El honor, esa cualidad que el diccionario define como sentimiento que demuestra dignidad moral y probidad, escasea. Sin embargo, la hazaña del comandante del rompehielos Irízar alienta a pensar que no todo está perdido. En un momento crítico, cumplió con el mandato de los marinos de pura raza: el jefe no abandona nunca su barco, se hunde con él.
Algo que es de rutina entre los hombres de mar, pasó a ser un gesto enaltecedor para las almas comunes. Acostumbrados a los reality shows televisivos donde el honor, la honestidad, la lealtad y las convicciones son palabras de un idioma desconocido, actitudes como ésta sorprenden.>
El capitán Guillermo Tarapow, solo en medio del mar, eligió el azar de "su" barco a la certeza del barco ajeno. Arriesgó su vida y, seguro, lloró al amparo de la helada noche austral pensando en sus hijos.>
Éstas son cosas que para los que crecimos en un mundo que ya no existe tienen el valor de un diamante. La verdad o la no mentira, la creencia, la convicción, son principios que entonces no están del todo muertos. Sólo agonizan. Pero si hay alguien capaz de insuflarle oxígeno a los pulmones deteriorados por tanta contaminación, la recuperación podría no ser un sueño sino una esperanza.>
En este mundo posmoderno del todo vale, la mayoría trabaja para el "sálvese quien pueda" y los incapaces de buscar su propia estrella, apenas pueden colgarse de las ajenas. En el cotidiano tráfico de traiciones y mediocridades, lo que debería ser común deviene en excepcional.>
El destino de cada uno de nosotros es el mismo. Más tarde o más temprano, todos estaremos tan muertos que las diferencias desaparecerán. La cuestión de más o menos poder -y de eso se trata- sirve para el brevísimo camino que atravesamos en compañía.>
Entonces, �de qué sirve la perversidad, la ambición, la corrupción, la mentira? �Para qué la traición, la hipocresía?>
Que alguien no huya del barco apenas empieza a hundirse, moviliza. De alguna manera, el honor, el coraje, la probidad testimoniadas en esos días hacen que los que crecimos en un mundo que desaparece mantengamos una tenue luz de esperanza.>