Pfeiffer y Suárez, distinguidas por "La Bámbola"
Premio nacional para escritoras santafesinas
Multifacética. Autora, directora, actriz y docente, María Rosa Pfeiffer reparte su tiempo entre Santa Fe y Buenos Aires. "El teatro tiene una magia por la cual siempre me sentí atraída. La dramaturgia es un acto íntimo y profundo conmigo misma", dice. Foto: ARCHIVO EL LITORAL

Las dramaturgas fueron distinguidas por el Instituto Nacional del Teatro. La obra, ganadora del primer premio del noveno concurso nacional, se basa en el "Fausto" de Goethe y se ubica en la Pampa gringa del siglo XIX para contar la historia de un músico que escapa de la fama y la popularidad.

Una cálida voz se acerca al tubo del teléfono, y el diálogo surge sin mayores protocolos. Al cabo de la debida presentación, María Rosa Pfeiffer no duda en decir con amabilidad que "estamos muy felices, muy contentas. Es muy importante, es como un trofeo para nosotras". El motivo de dicha felicidad es la reciente distinción con el primer premio en el noveno Concurso Nacional de Obras de Teatro que organiza el Instituto Nacional del Teatro (INT), por la obra "La Bámbola" que la dramaturga santafesina escribió junto a su par rosarina Patricia Suárez.

Entre 249 piezas presentadas, la obra fue escogida y reconocida días atrás, siendo el segundo premio para "Buscado" de Agustina Gatto, y el tercero para "Testigos" de Joaquín Bonet.>

"Una versión muy aggiornada del Fausto de Goethe. Este Fausto se ubica en la Pampa gringa, en el siglo XIX, como un músico que ha sufrido un fracaso muy importante, y tratando de recuperar su amor por la música busca refugio en el campo. Lo que intenta es escapar de su popularidad, de la fama, y es recibido por una señora viuda, Fiora, que sería Mefistófeles -en el texto original-, y por su hija, `La Bámbola'". Con esta síntesis, Pfeiffer comenta el argumento de la obra y añade que, a ese trío de personajes, se suma "Hans, el discípulo del protagonista, que es un músico aficionado de pueblo".>

EN BUSCA DEL MOVIMIENTO

Si fuese posible identificar ese músico protagonista en nuestros días, iniciado ya el siglo XXI, el personaje central "sería un artista muy popular, que trata de escaparse de un ruido banal, y de su propia fama. De un mundo banal que de alguna manera construyó con su propia profesión", dice la autora de decenas de textos teatrales para adultos y niños, entre los que se halla "Roter Himmel", obra por la cual Pfeiffer y Suárez obtuvieron el Premio Argentores a la Mejor obra estrenada en 2005.

Aunque la banalidad y la fama son temas que sobresalen en "La Bámbola", el relato en su generalidad "trata de la búsqueda de uno mismo, de los propios movimientos espirituales, y de los reencuentros con el pasado. Con ese mundo trágico de Fausto, donde se confrontan los deseos y el creer ser Dios", explica la dramaturga, directora, actriz y docente.>

UN VÍNCULO ESPECIAL

El flamante premio que les otorgó el INT les permitirá a las autoras realizar la puesta de la obra. "Es un aporte importante para concretarla, pero aún no hemos definido quiénes serán parte del proyecto", expresa Pfeiffer a propósito de esta nueva aventura que abordó con su colega Suárez.

La santafesina y la rosarina ya cuentan con varios trabajos de autoría compartida. "Charlando sobre nuestras preferencias -dice Pfeiffer-, vimos que una de esas era el Fausto, y fue una especie de desafío abordarlo. No se puede mirar el teatro y la dramaturgia sin pasar por ese texto", define.>

El vínculo creativo que forman las dos dramaturgas respeta una lógica de trabajo ya consolidada. "Con Patricia elegimos un material, hacemos un plan estructural, pensamos la cantidad de personajes... Y empezamos a trabajar la vida de esos personajes. Hacemos también una estructura de la escena, ubicamos el conflicto y casi siempre dejamos abierto el final... y en esa instancia, comenzamos a escribir en una especie de cadáver exquisito. Cada escena la abre una, y la cierra la otra...", detalla cordialmente la creadora, desde su casa en Buenos Aires teléfono de por medio. Y no duda en remarcar que en ese proceso de trabajo, "la dramaturgia se impone por sí misma, por la cosa viva que tiene. Como diría (Mauricio) Kartun, siempre es uno el que escribe, pero las obras se hacen solas...".>

EL PLACER CREATIVO

"Una doble vida" es la que Pfeiffer mantiene desde que Santa Fe y Buenos Aires son sus dos hogares. "Voy y vengo permanentemente. Sigo dando clases en el Instituto Superior de Música -de la UNL- y en la Escuela Mantovani. Y en Buenos Aires me dedico más a la dramaturgia y a las tablas".

Esencial, personal e íntima es la relación que María Rosa sostiene con el mundo teatral. "El teatro tiene una magia por la cual siempre me sentí atraída, desde muy chica. Abordar la dramaturgia desde un lugar más profesional tiene otro tipo de magia. Es un acto más íntimo y profundo conmigo misma. Inevitablemente aparecen cosas de la historia personal, y son procesos en los que también se sufre... De eso se trata el placer de la escritura".>

La dramaturga, que continúa siendo parte de su Grupo de los Diez de Humboldt, ve el presente como "una etapa muy creativa. Estoy muy contenta con todo lo que estoy haciendo. A veces me siento desbordada... Pero sigo dirigiendo, y estoy muy feliz", señala quien no deja de valorar los premios como "estímulos". "Cuando se viene trabajando desde hace 30 años en el teatro, los premios siempre vienen bien...", concluye con candidez.>

El jurado

El jurado del concurso decidió asimismo otorgar tres menciones, sin orden de mérito, a las siguientes obras: "Bar", de Christian Godoy; "Desangrados por una promesa que no cumpliste", de Andrés Rapoport, y "Vértices", de Amalia Montaño. Mirko Buchin, Beatriz Catani y Eduardo Rovner integraron el jurado de selección.

De la redacción de El Litoral