Anotaciones al margen
Dibujitos
Por Estanislao Giménez Corte

Niño

Lo bueno de la Pantera Rosa es que se cae todo el tiempo. Me gusta eso. No sé si a papá le gusta tanto. A veces la vemos cuando no voy al jardín y no podemos salir porque llueve, cuando hay tormenta, nubes y mucha agua. La Pantera corre, es flaquita y se pelea con uno que es muy chiquito. Papá se sienta en un sillón, al lado de mi silla, en la que como, y vemos los dibujitos juntos. Él casi siempre tiene un poco de sueño y está cansado, me dice. Pero igual jugamos, leemos cuentos, dibujamos, hacemos luchas, vemos televisión y, a veces, cuando no hay lluvia, ni tormenta, ni nubes, arriba, en el cielo, podemos salir a correr o a pasear. Siempre yo le digo a qué jugar, porque papá no sabe o se aburre.

Adulto

Un día, agotado yo, mal dormido, un sábado, de mañana, la encontramos en algún canal perdido, después de la barrera del 50, límite de la oferta catódica hasta el que no suelo aventurarme. Yo pasaba una señal detrás de otra, después de haber experimentado con rastis, maderitas, letras de goma, cuadernos, cuentos, pelotas y muñecos varios, perplejo ante la increíble energía lúdica que destilaba, y destila, ese cuerpito en proceso. "Acá, papá", ordenó, con la convicción incontestable de los chicos, con la certeza de que nada ni nadie podría rebatir su gusto manifiesto. Así las cosas, vimos rodar y estrellarse, en la versión muda, en la mejor, a ese monstruo de comicidad, la Pantera, que a mí cuando niño, y a otros tantos también, nos regocijaba con idéntica magia. Aún así, más preciso es decir que él la vio. Yo me quedé mirándolo a él, absorto por su sorpresa, y pensé que pequeñas cosas como éstas justifican o dan sentido a todo, incluso a la vida misma, aunque deba suscribirme, cómo no, al lugar común de sostener ésto. Observaba su fascinación y, en sus ojos fijos, enormes, advertí mi mismo asombro y alegría de niño. Él tenía, al ver esa sucesión vertiginosa, una expresión que, temo, no puede ser descrita.

Niño

A papá, me parece, le gustan más Los Simpsons, que son todos amarillos, o Alf, que es como un animalito. Papá toma cerveza o jugo y se ríe muy fuerte. Cuando vemos "Lazy Town" o "Backyardigans" papá lee o come. No le gustan. A mí es lo que más me gusta, y lo veo a la noche, cuando el sol se va, o al mediodía, cuando hay sol o nubes. Hay otros dibujitos que no me gustan: tienen muchos malos. Además, me gusta Mickey. Papá me enseñó que también podemos ver partidos de fútbol, que se juega en una cancha con piso verde, de pasto, o de tenis, que se juega en una cancha con piso anaranjado. Siempre hay partidos. Le pido a papá escuchar música o radio: me gusta la tortuga Manuelita. Yo tengo dos años; papá, "tres cuatro". Voy a tener que esforzarme cada vez más para entretenerlo.

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