"El bien común debemos ponerlo por sobre los bienes particulares y sectoriales. Su primacía sustenta y fortalece los tres poderes del Estado, cuya autonomía, real y auténtica, se hace imprescindible para el ejercicio de la democracia". En apenas un párrafo de su exhortación sobre las elecciones, la Iglesia católica dijo "no" a la concentración de poder en pocas manos, al advertir en forma sutil un avasallamiento del Ejecutivo sobre la Justicia.
La declaración conlleva, además, una crítica solapada al presidente Néstor Kirchner, quien al entender eclesiástico pone en riesgo la democracia cuando presiona al Congreso para la sanción de leyes que considera necesarias para la gobernabilidad.>
Una división de poderes del Estado que, en cambio, aseguraron los obispos se "ennoblece cuando consolida la estructura federal y republicana del país". Aunque la declaración del Episcopado que lidera el cardenal Jorge Bergoglio se ajusta a la doctrina social, la enumeración de desafíos de cara al futuro como país incluye granos de pimienta negra difícil de digerir por el gobierno.>
Porque la advertencia episcopal se da a conocer justo cuando el primer mandatario mantiene una fuerte polémica con la Cámara de Casación Penal por las demoras en los juicios por violación de los derechos humanos durante la dictadura militar.>
También llama la atención las dudas que la Iglesia pone en el texto a la promoción del "verdadero" federalismo, al asegurar que éste "supone el fortalecimiento institucional de las provincias, con su necesaria y justa autonomía respecto del poder central".>
Un punto donde el plenario sopesó los conflictos sociales en las provincias de Neuquén y Santa Cruz, que demandaron la intervención de los obispos Marcelo Melani y Juan Carlos Romanín. Mediación que fue motivo de análisis y planteó un interrogante: "�Por qué el gobierno dice que no tiene autoridad para intervenir en la crisis neuquina, pero sí se mete de lleno en la provincia del Presidente?">