La licenciada Jimena Pacheco, integrante de la Comisión de Prensa del Colegio de Nutricionistas local, dio algunas sugerencias para poder comer y no atragantarse cada vez que se piense en lo que cuesta.
Una Alimentación Saludable, señala, es aquella que aporta todos los nutrientes esenciales y la energía que cada persona necesita para mantenerse sana. Adquirir hábitos alimentarios saludables desde edades tempranas contribuye a prevenir ciertas enfermedades.>
La Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas publicó en el año 2000 las Guías Alimentarias para la población argentina que proporcionan una orientación a la población para vivir con salud:>
Frente a la innegable crisis económica que sufre nuestro país, sumada a las recientes pérdidas ocasionadas por las últimas inundaciones en nuestra provincia, se vieron afectados los precios de la mayoría de los alimentos, principalmente lácteos, carnes y vegetales, entre otros.
Ante la escasez de productos y el aumento de precios, se hace necesario buscar alternativas más económicas, aunque hay productos que no pueden ser reemplazados o eliminados de la alimentación diaria. Por ejemplo: ante la falta de lácteos, como yogur, podemos utilizar leche fluida o en polvo y ante la escasez de ambos recurrir a los quesos para aportar calcio y proteínas necesarias, tanto en desayunos como en meriendas.>
Cuando falten las carnes (pollo, pescado, carne de vaca, cerdo) podemos recurrir al huevo o las vísceras, que son alimentos tan nutritivos como las carnes y más económicas.>
También se puede incorporar legumbres como soja, otros porotos, garbanzos, lentejas, arvejas -se desaconseja el uso de la soja en menores de 5 años-. Sin embargo, como estas legumbres no son completas siempre deben de acompañarse en la misma comida de algún cereal -harinas, arroz, fideos-, huevo o algún lácteo. Respecto de los vegetales se deben elegir aquéllos de estación que son más económicos, y tratar de consumirlos crudos cuando sea posible, porque conservan mejor las vitaminas y minerales.>
También existen varias técnicas para cocinar un alimento que sirven para economizar nutrientes: cocción en agua, cocción al vapor, estofados, cocción a presión, asado, cocción por microondas y fritos, entre otras. >
Si se colocan alimentos con el agua fría para su cocción, se pierden nutrientes que pasan al agua de cocción, por eso debe hacerse con el agua hirviendo. Además, consumir el jugo de cocción en sopas o caldo, disminuye las pérdidas. En la cocción al vapor, el alimento tarda un poco más en calentarse. Los minerales, vitaminas y principios aromáticos se conservan mejor.>
Cocinar con ollas a presión es más adecuado debido a que se logra en menos tiempo, lo que proporciona un ahorro importante de vitaminas.>
Los alimentos cocidos al horno muy caliente favorece la conservación de los nutrientes al formar una "costra protectora" que concentra los minerales y que influye muy poco en el contenido de vitaminas.>
Otra recomendación es cocinar los alimentos en porciones grandes y con cáscaras -que se salarán cuando ya estén cocidos o dorados-, sino, la sal hace que aumenten las pérdidas de nutrientes.>
No es recomendable comprar en exceso productos elaborados como hamburguesas, milanesas o ensaladas envasadas las cuales son menos nutritivas y económicas que los productos frescos y hechos en casa.>