En el local de la firma San Cristóbal S.M. de Seguros Generales -Av. Rivadavia 3070 de la ciudad de Santa Fe- y en el marco del patrocinio y fomento a las Artes que lleva adelante la entidad desde hace años, el artista plástico Héctor Welschen expone una colección de esculturas de formato medio, trabajadas en mármol y madera, muestra que reúne con el título de "Esculturas con identidad", sin precisar cuál es el significado último y definitorio que el artista le otorga al término elegido -"identidad"- dentro de la colección que se expone. De la muestra de referencia se infiere que el concepto gira en torno de sí mismo, sin proyección a esquemas referenciales de cotejo que permitan una comprensión cabal. La pregunta es: �identidad por oposición a qué? De esta suerte, las esculturas expuestas se remiten a sí mismas, señalando un distanciamiento subjetivo para con el ocasional observador. Ellas -las esculturas- son vistas desde "el afuera", como objeto estético autosuficiente que no exige mayor participación emocional de quien las recorre visualmente, acompañándose ocasionalmente por el tacto.
Los materiales de los cuales se vale el escultor: el mármol y la madera noble señalan la presencia de dos áreas bien definidas en el recorrido de la exposición. Éstas se definen por la materia por sobre la cual el autor proyecta y ejecuta sus ideas-fuerza preconcebidas. Esta diferencia no resiente en modo alguno la unidad conceptual de toda la colección a la vista. La materia base no modifica ni incide sobre la intencionalidad expresiva del autor; sólo es un medio elegido al cual se recurre por afinidad o circunstancial necesidad de ejecución.>
Welschen conoce cada uno de los resortes inherentes a la escultura como lenguaje de las formas tridimensionales y sus posibilidades plásticas, y se maneja dentro de estos parámetros con seguridad y autonomía; con el convencimiento de quien se sabe poseedor de un oficio. La abstracción de protofondo sensible orienta toda la producción a la vista; abstracción que no apela a las fórmulas de la geometría pura, sino que reposa en accidentes ocasionales de textura o tinte, o con la irrupción controlada de cortes rítmicos, tallado de planos y definición de volúmenes que se orientan a destacar la configuración plástica de cada pieza expuesta. La referencia a la figuración asoma solapadamente una y otra vez, y por asociación define la proyección de obras como "De la Serie de la Libertad".>
En ellas el autor trabaja "por despojamiento" conceptos universalmente aceptados en el mundo del arte y que él mismo reelabora ganando tensiones entre "Figuración Abstracción", con el propósito de construir un "corpus" propio que lo distinga entre sus pares. Las obras son, entonces, "idénticas" a la voluntad creativa del autor, cerrándose de este modo el círculo enunciado en el título de la exposición. Emerge de este modo un territorio de suficiencia que inhibe la penetración e interpretación proyectiva del espectador. La ductilidad en la resolución de los trabajos se subraya en cada tramo. La luz resbala en las obras, otorgándoles una silenciosa morbidez que las impone en el espacio circundante.>
El principio de Belleza caracteriza a esta colección en su conjunto; belleza distante e incontaminada que actúa como hito referencial sin permitir atadura emocional alguna ajena a sí mismas.>