Ocho siglos después de que el "Cantar del Mio Cid" convirtiera a Rodrigo Díaz de Vivar en un personaje literario universal, el historiador español José Enrique Ruiz-Doménec ha despojado al héroe de su leyenda en un libro que descubre a un hombre "fascinante" y "controvertido".
"Muy pocas veces un héroe literario es un personaje real de la Historia", dice en una entrevista a EFE Ruiz-Doménec, quien propone en "Mi Cid" un recorrido por las obras que forjaron el mito de este caballero del siglo XI, para afrontar después la realidad histórica del personaje.>
El viaje comienza en el rodaje de la película "El Cid", que el cineasta norteamericano Thomas Mann dirigió en España en 1961.>
En un descanso del rodaje, el actor Charlton Heston, caracterizado de "El Cid Campeador", muestra un halcón posado sobre su brazo al historiador Ramón Menéndez Pidal, quien observa con interés desde su silla del set cinematográfico.>
El mundo de la Historia y el de la ficción se reúnen en esta escena, que recogió el fotógrafo de la Agencia EFE Jaime Pato, en una instantánea que sirve como portada a "Mi Cid", un libro que la editorial Península acaba de publicar coincidiendo con el VIII centenario del "Cantar del Mio Cid".>
Es ese romance, que Per (Pedro) Abat copió, fechó y firmó en mayo de 1207, "el que define el personaje del Cid y lo hace transitar desde la realidad histórica a la realidad literaria", destaca Ruiz-Doménec, catedrático de Historia Medieval en la Universidad Autónoma de Barcelona.>
"En el momento que se inicia la elaboración de la leyenda sobre `El Cid' (el señor en la lengua árabe de la época), la memoria histórica se debilita", advierte el medievalista en su libro.>
Tras repasar una obra literaria e histórica sobre "El Cid" de "muchos miles de páginas" producida entre los siglos XII al XX, Ruiz-Doménec encara la tarea de desprender de "todas sus máscaras" al personaje y buscar a Rodrigo Díaz "al otro lado del espejo de la literatura".
Aparece entonces un perfil de "El Cid poco conocido y que la leyenda ha tratado de matizar".>
Es el lado oscuro de un caballero del siglo XI que para ganarse la vida recurría al pillaje y la recaudación de impuestos, "actividades económicas" propias de la época.>
Pero este mismo personaje es el que se niega a aprovechar sus conquistas militares para convertirse en rey, "y prefiere que la corona pase a su soberano -Alfonso VI-, aunque le haya desterrado", subrayó Ruiz-Doménec, para quien Rodrigo Díaz de Vivar fue "un hombre muy sometido a las contradicciones de su época".>
"Es un personaje de encrucijada" -explica el historiador-, que vive entre dos culturas, la islámica y la cristiana, "a las que servía a los dos lados de la frontera sin demasiados escrúpulos", y entre dos concepciones de poder, la heroica y la dinástica que representa Alfonso VI, y que, además, "teje su vida entre personajes femeninos": Jimena -su mujer- y sus dos hijas.>
Todas estas características hacen de "El Cid" una personalidad "fascinante", afirma Ruiz-Doménec, quien encuentra la pervivencia de este personaje en "esa generosidad, a veces excesiva" de los españoles, en la altanería, la "inclinación al honor" o en la manera "tan española" de entender el orgullo.>
"El largo aliento de una Historia nacional española resulta inconcebible sin la presencia de este personaje que por sí solo confiere identidad a todo un pueblo", escribe el medievalista al reflexionar sobre la figura del héroe castellano en su libro, con el que pretende abrir, "incluso en sentido polémico", nuevos horizontes a la figura de "El Cid".>
Carlos Gosch. EFE