Llegan cartas

El Salado ya declaró

Señores directores: El lunes 2 de abril pasado el río Salado declaró; no hizo falta que le abrieran las puestas de los Tribunales, él declaró igual. El único problema fue que la Justicia, durmiendo ya una larga siesta, no se despertó y tampoco lo interpretó.

Efectivamente, el 2 de abril ppdo., el río Salado alcanzó su pico para esta crecida, llegando a la cota 6,38 metros (en el hidrómetro del Inali, en Santo Tomé), paradójicamente 1 cm más que en su pico del 30 abril de 2003. Pero esta vez, el agua no ingresó calle Gorostiaga, frente al acceso al campo de golf del Jockey Club, y ni una sola gota del río Salado inundó las calles de mi querida Ciudad de Santa Fe.>

Pero entonces, ¿qué ocurrió que no nos inundamos con agua del Salado? Como decimos los ingenieros, hicimos "la pericia perfecta", el ensayo en escala 1:1 (uno en uno), es decir todo en tamaño natural. Nada de "modelos matemáticos", "simulaciones por computadora" ni "modelos a menor escala". Nada de eso. En julio de 2003 comenzamos a construir el terraplén del "Tramo III" sobre la Av. Circunvalación Oeste, que cierra el anillo de la defensa, llegando a una cota naturalmente más alta, a la altura de calle Estado de Israel, detrás del hipódromo. Y como no nos andamos con pequeñeces, lo hicimos del ancho, la altura, la longitud que correspondía y en el lugar que se debía. Y el Salado, 4 años más tarde, pasó con casi la misma altura que 30 de abril de 2003 pero sin embargo no se registraron evacuados frente a esta crecida. Por eso, ya no quedan dudas de que con el Tramo III se cerraba el anillo de defensa y no hubiera ingresado el agua a la ciudad. No quedan dudas de que el gobierno provincial nunca lo ejecutó aunque era imprescindible, ni quedan dudas de que se ejecutada con una draga en 40 días, que costaba en aquel momento $600.000 y que era sólo el 3% del total de la obra "Tramo I y II de Av. Circunvalación Oeste".>

Ing. Civil Marcelo Gabriel Berrón - DNI: 21.048.861. Ciudad.>

En el tablero

Señores directores: El tablero de la vida, cual tablero de ajedrez, está repartido de tal manera que los peones llevan siempre la de perder. Apurados por los caballos, que le imponen su temor haciéndole caso a los alfiles con las leyes del rigor, dictadas por las torres cuidadoras de los reyes que van y vienen con soltura cual políticas en la tribuna.

Se juega la partida y todos piensan en comer, pero los que siempre quedan, devorando a la población, son los señores reyes, que sin mucho pensar, evitan el jaque mate, para poder siempre ganar.>

Dolly Campana - LC: 1.049.195.>