Es de origen belga y recorría la Cuña Boscosa
El cura de la bicicleta dejó Vera para retornar a su país
El padre Esteban señaló que nunca claudicó en sus ideas. "Todo este tiempo vivido en la región fue una universidad", admitió. Foto: Corresponsalía Vera. 

Se lo conoce como el padre Esteban, el cura de la bicicleta.Todo un personaje polémico que sufrió la persecución por sus posturas contra el conservadurismo de la Iglesia.

Marcelo Manzatto-Manuel Mudry

Se lo solía ver con su bicicleta recorriendo las calles de Vera. Nunca ocultó sus diferencias con el ala conservadora de la Iglesia Católica. Sus posiciones ideológicas y creencias acerca de la manifestación de la fe lo enfrentaron a sus superiores. Nunca claudicó en sus ideas y se lo manifestaba a quien quisiera escucharlo.

Es el padre Esteban de Quirini, quien después de 40 años dejó de recorrer con su bicicleta las calles de Vera y los caminos rurales de esa región.>

Antes de su partida a Bélgica -su país de origen- charló con FM Activa de Vera y a modo de balance dijo que "todo este tiempo vivido en la región fue su universidad".>

Llegó a la Argentina a principios de la década del 60, pasó por la provincia de Corrientes y luego se instaló en el departamento Vera."Reconozco haber hecho mi universidad en la calle, en los obrajes, en las colonias y allí aprendí todo lo que sé y todavía sigo aprendiendo", fue una de sus sabias expresiones.>

Recuerda que a su llegada a Fortín Olmos la mayor dificultad era el idioma, tuvo que aprenderlo para poder comunicarse con la gente, pero esas dificultades fueron subsanadas con la proximidad que logró tener con los habitantes del lugar.>

"Yo trabajaba en forma independiente, el obispo de aquella época, monseñor José Iriarte, me consideraba como uno más, pero yo no. No me llevaba bien con el cura Massin, párroco de Vera, eran ideas difíciles de compatibilizar y al obispo no le gustaba mucho que hubiera dos formas de pensar distintas", explicó el religioso.>

Estuvo en La Gallareta y también en Los Tábanos porque "siempre hice las cosas por mi cuenta", acota.>

Tiempos duros

En la década del 70 sintió la persecución de la dictadura. Recuerda que iba a visitar a la gente y luego la policía recorría los mismos lugares preguntándole a quienes visitaba "de qué hablaba el curita".

Recuerda que desde el Obispado le aconsejaban tener cuidado con lo que decía. "Un día en la vecinal Martín Fierro me despedí porque me habían dicho que me exiliara. Yo tenía pasaje de ida y vuelta porque quería volver al otro año, pero me recomendaron quedarme y así estuve varios años en Bélgica".>

Lejos de refugiarse en el entorno familiar en su país, aquellos años estuvo trabajando con otros exiliados no sólo de la Argentina, sino también de otros países de Latinoamérica que por aquella época vivían tiempos de dictaduras en casi todo el continente.>

Amante del diálogo, le gusta escuchar y que lo escuchen. Es sumamente crítico de la cúpula eclesiástica y cree que las últimas medidas tomadas por Benedicto XVI son un retroceso para una Iglesia que había avanzado con Juan XXIII.>

Entiende que lo que más lo diferencia de sus pares son las vivencias, reconoce sus simpatías con el denominado grupo de curas tercermundistas aunque al mismo tiempo marca que lo diferencia de ellos la forma de trabajo. Participó de reuniones de esa corriente de opinión, pero se distanció por diferencias de criterios.>

"Entiendo que mi postura es un poco confusa porque yo estaba de acuerdo con esas posiciones, pero parecía más una manifestación juvenil porque muchos no aceptaban los consejos de los mayores y me fui alejando un poco", evaluó el cura que tiene más de 80 años.>

Ya no está

La bicicleta dejó de recorrer las calles, sus amigos más cercanos le hicieron una despedida en el club Ferrocarril de Vera, la reunión permitió reencontrarse "con gente que hacia mucho no veía".

Ya está en Bélgica, seguramente junto a su familia, en la despedida dijo que esperaba poder volver pero todos saben, íntimamente, que -por su edad y su salud- ya no será posible.