Hay quienes se deslumbran ante una obra de arte y sueñan con tener la misma habilidad que su autor; otros lamentan no haber seguido el impulso que alguna vez tuvieron y aguardan el momento justo para comenzar con una nueva actividad; otros encontraron el tiempo, una vez que los hijos crecieron y las obligaciones cedieron paso al ocio; otros quieren perfeccionar técnicas o indagar en nuevas alternativas. Todas las motivaciones tienen cabida en el Centro de Expresiones Artísticas Eugenio Wade que recibe, en la sede de Eva Perón 2779, a chicos y grandes en distintos talleres a cargo de especialistas.
Codirigido por Eugenio Wade y Mario Cuello, el CEA tiene una raíz fuertemente vinculada con las artes plásticas, que viene desde hace 15 años. "Fue creciendo solo, sin que nos propusiéramos otra meta más que hacer lo que nos gustaba y lograr algún dinero que es una de las pocas formas que tenemos los artistas plásticos, sobre todo latinoamericanos, para vivir del arte. Es difícil vender una obra, muy difícil", admite Wade.>
El proyecto fue creciendo hasta que la primera sede quedó chica y decidieron mudarse e iniciar otro camino. Así nació el CEA, y siguió creciendo todavía más: "nos quedó chico la pintura y el dibujo; la gente pidió acuarelas y buscamos a Dino D'Emilio, uno de los acuarelistas más representativos que había para iniciar esa especialidad. También vimos que había gente que necesitaba expresarse de otra forma, que no es académica o figurativa, y Mario propuso la incorporación de José Pfaffen. En el interín se incorporó Cristina Lorenzini en teatro".>
Más adelante se creó un taller de Plástica destinado específicamente a chicos y se sumó un departamento de cine con la idea de poder trabajar en la realización y difusión del séptimo arte.>
Es probable que, entre quienes se acercan al CEA, las expectativas cambien sobre la marcha, porque "a veces se llega con una idea y, en el desarrollo, la persona encuentra otro potencial o un interés por exponer. Tenemos gente que viene al taller y que ha sido seleccionada en salones o ha tenido premios. Otra gente que viene a encontrar un nuevo ámbito, un grupo de amigos y lo disfruta".>
En ese sentido no se plantea ninguna exigencia: "lo nuestro -apunta Wade- es ofrecer un aporte desde la técnica pero más que nada acompañar el proceso de cada uno: si va por el lado de perfeccionarse, seguir trabajando y empezar a participar, alentar en ese sentido. Si es el hobby, un pasatiempo, recreación, encontrar un espacio propio, también se lo acompaña. Hay gente que quiso pintar toda la vida y ahora tiene el tiempo para hacerlo".>
Del grupo de teatro a cargo de Cristina Lorenzini participa gente de 18 a 60 años, con y sin experiencia. "La gente viene con distintas expectativas pero, por sobre todo, para realizar una actividad que -en algunos casos- tenía pendiente y en otros se asoman recién a esta disciplina". El denominador común es el trabajo con la creatividad de cada uno, a través de diversos estímulos que confluyen en las técnicas teatrales para realizar una representación. "Es un proceso de trabajo, pero también apunto a conformar un ambiente de libertad donde la gente pueda expresarse y compartir".
Con todos estos ingredientes, "se genera un clima tan particular que contarlo con palabras es difícil". Lorenzini trata de definirlo así: "a través del trabajo que fui haciendo durante tantos años llegué a una síntesis que es crear la acción".>
José Pfaffen suma su aporte desde mayo, desde una preparación "que no es sólo académica", aclara. Cursó su licenciatura en Rosario y expone en aquella ciudad pero decidió encarar el taller como laboratorio de imagen. "El objetivo es que los alumnos traigan sus propuestas y quieran buscar su propio lenguaje". La actividad está destinada a adolescentes, universitarios y adultos con una dinámica distinta, de manera de investigar en conjunto, con una actitud activa y una búsqueda personal. "También son clases de dibujo y pintura, pero desde otro enfoque".>
Entre la oferta de actividades posibles de realizar en el CEA, se destaca la relación que el centro va gestando con la cinematografía. Precisamente el departamento de Cine, a cargo de Gustavo Durando, Silvina Wiemer y Mario Cuello, está logrando un interesante desarrollo. El propio Cuello relata que "hemos participado en preproducción y rodaje en 35 mm. del cortometraje "Sopa Norteña", de Ignacio Luccisano. Pero además se hizo un primer encuentro que tuvo muy buena recepción y del que participaron realizadores de distintos orígenes. "Fue la primera actividad del CEA con auspicio de la Universidad Nacional del Litoral, con material concreto y el aval que significa que una institución de esas características nos esté auspiciando. La idea es que tenga continuidad".>
Muestras y recitales, una agenda nutrida y la incorporación de nuevas actividades se cuentan entre los logros del CEA desde su inicio hasta ahora. En agosto organizó una muestra retrospectiva de Dino D'Emilio (acuarelas-óleos) y alumbró el Departamento de Cine. En setiembre comenzó el curso básico de Acuarela. Octubre trajo varias novedades: el seminario de Teatro, la muestra de Celia Colombo (óleos) y Paula Alberti (dibujos y grabados) y el recital de Música de Cámara para guitarra argentina y española, Dúo Porta-Izurieta.
Durante los meses de setiembre, octubre y noviembre, se trabajó en la preproducción y rodaje del cortometraje "Sopa Norteña", de Ignacio Luccisano (FUC). En diciembre fue el turno de la puesta teatral "Apasionadas", del taller de Cristina Lorenzini, la muestra anual de los talleres de Plástica (Dibujo, Pintura y Acuarela) y el inicio del Taller de Experiencias Plásticas para Niños.>
Se sabe que los motivos para llegar al CEA son infinitos, aún si se ignoran los mínimos secretos de una buena representación. �Qué es entonces lo que motiva a sus participantes? "Cuando se le ofrece la posibilidad, la vocación brota", arriesga D'Emilio. "Cuando en las exposiciones se acerca gente y pregunta cómo podría crear una obra, les respondo: trabajando, tomando un pincel y materiales, es la única forma. "Alguna sensibilidad hay, ganas de expresarse, la percepción de la belleza de un cuadro...", apunta Cuello.>
Para Wade se trata de recuperar aquéllo que cuenta la historia y es que los chicos comienzan a expresarse con garabatos en la tierra, aún antes de aprender a hablar. "Tenemos genes para expresarnos con imágenes y, cuando las personas vienen acá, aprenden las técnicas para descubrirlos".>
"Sé, por experiencia, que vender un cuadro es difícil en cualquier parte del mundo si no se cuenta con una estructura. No hablo del artista, sino del pintor -asegura Eugenio Wade-. Yo me considero un pintor, siempre lo digo", aclara inmediatamente y distingue: "Artista es el que tiene un genio especial, hace una rayita, emite un silbido o dice una palabra y la gente nota un mensaje distinto. Yo soy un pintor y vender un cuadro es difícil en cualquier parte del mundo si no se tiene una estructura".
"�Cuántos artistas viven del arte en Santa Fe? Ninguno. Porque no hay estructura. No está el apoyo práctico. Editar un libro debe ser un esfuerzo titánico. Y lo mismo es hacer una película", insiste el pintor-artista y aporta que "el 90 por ciento de los artistas que viven de su metier son los que tienen un taller y alumnos. A pesar de que pintan bien y son reconocidos, no venden. Se fue la necesidad de tener una obra colgada en la pared, aunque sea decorativa. Algo pasó".>