Al margen de la crónica...
Los hijos de rigor

El 24 de abril la ciudad se quedó sin el servicio de estacionamiento medido al vencerse el contrato entre el municipio y el SES, que era la empresa prestataria. Tras diez años de bajar del auto, caminar hasta la esquina, deslizar las monedas por una hendija de la máquina gris y correr nuevamente al coche a colocar el ticket para evitar la multa, los santafesinos se encontraron de pronto con que estacionar volvía a ser gratis.

Pero como todo lo que no cuesta tampoco se cuida, no hubo que esperar demasiado para que se empezaran a ver los problemas.>

Las malditas grúas, que no siempre se llevaban los coches con el mejor criterio, comenzaron a hacerse notar. Y sin temor a exagerar, hay quienes directamente las extrañan.>

"Somos hijos del rigor", repiten los taxistas que mejor conocen la zona. "Tendría que haber 15 grúas, no 3 ó 4", sostienen.>

Lo cierto es que desde que el control de las calles volvió a quedar en manos de nadie, los conductores no demoraron en infligir y abusar de las normas de tránsito, a toda hora y lugar.>

Ni siquiera por inercia, por la costumbre que significó haber tenido que comportarse de una manera determinada durante los últimos diez años, los usuarios lograron conservar ciertas pautas de conducta.>

Ante lo gratuito y la falta de la amenaza que significaban las grúas, los conductores se atreven a dejar los autos en doble fila, en bocacalles, paradas de colectivos, líneas amarillas y cocheras, durante prolongados lapsos.>

Afortunadamente esta situación no durará demasiado. Ante la falta de pliegos licitatorios aprobados para volver a concesionar el servicio, la municipalidad no tuvo otra opción más que hacerse cargo.>

Según las estimaciones oficiales, el sistema se reactivará para julio, y habrá que volver a pagar para estacionar en el microcentro. Lo que resta saber es si junto volverá el tan preciado orden perdido.>