LA LUCHA CONTRA EL OLVIDO
"Están engendrando violencia"
La pared es el soporte sobre el que volcaron su indignación quienes sufrieron las dos inundaciones. La censura destruyó no sólo su trabajo: fue un fuerte golpe, uno más, al ánimo de los vecinos. Foto: EDUARDO SALVA

Un artista de Santa Rosa de Lima pintó un mural sobre las inundaciones. A los pocos días, manos anónimas lo borraron. El sábado, un grupo de vecinos se sumó al pintor para restituir la obra. Increíblemente, a las pocas horas, encontraron que su trabajo había sido destruido otra vez.

Una expresión de bronca, de tristeza, de desolación. Eso era lo que quería manifestar Andrés Paniagua en el muro ubicado en la plaza 29 de Abril, de Mendoza y Lamadrid, frente al Hospital de Niños.

La historia comenzó el 28 de abril de este año. Destruido después de haber padecido dos inundaciones, el artista plástico, que vive en Estrada al 2100, ofreció su pincel para que los vecinos -"mi gente", como le gusta llamarlos- pudieran decir algo sobre aquello que habían vivido.>

El "Mural de la Memoria", de unos 20 metros, se erigió en esa plaza, que hasta hace poco tiempo era un baldío y que los vecinos se habían encargado de convertir en un espacio público.>

Entre símbolos de muerte y calaveras, con un paisaje de basura y barro, se planteaban los siguientes cuestionamientos: "�Y las bombas?", "�Y el plan de contingencia?", "Otro 29, y van...".>

"Son las preguntas que se hace todo el barrio. Cada inundación se lleva gente", fundamenta Andrés, quien da clases de Plástica en las dos escuelas parroquiales de Santa Rosa.>

El mural duró ocho días. "Lo borraron con pintura blanca. Sabemos quiénes son, porque es evidente que se han sentido tocados", cuenta el artista.>

La bronca se multiplicó. La noticia trascendió el barrio. Voces de distintos puntos de la ciudad le manifestaron su solidaridad a Paniagua. Entre todos, decidieron que había que volver a pintarlo.>

PARA SIEMPRE

El sábado pasado, la satisfacción del trabajo realizado llegó con la caída del sol. Esta vez, el mural tenía 50 metros. "Vino gente de otros barrios, representantes de instituciones y artistas plásticos amigos. Estuvimos todo el día pintando", narra Andrés.

La obra duró pocas horas. El mismo día, por la noche, la voz de esa gente amaneció cubierta de pintura blanca.>

"Se supone que estamos en democracia y que tenemos libertad de expresión. Pero parecería que estamos reviviendo viejas épocas. Esto es una bola de nieve: cada vez se hace más grande. El silencio de los vecinos está convirtiéndose en un grito. Nosotros somos gente de paz, sólo queremos expresar nuestra bronca libremente. Esta gente está engendrando violencia", opina.>

Golpeado todavía por la noticia, no duda en afirmar que "vamos a pintarlo nuevamente. Lo pintaremos diez mil veces, hasta que nuestra voz quede allí para siempre".>

NATALIA PANDOLFO