La empresa finlandesa Botnia suspendió por problemas de seguridad las pruebas de puesta a punto de las obras de la planta de celulosa que construye en Fray Bentos, y que genera el peor conflicto en décadas con la Argentina.
La suspensión fue como consecuencia de algunas denuncias de sindicalistas y corroboradas por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, informaron fuentes del Sunca, el gremio de trabajadores de la construcción.>
El ministerio sugirió a Botnia presentar un plan de seguridad para la realización de las pruebas de puesta a punto, y hasta tanto el mismo no sea concretado y refrendado por las autoridades, las pruebas quedan en suspenso, destacó el dirigente sindical Néstor Dupont, que trabaja en las obras de Botnia.>
El sindicato denunció que desde una caldera ubicada en una zona donde trabajan operarios chilenos cayó agua a elevada temperatura, y en otra zona de la planta una estructura cedió debido a la fuerte presión interna en las cañerías.>
En la actualidad son entre 4.500 y 4.700 los operarios de varias nacionalidades que trabajan en la construcción de la planta de celulosa, que se levanta en la ciudad de Fray Bentos y supone la mayor inversión en la historia del país con 1.200 millones de dólares.>
La pasada semana delegaciones de ambos países dialogaron en Nueva York, con la actuación como "facilitador" del embajador español Juan Antonio Yañez-Barnuevo, en nombre del rey Juan Carlos, pero mantuvieron sus posturas con respecto al tema de la planta.
El encuentro técnico terminó sin mayores avances y el único compromiso alcanzado es el de una próxima nueva reunión en sede a definir, que se llevaría a cabo el mes próximo.>
La delegación argentina insistió sobre la necesidad de relocalizar la planta, algo que las autoridades uruguayas descartan, entre otras razones, porque está próxima a comenzar a producir.>
Los miembros de la delegación uruguaya reclamaron que cesen los bloqueos de los puentes entre ambos países que realizan grupos de vecinos de Entre Ríos que se oponen a la planta y que le han causado a Uruguay pérdidas superiores a los 400 millones de dólares, según estimaciones oficiales. >
De la redacción de El Litoral