Dardo Chiesa, titular del IPCVA
"Se viene un tsunami para la ganadería"
Dardo Chiesa no es sólo el conductor del IPCVA, sino también un lúcido analista de la realidad ganadera, capaz de anticipar escenarios. Y asegura que "hay que estar despiertos porque muchos van a quedar afuera del negocio".

Néstor Fenoglio[email protected]

La charla de Dardo Chiesa, titular del Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina (IPCVA), convocado por Carsfe para su habitual peña de principios de mes, no tuvo desperdicio. Es que desde el IPCVA, un organismo de creciente protagonismo, tiene una visión privilegiada del negocio ganadero puertas adentro y afuera del país. Pero además, el propio Chiesa combina juventud y experiencia, es productor, es dirigente gremial, es empresario. Y sabe mucho de ganadería. Su análisis es inquietante: en dos o tres años, la ganadería argentina será totalmente distinta y el que se aferre a viejos esquemas se quedará afuera del negocio. Así de clarito y directo, el pampeano. Aquí, algunos tramos de una entrevista "jugosa".

-Se está trabajando fuerte desde el Instituto tanto hacia su función "natural" de conquistar nuevos mercados y explorar nichos para carnes argentinos; como hacia adentro, con campañas publicitarias destinadas a hacer conocer el trabajo del sector...

-Sí, son dos temas básicos y dos funciones muy claras, en efecto, de nuestro instituto. Hay que agregarle una tercera, que es la generación de información científica no sólo sobre la cadena de ganado y de carnes, sino también sobre las propiedades y las bondades, y no tan bondades de la carne argentina. Lo que es importante porque hoy, ligado al producto, va la información y para ser serios y posicionar un producto hay que contar con buena información. Mucha de esa información está dispersa, no está agrupada, o no existe o tenemos información proveniente del extranjero que no se adapta a nuestras carnes. Nosotros tenemos un sistema distinto de producción, pues pocos países del mundo pueden contar con la genética y la metodología de engorde que tenemos nosotros.

Sobre la concientización y la necesidad de contarle a la gente cómo es el negocio ganadero, estamos trabajando en la ampliación de la campaña del año pasado con un presupuesto duplicado y utilizando los mismos elementos porque nos dieron muy buen resultado.>

Lo que estamos haciendo también es la campaña de los chicos que ya es una "política de Estado" de nuestro instituto. No se discute más: se haga lo que se haga, la presencia en los medios de comunicación de los "kids", como se llama en el ámbito, ya no tiene discusión, ya que ellos son los futuros consumidores y los futuros actores del negocio. Así que ellos tienen que conocer cómo es la ganadería y qué representa...>

Respecto de los mercados internacionales debemos tener una presencia muy activa, porque hemos tenido muchos problemas y la gente que vende carne argentina en el mundo es socia nuestra. Nosotros tenemos que tratar de no transferirle problemas y si le transferimos alguno, tenemos que ayudar para que no impacte en la ecuación, porque si eso sucede, nos reemplazan. Eso estamos haciendo.>

Y estamos también identificando nichos de valor premium en donde podamos colocar con mejores valores el cupo que tenemos. Por ejemplo, España bajó el año pasado un 27% de carne, que es racional y compatible con el 30% de reducción en todos los mercados. Pero subimos 41% en el precio, con lo cual en plata el mercado español nos está dejando más que en el 2005. Ese es el objetivo que tenemos ahora. Hemos identificado a España, Italia e Inglaterra con esta posibilidad de reducir los envíos pero agregarle valor con cortes premium. Son mercados en los que podemos crecer en cantidad y en precio.>

Estamos trabajando en Estados Unidos para abrir una línea similar, también con Rusia para mejorar y ampliar el mercado a carnes frescas también (que se consume poco en ese país) para lo cual tenemos una estrategia para generar demanda de este producto.>

-No debe ser fácil explicar que tenemos la mejor carne del mundo, pero no podemos venderla...

-En realidad, la pregunta del exterior se plantea al revés: cómo vamos a poder cumplir. Y nosotros este tema lo tenemos bastante acordado con la industria cárnica de exportación. En realidad nosotros sabemos que 500 mil toneladas vamos a poder exportar. Sabemos que la cuotificación lleva a la priorización de los cortes premium. Si un frigorífico puede exportar 40 mil toneladas por mes, va a priorizar o exportar los cortes de la rueda y va a dejar la vaca para lo último si puede y si no va a cubrir.

Por eso nosotros insistimos desde el Instituto en promover los cortes premium porque sabemos que sobre esos podemos crecer y que son complementarios con el consumo interno. Pero además generamos la información del impacto que tiene no poder exportar el remanente. Porque por no poder exportar la vaca de conserva, al productor se la pagan... nada. Y esto está generando muchos problemas con los productores de cría.>

Entonces generamos esta información: vaca, la argentina no come. Para darle valor, hay que exportarla. Entonces hay que generar la información para corregir este tipo de cosas. En realidad ya sabemos cuál es el techo que podemos exportar. No hay que generar más expectativas de lo que podemos hacer. Cada cuál sabrá cuál es el cupo que le asigna a su frigorífico y qué cosas son para exportar. Por lo menos en el corto plazo hasta que empecemos a lograr mejor índice de procreo, mayor producción o cambie la política y empecemos a priorizar la exportación...>

�Cómo analizan el corrimiento de las fronteras agrícolas, el desplazamiento de la ganadería y la presencia de nuevos actores en el negocio?

-Hay fenómenos que vienen para quedarse y están cambiando los actores dentro del sector ganadero y agrícola. El corrimiento de la frontera agrícola sobre la ganadera se viene dando con ritmo cada vez más vertiginoso. Pero es un fenómeno global, no de Argentina solamente o atribuible sólo a una mala política.

Es que el negocio agrícola se transformó en negocio energético. Entonces entran a jugar inversores y capitales que tienen otros intereses y tradiciones y que son mucho más poderosos que los que manejan la agricultura solamente. Eso es ineludible en cualquier análisis.>

Por otro lado tenemos un cambio de actores: capitales brasileños y extranjeros que vienen por los frigoríficos nuestros. Tenemos también frigoríficos que se ponen a productores porque quieren tener su faena abastecida por lo menos con recursos propios. Y por otro lado tenés productores que pretenden seguir con sus sistemas actuales y sacar los mismos resultados. Y eso no va a ser así.>

Hay que decirlo crudamente: hay un cambio muy vertiginoso. Se va a dar de acá a un año o dos. Y el que no esté despierto y no se le prendan las luces a tiempo para enfrentar esto, puede quedar afuera del negocio. >

Y no analizamos un factor que creo será preponderante en los próximos años, como es el cambio climático, que va a pegar fuertemente y que va a dejar afuera zonas ganaderas y agrícolas y que todavía no sabemos a ciencia cierta la manera en que va a impactar.>

Pienso que es el momento de generar información y de llevar un monitoreo día a día. Estamos en eso. Hay que estar despierto y ágil. Queremos esto para el instituto: generar información en tiempo real, poner el caballo delante del sulqui y que los documentos que generemos estén rápida y fácilmente a disposición de autoridades y productores. Se viene la ola. Se viene en realidad un tsunami para la ganadería y todos tenemos que estar preparados.>