En la plaza ganadera local
Sin oferta para los próximos años
Diversas razones apuntalan el dato de que la oferta permanecerá en torno de los tres millones de toneladas anuales. La calidad de la carne de Brasil se encuentra en jaque.

Ignacio IriarteAnalista del mercado ganadero

El stock ganadero en el último año habría dejado de crecer, o habría desacelerado su crecimiento por diversos motivos: secas e inundaciones, incremento del precio del maíz, aumento del área agrícola y señales equivocadas del Gobierno.

Así, podría esperarse para los próximos dos o tres años una oferta estancada, en los niveles del período 2004-2007, o sea entre 2,9 millones a 3 millones de toneladas anuales. Esta inmovilidad se registra justo cuando las perspectivas para la carne vacuna son las mejores en décadas, tanto en lo externo como en lo interno.>

La faena que un determinado stock ganadero se puede permitir depende directamente de los nacimientos (menos la mortandad); el corrimiento lento, pero persistente de la cría a peores suelos (en la zona pampeana) o a peores zonas, a las llamadas zonas "marginales", determina que en el mejor de los casos tengamos en el corto y mediano plazo una tasa de destete y de extracción estables. Se arrinconan o desaparecen rodeos que destetan 75-80 por ciento en la zona pampeana, y aumenta el stock de vacas en zonas donde la marcación no supera 55-60 por ciento. Por eso, resulta más importante la pérdida de productividad del rodeo pampeano, que eleva el promedio nacional y que además comprende 60-70 por ciento de la cría nacional, que el corrimiento a zonas donde esta actividad muestra menor productividad.>

Además, la caída de los precios del ternero y de la vaca conserva inducen hoy a miles de criadores especializados a ensayar una recría de vaquillonas o engorde de vacas, sacrificando nuevamente la alimentación de los vientres. Un perfil más de invernada de las zonas de cría conspira en la práctica contra la recuperación de las tasas reproductivas, que han caído desde mediados de 1990. >

Brasil

Una misión investigadora de la Asociación Irlandesa de Productores Rurales que visitó Brasil presentó "evidencias" de que en ese país no hay una trazabilidad seria, que se remueven las etiquetas de identificación de los cortes, que no se controlan los movimientos de ganado en los estados donde hubo recientemente aftosa y que existe un control inadecuado sobre el uso de promotores de crecimiento.

Según los irlandeses al ganado se le cambia frecuentemente la identificación en estados libres, para poder vender hacienda proveniente de estados sancionados por la aftosa, así, el precio es mucho mayor. El informe asegura también que todavía ingresa a Brasil una importante cantidad de ganado de contrabando proveniente de Bolivia y Paraguay, donde la situación sanitaria "es aún peor". Se afirma que existen suficientes evidencias de que en los establecimientos ganaderos de Brasil se utilizan drogas, insecticidas, antibióticos y promotores de crecimiento prohibidos hace ya mucho tiempo en Europa.>

El informe irlandés recomienda prohibir inmediatamente la importación de carne vacuna de Brasil, consejo que es apoyado por muchas de las federaciones de productores de otros estados europeos.>

En los últimos dos años, hubo muchas presentaciones de este tipo, que solicitan a las autoridades de la Unión Europea (UE). que suspendan las importaciones desde Brasil; pedidos de sanción -que nunca involucran a nuestro país, que luce inofensivo- que tienen su causa en la invasión de carne brasileña a bajísimos valores que se registra en Europa.>

Volumen

Este enorme volumen ya es una pieza maestra tanto en la lucha contra la inflación -la carne subió mucho en la UE en los últimos dos años-, como así también en el abastecimiento de supermercados y de la industria procesadora. La UE tendría evidencias de que las autoridades brasileñas están mirando para otro lado en muchos temas relacionados con la exportación de carnes (aftosa, trazabilidad, identificación de cortes, estados prohibidos, contrabando, entre otros puntos), pero a esta altura parecería que el lobby de los importadores y usuarios industriales de carne vacuna brasileña, como así también en la actitud de muchos gobiernos de la UE, que necesitan de esa carne barata, torna improbable que Brasil sea sancionado.

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