La agroindustria reflexiona
Boom agrícola: ¿bueno o malo?
La Federación de Acopiadores organizó el seminario Agrotendencias 2007 para buscar una respuesta a la incógnita. Destacados oradores locales e internacionales analizaron el futuro de la economía mundial, en la que se espera un mayor auge de los commodities.

Juan Manuel Fernández[email protected]

(Buenos Aires, enviado especial) Los pronósticos a mediano y largo plazo son claros: la economía mundial seguirá creciendo y generará una mayor demanda de productos del agro. A priori parece una buena noticia para la Argentina. Sin embargo surge la duda al repasar los últimos años de políticas erráticas -o la ausencia de ellas- que impidieron a la cadena agroindustrial explotar sus posibilidades al máximo.

Con esta inquietud, la Federación de Centros y Entidades Gremiales de Acopiadores de Granos convocó a los más destacados especialistas de la economía y el mercado de granos a su tercer seminario, "Agrotendencias 2007", para preguntarles si el horizonte que se avizora es una oportunidad o un problema para el país.>

Para enterarse, el martes 29 de mayo concurrieron al Hotel Hilton de Buenos Aires 750 asistentes, entre productores, empresarios, proveedores de insumos y directivos de entidades vinculadas al sector.>

Mundo en crecimiento

El presidente de la Federación de Acopiadores, Raúl Tomás, fue el encargado de calentar el seminario apenas iniciado. "Todo hace presumir que el mundo demandará y estará dispuesto a pagar lo que produce la Argentina; ¿esto será una ventaja o un problema?", provocó.

Acto seguido se desarrolló el panel "Proyecciones económicas a largo plazo y su impacto en la agricultura", del que participaron David Stallings (USDA) y el consultor Raúl Fuentes Rossi. Ambos coincidieron en el diagnóstico: la economía mundial seguirá creciendo y con mayor fuerza en los países subdesarrollados (América Latina, Federación Rusa, Sur de Asia, Africa), mientras que se incrementará la demanda de alimentos al compás de la mejora en los ingresos. La irrupción de los biocombustibles también aportará lo suyo, recortando la participación de EE.UU. en la plaza exportadora de maíz y abriéndole porciones de mercado a otros actores como la Argentina.>

Maíz y etanol

Como todos esperaban, el funcionario del USDA se refirió al etanol y su impacto en la agricultura norteamericana y mundial. El país del norte -explicó- cuenta actualmente con 115 refinerías funcionando y otras 79 en construcción (comenzarían a funcionar en 12 o 15 meses), prueba de que la carrera está definitivamente lanzada. El impacto más reciente es el incremento en el área que los farmers dedicarán al cereal. A futuro, la escena se pone más interesante: el consumo estadounidense del grano crecería 30% hacia 2016 y el precio al productor seguiría en alza hasta 2009, para luego estacionarse alrededor de u$s 3 el bushel (aproximadamente u$s118 la tonelada en Chicago).

Las derivaciones en el cono sur serían: un crecimiento sostenido de las exportaciones de maíz de Argentina -hasta alcanzar 20 millones de toneladas- y una mayor ganancia del complejo sojero; y Brasil, por el recorte de área en EE.UU., pasará a ser el primer productor mundial de la oleaginosa.>

La producción animal también se vería afectada. Mejoraría el precio de la hacienda para los productores vacunos, porcinos y aviares, al tiempo que se recortaría el consumo de estas carnes en EE.UU., justamente por la dificultad de destinar maíz al alimento animal.>

Cuestión de precio

Por su parte, durante el panel de granos forrajeros, el responsable de pronósticos de oferta y demanda mundial de granos del USDA, Edward Allen, estimó que el precio del maíz para la próxima campaña depende de los rindes que se logren en la cosecha norteamericana.

Los farmers "están respondiendo bien al precio (del maíz) y aumentan la siembra", explicó, y agregó que "un mejor rendimiento podría frenar el precio". La proyección de rinde para el presente ciclo 2007/08 promedia los 95qq. En cuanto a las existencias finales del grano, el funcionario del USDA consideró que no cambiarán, puesto que si bien la producción mundial crece también lo hace la demanda. >

En el mismo panel, el presidente de Maizar, Juan Gear, consideró que el "efecto vaca loca" (supresión de las harinas animales en el consumo animal) más la reducción de los subsidios en Europa seguirán ayudando al precio del grano. Y sobre la expansión de las exportaciones argentinas (sobre los "huecos" que vaya dejando EE.UU.) aseguró que redundará en mayor recaudación fiscal (u$s400 por hectárea), mejoramiento de los suelos e impulso a las economías del interior.>

Bienestar y responsabilidad

Sobre el final del seminario, le tocó a un panel de destacados economistas esbozar una respuesta a la incógnita que movilizó a los acopiadores. En general se inclinaron por la opción positiva: el boom agrícola será una oportunidad, aunque -al contrario de la mayoría de los oradores, incluidos los representantes del USDA- fueron menos condescendientes y remarcaron también las responsabilidades del sector.

En primer término, Aldo Ferrer, integrante del Grupo Fénix, resaltó la necesidad de "tener claro que el agro no es un sector de la economía mundial, sino de la nacional", por lo que es deseable un desarrollo articulado al resto de los sectores. "Dos tercios del empleo se genera fuera de la cadena agroindustrial", señaló, y agregó que el avance no puede darse en forma aislada. "Con consenso sobre esto se pueden tratar temas como tipo de cambio o retenciones", afirmó, para concluir que -aunque los conflictos persistan- sólo "reflexionando se puede evitar el retorno del fracaso".>

A su turno, el ex presidente del Banco Central, Javier González Fraga, fue más directo sobre su impresión del horizonte agroeconómico: "decididamente es una oportunidad", afirmó, "pero no para poner el piloto automático". Para el economista es importante un tipo de cambio devaluado con superavit fiscal para contener la inflación, pero remarcó la necesidad de una estrategia a largo plazo para la agroindustria: "no se puede seguir mirando las elecciones o el IPC". De todos modos consideró que el sector "no puede ser una isla en un mar de pobreza", por lo que la oportunidad exige responsabilidades: por ejemplo en el plano fiscal o en el agregado de valor.>

Aplauso bronca

El ánimo de los asistentes se hizo explícito en pocas oportunidades, siempre que el disertante de turno aludió al intervencionismo estatal. El primero de los aplausos espontáneos fue para el presidente de CIARA (la cámara de aceiteros), Raúl Padilla, cuando dijo que 1 de cada 4 barcos cargados con granos se los queda el Estado. Más efusivos aún fueron los que arrancó el director de Oil World, Thomas Mielke, al afirmar que no recuerda país alguno que se castigue como la Argentina con las retenciones. Sobre el cierre, Adolfo Sturzenegger tuvo su ovación al preguntarse por qué no se le quita, retenciones mediante, el 40 o 50% de rentabilidad a la industria automotriz.