Eloy Rodríguez
La fertilidad de nuestro suelo fue, es y será motivo de inversiones extranjeras, que capitalizaron sus ganancias con la remisión de las utilidades a los países originarios, y socializaron sus pérdidas en detrimento de la economía argentina.
En 1822 existen dos hechos históricos referidos a la propiedad y uso de las tierras: el 1º de julio se sanciona la ley de enfiteusis y el 19 de agosto, Bernardino Rivadavia, facultó a la provincia de Buenos Aires a tomar el empréstito Baring, en referencia al Banco Baring Brothers, por el que se pagó un elevado costo que benefició a la banca inglesa y a unos pocos criollos serviles. Así se hipotecaron las tierras fiscales. Sobre un monto de 1.000.000 de libras, sólo se recibieron 572.000, ya que el resto se perdió en descuentos, amortizaciones y comisiones. Según Felipe Pigna, "Un típico caso de corrupción y deuda pública. Rivadavia creía que el desierto, la ignorancia y la pobreza se terminarían con el dinero británico".>
En 1912 se construyeron otros dos mojones: El 11 de febrero se sanciona la ley del voto obligatorio (Sáenz Peña), con el fin de terminar con las elecciones fraudulentas y el 25 de Junio estalló el Grito de Alcorta en la zona maicera santafesina, con el fin de unificar un canon de arrendamiento de los campos. Juan B. Justo propuso la inembargabilidad de las herramientas del trabajador, la indemnización por las mejoras realizadas a los predios, la libertad para utilizar las máquinas agrícolas que creyera conveniente, derogar los impuestos que gravaban la producción y otras mejoras. Fue la primera protesta agraria que originó una codificación sobre derecho rural y dio nacimiento a la Federación Agraria Argentina.>
En 1929, el Dr. Lisandro de la Torre acusaba al Ministro de Agricultura, Luis Duhau, de ser beneficiario directo de los frigoríficos del monopolio inglés, ya que "su compra de ganado y 113.334 has. se realizó a un valor muy por debajo de los precios corrientes, alejándose así la suposición de que pudiera no haberse dado cuenta de la situación privilegiada que se le ofrecía".>
Lo contemporáneo indica que el capital extranjero hizo epicentro, principalmente, en el sector petrolero, lácteo y cárnico.>
Repsol, de España, compró, en 1999, el 99,9% de Y.P.F. por u$s 15.000 millones. Hoy, la filial Argentina está valuada en 10.000 millones de euros. "Repsol YPF estudia la posibilidad de incorporar un socio argentino con un participación del 25% y una venta en la Bolsa de Buenos Aires de otro 20%", dice su presidente Antonio Brufau.>
En el sector lácteo, las multinacionales irrumpieron, año atrás, con las francesas Danone en La Serenísima y Bongrain en Milkaut, con el consorcio canadiense Saputto que compró Molfino-La Paulina y con los convenios formalizados por SanCor con el Bandes venezolano; con Fonterra (Nueva Zelanda) y con Dairy Partners Américas Argentina S.A. Para finalizar, en el rubro cárnico, empresas brasileñas han invertido en algunos frigoríficos nacionales; JBS-Friboi, con el control de 6 plantas de Swift Armour faena el 8% del total de nuestra producción y el grupo Marfrig, adquirió la mayoría accionaria del santafesino AB&P (Argentina Breeders & Packers), ubicado en Hughes.>
La historia argentina repite, cíclicamente, los negocios entre los privados y el Estado y, de persistir, si hay foráneos que se llevan las ganancias a su nación de origen sin que legalmente se los obligue a reinvertir en nuestro país, es porque hay cipayos criollos que socializan las pérdidas.>