Durante muchos años se ignoró que este conocido artista francés fuera autor de las figuras ecuestres de los generales San Martín y Belgrano. Se trata de dos litografías, procedimiento de dibujo sobre piedra inventado por el suizo Senefelder en el año 1796, sistema que revolucionó las artes gráficas y atrajo a los más importantes artistas de la época.
El doctor Bonifacio del Carril relata que en 1928 aparece en el Suplemento Literario del diario La Nación una nota firmada por José Pacífico Otero, titulada "Hay un San Martín de Géricault". Dicho artículo sorprendió a los estudiosos de la época y produjo un encendido debate que investigaciones posteriores clarificaron debidamente. Dicha indagación permitió descubrir que el artista francés había trabajado en las figuras de los generales San Martín y Belgrano. Ambos son retratos ecuestres de 52 x 42 cm, impresos en papel con la técnica litográfica.>
En el caso del General Belgrano, a quien recordamos especialmente en el mes de junio, la imagen finaliza con una leyenda impresa en el margen inferior que reza: "Don Manuel Belgrano General en Jefe del Ejército Auxiliar del Perú".>
Una gran maestría se evidencia en el manejo de las herramientas propias de la antigua técnica en piedra. La urdimbre resultante del entrecruzamiento certero de las líneas en distintas direcciones permite aflorar la estampa del prócer resuelta con la precisión de un gran artista. Belgrano monta un caballo blanco y su cabeza está cubierta con un bicornio adornado con plumas. El cuerpo, un tanto rígido y vuelto hacia la derecha, viste uniforme militar.>
La actitud briosa del animal se adivina por la acertada distribución de los planos y la correcta posición de sus patas, conocimientos que Géricault, avezado dibujante de caballos, dominaba ampliamente.>
Unas pocas líneas esbozando un plano y un horizonte, ciertos efectos claroscuristas sabiamente colocados, permiten suponer que el General se encontraba en un campo de batalla, situación que refuerza extendiendo el brazo derecho en actitud de mando.>
En cuanto a su parecido físico, reconocemos que no es demasiado fiel, atento a lo que conocemos del héroe, situación comprensible si nos atenemos a la certeza de que el artista trabajó sólo en base a descripciones verbales que recibió.>
�Qué llevó a Géricault, ocupado en finalizar su emblemática obra "La Balsa de la Medusa", a retratar a dos próceres argentinos?
El estudioso, Dr. Bonifacio del Carril en su artículo del diario La Nación de 1969, nos dice "...un día llegó al taller de Géricault un joven militar francés, Ambrosio Crámer, que impresionó a Géricault con los relatos que hiciera de sus intervenciones militares en Europa y en América, donde cruzó los Andes y actuó valientemente en las batallas de Chacabuco y Maipú. Más tarde en el Ejército del Alto Perú fue ayudante de Belgrano. Crámer obtuvo de Géricault la ejecución en forma gratuita de las litografías en las que trabajó denodadamente...">
El ya mencionado investigador del Carril y Alejo González Garaño aportan detalles del trabajo del artista, del dibujo sobre la piedra, de las "pruebas de estado", de la inclusión posterior del correspondiente sable y otros pormenores que desembocan en la ejecución de varias estampaciones, incluso algunas coloreadas que se conservan en el Museo de Bellas Artes de Rouen y en la Biblioteca de la Escuela de Bellas Artes de París.>
Un curioso e inoportuno desembarco tuvieron dichos grabados en Buenos Aires. Nuevamente el Dr. Del Carril nos revela en el artículo antes mencionado estos pormenores: "... en los primeros meses del año 1820 Géricault se encontraba en Inglaterra organizando la exposición itinerante de su obra `La Balsa de la Medusa', mientras Crámer se hallaba en Buenos Aires". El 21 de junio de 1820, día siguiente del fallecimiento de Belgrano, acontecimiento que Crámer seguramente ignoraba, un aviso en "La Gazeta de Buenos Ayres" rezaba: "Se hace saber que en la mercería de D. Pablo Ortiz, calle del Cabildo, se han depositado para su venta las láminas de las batallas de Chacabuco y Maipú, dibujadas en Francia por un sujeto de aquella misma nación que asistió a las acciones, su precio es de ocho reales cada una e igualmente los retratos de los generales San Martín y Belgrano a cuatro reales. No conocemos la cantidad de litografías de Géricault que Crámer trajo a Buenos Aires ni los beneficios comerciales que obtuvo con esa impúdica venta".>
En nuestro país conservan copias el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires, el Museo Histórico Julio Marc de Rosario y colecciones particulares.>
En el año 1970, al cumplirse el sesquicentenario del fallecimiento del creador de la Bandera la Casa de la Moneda edita en su homenaje dos sellos postales. Uno de ellos reproduce la litografía de Géricault y se titula Manuel Belgrano 1770-1820, realizado en la técnica del hueco-grabado y litografía.
No fueron pocos los artistas franceses autores de valiosos retratos de Belgrano. Debido a su temprana muerte no pudo usufructuar los beneficios del daguerrotipo, pero a través de la pintura, el grabado y la escultura la estampa de nuestro héroe, plasmada por artistas de dicha nacionalidad, nos dan testimonio de su noble figura.>