Al margen de la crónica
Sobre el hecho consumado

La Legislatura una vez más terminó convalidando el ingreso a la planta permanente del Estado santafesino de una cantidad importante de agentes. En este caso se trata de unos 2.500 profesionales universitarios de la salud que vienen prestando servicios desde hace muchos años en distintos efectores de toda la provincia.

La medida que en principio parece justa y un reconocimiento a profesionales que vienen trabajando con contratos precarios o directamente en negro, se repitió demasiadas veces desde 1983 a la fecha. Esta vez fueron profesionales de Salud, alguna vez fueron docentes, otros porteros, más atrás enfermeros o agentes de Promoción Comunitaria.>

En la mayoría de los casos hay cuestiones pendientes: quién autorizó el ingreso precario del agente; por qué durante tantos años se mantienen en situación de precariedad laboral; todos los cargos son necesarios; la distribución y ubicación de los prestadores está donde lo marcan las necesidades de la población o de algún dirigente.>

El pase a planta de 2.500 agentes que ya vienen trabajando para el Estado se supone que regulariza la situación de los profesionales pero habrá que preguntarse si esto significa una mejor prestación del servicio de salud donde en muchos efectores sigue habiendo colas, quejas y mala atención. >

Es una pena que la Legislatura haya perdido otra batalla. Los propios senadores oficialistas admitieron que es muy difícil ir contra la corporación. Tal vez un debate a fondo hubiera significado discutir si al Estado le conviene o no tener médicos con dedicación exclusiva como vienen reclamando desde algunos sectores políticos. >

Educación, salud, seguridad son servicios esenciales en manos del Estado que deben estar distribuidos en forma equitativa en toda la provincia. Por eso a la hora de disponer el ingreso del personal sería conveniente cubrir las necesidades de la población y no de los agentes que han logrado insertarse precariamente en el Estado hasta dar el salto al cargo permanente.>