En el piso de la casilla que habitaban dos peones
Investigan rastro de sangre que podría explicar el caso Otoño
En la vivienda que ocuparon los dos peones que dijeron haber encontrado y quemado el teléfono de la chica asesinada por temor al compromiso, hallaron ahora manchas de sangre y recortes de diarios que hablaban de Otoño.

Viedma (Télam) Una mancha de sangre, hallada en el piso de la precaria vivienda del jornalero rural que encontró el teléfono celular de la joven Otoño Uriarte, dos días después de su desaparición y muerte, es la nueva pista en el caso que desde hace más de siete meses preocupa a las autoridades y la comunidad de Río Negro.

Fuentes de la investigación informaron hoy que los peritos, tanto el designado por la Justicia como Enrique Prueger que actúa como colaborador de la familia, determinaron que la mancha corresponde a sangre humana, de casi un metro de diámetro, encontrada sobre el rústico piso de cemento alisado de una casilla para peones.>

Se estima que corresponde al derrame de un litro y medio de sangre, por lo que se tomaron muestras y se enviaron al laboratorio del hospital Durand de Buenos Aires para hacer un cotejo de ADN con la víctima.>

Las fuentes indicaron que habrá que esperar hasta fines de mes para saber si el patrón genético coincide con el de la chica muerta, cuyo cadáver apareció en un canal de riego el 24 de abril.>

En esa chacra, ubicada a unos 1.200 metros del lugar donde Otoño fue vista con vida por última vez, vivió el jornalero que dijo haber encontrado en la calle el teléfono móvil de Otoño el 25 de octubre, dos días después de su desaparición.>

Ese aparato fue quemado por otro peón en una estufa a leña, tres días más tarde, por temor a verse involucrados en el caso que ya había tomado estado público, pero los restos chamuscados se rescataron tras la presentación espontánea del primer trabajador rural.>

"Cuando aparecieron en escena estos dos hombres, el que dijo que encontró el teléfono y el que dice haberlo quemado por miedo, nosotros (los familiares) pensamos que no tenían nada que ver con el hecho", dijo a Télam Roberto Uriarte, el padre de la chica.>

"Incluso temíamos que la Policía y la Justicia se aprovecharan de su precaria condición para encontrar en ellos a los responsables", añadió.>

"Ahora, sin embargo, ésta es la única nueva pista en la cual nos podemos apoyar, porque además incluso en esa especie de casilla se encontraron recortes de los diarios con la foto de Otoño y la noticia de su desaparición", afirmó Uriarte.>

Los jornaleros, identificados por la policía cuando se produjo el hallazgo del celular, ya no habitan ese precario refugio, pero están radicados en la zona del Alto Valle y serán citados a declarar si el fiscal de la causa entiende que es necesario.>

"Sabemos que en el interior de uno de esos alojamientos también se habría producido, tiempo atrás, la muerte de otro peón rural, por eso por ahora hay que esperar el resultado del ADN en esa sangre", dijo también el padre de la joven.>

Por otra parte, Uriarte mantiene su intriga por el misterioso cambio de lugar de la bicicleta de Otoño, durante la última jornada en que su hija fue vista con vida.>

"Ella salía de nuestra chacra con la bicicleta y la dejaba a la entrada del pueblo en la casa de una gente amiga, hacía todas sus cosas (iba a la escuela y a la práctica de voley) y cuando volvía a la noche la pasaba a buscar, para hacer más rápido el trayecto de unas 15 cuadras de regreso" explicó.>

Pero aquel 23 de octubre alguien sacó el rodado del patio donde Otoño lo dejaba y ella se vio obligada a emprender el retorno a pie.>