Corresponsalía Esperanza
Pablo y Alejandro están felices. Se hicieron amigos durante el desafío y hoy sufren y se alegran por sus destinos. Para ellos, lo maravilloso habría sido estar juntos en Rusia, pero saben que el milagro ya está hecho y que, al regreso de Pablo, irán por más para participar juntos en Río de Janeiro.
"Todo comenzó con los profesores y en la escuela. Vieron que nos gustaba Química y nos invitaron a participar. Siempre hicimos lo máximo posible. Por suerte, siempre llegamos a instancias nacionales" dicen.>
En este sentido, Pablo contó que "obtuve medalla de oro en las olimpíadas nacionales del año 2005, en el nivel uno, en el cual no había participación internacional. Todo terminaba en la participación nacional. El año pasado estuve en el nivel dos bis y Alejandro, en el nivel dos; ambos obtuvimos medalla de oro. De esta manera, pudimos formar parte de la preselección argentina, para poder competir entre los 20 mejores del país. Luchábamos por un lugar en la selección argentina para participar en Moscú de las Olimpíadas Mundiales".>
Pero para poder acceder debieron transitar un duro camino. A diferencia del resto de los participantes, debieron dejar su hogar y escuela y radicarse en Buenos Aires. "Llegamos allí el 9 de marzo. Estuvimos un mes junto a otros 18 chicos de Buenos Aires, casi todos de Capital Federal. Nosotros éramos los únicos dos del interior. En ese mes nos evaluaron en práctica en laboratorio y dimos un examen teórico. Eso determinó que quedáramos en el lugar doce. Diez varones y dos chicas. Por suerte, pasamos al segundo mes. Fuimos los lunes, miércoles y viernes a la Universidad de Buenos Aires, siempre con pruebas de laboratorio. Con el paso del tiempo, llegó la única y última prueba teórica y nos volvimos a Esperanza a esperar los resultados. Estábamos tranquilos. Un ex olímpico nos preparó y nos había dicho que las diferencias para quedar entre los cuatro titulares y el suplente son mínimas. Por eso, lo que habíamos hecho hasta esa instancia ya era muy meritorio. Nosotros tratábamos de tranquilizar a nuestras familias, porque ellos estaban muy ansiosos", confesaron.
Finalmente, llegó la noticia: Pablo Levrand fue convocado otra vez, para estar en Moscú del 14 al 24 de julio de este año entre los cuatro titulares de la selección argentina.>
Pero Alejandro no tuvo esa suerte. "Me comunicaron que por esta vez quedaba eliminado, pero que tenía la posibilidad de ser convocado de nuevo en agosto, para definir el seleccionado que participará en la Olimpíada Iberoamericana en Río de Janeiro, Brasil. Allí estaremos con Pablo buscando un lugar. Es para el mes de octubre. Hay muchas posibilidades porque el primer requisito es tener 18 años -ambos cumplieron esa edad- y otras condiciones que nos favorecen".>
En la actualidad, Pablo transita días en Buenos Aires, en el marco de las siete semanas que debe estar allí. Para él, es "una oportunidad bárbara. Mis viejos me tenían fe, pero todavía lo estaban asumiendo. Yo trataba de motivarlos para lo contrario, porque en estos niveles el azar tiene mucho que ver, cualquiera puede quedar eliminado. Viajo con dos chicos de Capital Federal y uno de Mar del Plata. Y cuatro profesores, licenciados y doctorados en la UBA, que forman el comité olímpico, que son pagados por el gobierno nacional".>
Con referencia a lo vivido, no escatiman palabras de gratitud. Es valioso resaltar "un enorme agradecimiento a la comunidad esperancina, muy generosa con la donación de dinero, que nos resultó de suma utilidad". Pablo aclara que "el dinero que no fue gastado; seguramente lo utilizaré en estas siete semanas y, si sobra, irá a un fondo común para los demás chicos que compitan este año en los certámenes zonales y nacionales".>
El agradecimiento se extiende "a nuestros padres, que nos bancan todo; al personal de la escuela, que se movilizó mucho para nuestra estadía; a los profesores y a la gente que consiguió el Cenard donde residíamos, lo cual nos dejó más que conformes, porque era un lugar óptimo, tranquilo, cercano, seguro".>
Otro premio invalorable es la amistad cosechada por ambos en esta experiencia. "En un principio, nos conocíamos por la escuela y los viajes, y resultó muy buena nuestra convivencia. Ahora que me tengo que ir solo, lo voy a extrañar" afirma Pablo, a lo que agrega: "En Rusia competiremos entre todos los países. Los europeos y norteamericanos tienen ventaja porque comenzaron las olimpíadas hace 40 años y Argentina, recién hace 16 años. Pero, lo importante es que siempre caminamos despacio. Paso a paso. Primero, fueron las instancias nacionales y, ahora, vamos por más. Por supuesto que una medalla es un sueño, pero alguien tiene que ganarla, ¿por qué no un argentino?, y si soy yo, mejor. No voy a esquivar la pelea".
Según la vivencia, cuentan que "los porteños son muy competitivos. Todos somos amigos, pero nadie quiere quedar afuera. Ellos estaban muy entusiasmados, porque son chicos que vienen desde hace muchos años procurando un lugar y asisten a escuelas muy famosas. Nosotros éramos visitantes, pero fuimos tratados como los chicos de Buenos Aires. Pensamos que ellos eran 18 de Buenos Aires y nosotros, los únicos del interior, de Santa Fe, y nos sentimos raros. Pero nos dimos cuenta de que es una competencia muy sana, muy limpia".>
Reconocimiento.
"Gracias a la formación que nos dieron los profesores de nuestra escuela, pudimos salir adelante y, en Buenos Aires, saber formarnos nosotros mismos, buscando las respuestas que necesitábamos. Les debemos a nuestros profes muchísimo y a la escuela, todo", remarcaron los estudiantes.