De la Redacción de El Litoral
Con la actividad económica creciendo a tasas muy elevadas, los indicadores laborales muestran tendencias favorables. Sin embargo, aún considerando estos signos positivos, luego de cuatro años los problemas en el mercado laboral siguen siendo muy graves, según plantea el último informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).
Una manifestación clara en este sentido es que, según cálculos oficiales, en el primer trimestre de 2007 el empleo asalariado no registrado llega a 41,5 %, siendo en algunas ciudades del interior del país superior al 50 %.>
Entre las causas atribuibles a este fenómeno, el informe de Idesa se centra en la brecha entre el costo salarial que debe pagar el empleador y el salario "de bolsillo" que llega al trabajador.>
De acuerdo con el informe, "cuando esta brecha se amplía, los incentivos para que los agentes económicos operen por fuera de la ley se potencian".>
En este sentido, una idea sobre cuán alta es esta brecha en la Argentina, surge al comparar esta brecha con la que prevalece en los países más desarrollados.>
Por ejemplo: >
-La brecha promedio entre el costo laboral que debe pagar el empleador y el salario "de bolsillo" que llega al trabajador en los países desarrollados es de 37%. El cálculo considera impuesto a las ganancias y cargas sociales.>
-En algunos países, como es el caso de Nueva Zelanda, la brecha es de apenas el 21% y se explica sólo por impuesto a las ganancias dado que las cargas sociales son 0%.>
-En Argentina, tomando sólo el costo que generan las cargas sociales, esta brecha supera el 32% del costo laboral.>
Esto significa que quienes quieren contratar un trabajador "en blanco" en Argentina tienen que enfrentar un nivel de impuestos sobre el salario no muy diferente al que prevalece en los países desarrollados.>
La incoherencia es que estos países tienen niveles de productividad sustancialmente más elevados que la Argentina. Así, el Producto Bruto per Capita de Argentina es prácticamente la mitad del de Nueva Zelanda, pero se pretenden cobrar imposiciones que son un 50% más altas que en este país.>
De acuerdo con el informe, "cuando los niveles de impuestos al salario son altos y no guardan coherencia con los niveles de productividad prevalecientes, fatalmente, se produce el surgimiento y la permanencia crónica de la informalidad. En el sector público y en las empresas privadas más grandes las normas pasan a cumplirse parcialmente. Se apela profusamente a los componentes `no remunerativos' reduciendo la presión impositiva por la vía de pagar parte del salario `en negro' ".
Esto, enfatiza Idesa, "se puede hacer bajo el amparo de alguna disposición o pagando de manera ilegal, sin incluirlo en la liquidación oficial del sueldo. También es frecuente encontrar que se simula el contrato de trabajo bajo la figura jurídica de un contrato de locación y por esa vía se reducen las cargas sociales. Entre las pequeñas empresas directamente se apela al incumplimiento total. Esto explica que el 88 % del empleo no registrado esté concentrado en empresas con menos de 25 trabajadores".>
El informe concluye destacando los resultados sociales y económicos negativos que esta situación genera, entre otros, "la degradación del clima laboral y la seguridad jurídica, ya que se incumplen normas o se apelan a figuras jurídicas que orillan la ilegalidad, además de la desventaja para el sistema de seguridad social porque los impuestos altos no garantizan financiamiento abundante y una parte importante de la recaudación potencial se `licua' con estos mecanismos de elusión o de evasión.>
Los juicios
iniciados por litigios laborales en todo el país crecieron alrededor del 40 por ciento en el primer cuatrimestre de este año, en relación con igual período de 2006, según un informe elaborado por la Unión de Aseguradores de Riesgo de Trabajo (Uart). El estudio sostiene que, hasta abril último, los juicios alcanzaban a 3.863 y proyecta que para fin de año el número de litigios puede trepar hasta las 17 mil causas.
El ex secretario de Programación Económica, Juan Llach, puso en duda los datos económicos oficiales al remarcar las fuertes diferencias entre la inflación de mayo del 0,4 por ciento del Indec y el aumento de la recaudación de ese mes del 33,6 por ciento.
"Si bien la eficiencia de la Afip está mejorando, tamaña diferencia entre el aumento de la recaudación del IVA y el del PIB nominal oficial (cercano a 18 por ciento) sólo puede explicarse por una inflación subyacente mucho mayor a la oficial", indicó Llach en el Informe Económico Mensual de junio de la Universidad Austral.
El economista sostuvo que "en la Argentina reaparecen fantasmas del pasado, no sólo en las campañas electorales sumergidas por algunos en discusiones ideológicas no históricamente verdaderas.
"El gobierno mostró dos datos contradictorios en mayo. Una inflación de 0,4 por ciento en el IPC y una recaudación del IVA-DGI que crece a 33,6 por ciento anual, muy por encima de 21 de los primeros cinco meses de 2006", señala Llach.
Quien también se desempeñara como ministro de Educación sostiene que, asimismo, "son cada vez más las señales de una desaceleración del PIB" y afirma que, "si ella resultara de una política orientada a una reducción genuina de la inflación, sería más bien para celebrar, pero no es el caso.
"Las imprescindibles correcciones en materia de inflación, controles y precios de la energía quedarán riesgosamente para después de las elecciones", opinó Llach.