Fallecido a los 73 años de edad, Gao Fuxiong reposa para siempre en una urna del tamaño de una caja de zapatos colocada en un muro: un entierro original en China, donde la falta de espacio impone cada vez más la reducción de los ataúdes. "Mi padre era una persona moderna y adelantada a su tiempo. No quería utilizar los métodos de inhumación antiguos", dice su hija, Zhou Ying.
La última morada de Gao, en un cementerio del norte de Pekín, contrasta con las imponentes tumbas que impone la tradición, según la cual un muerto sólo logra el reposo eterno si es enterrado intacto en una tumba lo más grande posible, en la que puedan ser enterrados también los otros miembros de la familia.>
Pero China, el país más poblado del mundo, está obligada a innovar porque ya no puede ofrecer a todos sus muertos esas grandes tumbas, por falta de lugar en los cementerios.>
"La falta de espacio es un verdadero problema que tenemos que afrontar", reconoce Zhang Qing, uno de los administradores de los cementerios de Pekín.>
Se estima en ocho millones el número de personas que mueren por año en China, país de 1.300 millones de habitantes en el que la agricultura, la industria y las ciudades se disputan ya ásperamente los terrenos disponibles.>
Por ello, los cementerios proponen cada vez más colocar las cenizas de los difuntos debajo de una placa, al pie de un árbol, o en pequeños nichos en un muro. Existen asimismo viajes organizados para dispersar las cenizas en el mar.>
En el sur de Pekín, el cementerio de Changpingyuan, que se parece a un parque con césped y árboles, propone la mayoría de esos nuevos métodos.>
Zhang Qing cuenta que mucha gente se confunde, dado el aspecto del cementerio, y viene a pasearse en él sin darse cuenta de su función principal.>
"Los cementerios tradicionales son feos. Aquí, entre la hierba y los árboles, es un lindo entorno para mi madre", dice Liu Fan, de 75 años de edad.>
Pero las tradiciones no se superan fácilmente. La ley impone la cremación, pero sólo 48 por ciento de los muertos fueron incinerados este año, según cifras oficiales.>
Los especuladores aprovechan el apego a la tradición para proponer lugares de inhumación en los alrededores de Pekín por 2.500 yuanes (250 euros) el metro cuadrado, un precio 15 veces superior al que regía hace diez años.>
Ese fenómeno hizo que el gobierno tomara medidas recientemente para limitar la compra de concesiones de tumbas, reservándolas a las personas que pueden presentar un certificado de defunción.>
"Algunos cementerios han especulado de manera ilegal con las concesiones, lo que es contrario al interés público y ha desencadenado protestas generales", indicó en abril pasado un comunicado del gobierno.>
Dan Martin (AFP)