El ballottage Macri-Filmus, escala clave en la pelea hacia octubre
El presidente buscará tomar distancia del resultado de la elección en Capital Federal. La oposición no pudo lograr una articulación que ponga en peligro las aspiraciones kirchneristas presidenciales.

El candidato de PRO aspira a sacar una ventaja de 20 puntos sobre Daniel Filmus para mostrar un triunfo claro que también lo proyecte como líder de la oposición. En la Casa Rosada, en cambio, aspiran a que el ministro de Educación acorte la distancia con su rival y alcance el 40 por ciento de los votos. El ballottage pone en juego las estrategias de oficialismo y oposición para los comicios de octubre.

Será un punto de inflexión en el camino que resta a octubre. Los porteños irán mañana a las urnas para definir en ballottage al nuevo jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y, al mismo tiempo, marcar un hito en el escenario político que, en apenas cuatro meses, terminará de configurarse con la pelea por la sucesión presidencial. >

El voto del segundo distrito electoral del país clausurará la pulseada entre el empresario Mauricio Macri, claro ganador de la primera vuelta con el 45,6 por ciento de las adhesiones, y el candidato kirchnerista, Daniel Filmus; pero también será un primer indicador sobre el rumbo que adoptarán las estrategias de la Casa Rosada y la oposición para los comicios de octubre. >

Si la primera vuelta del 3 de junio pasado estuvo dominada por la pelea entre Filmus y Jorge Telerman por entrar al ballottage, la campaña por elección de mañana quedó concentrada en la obvia definición sobre quién retendrá el control de la Capital Federal pero también en la diferencia que separará al líder de PRO, nuevamente ganador según el vaticinio de las encuestas recientes, del ministro-candidato. >

Resignado al triunfo de Macri, el gobierno aguarda encontrar en la brecha que separe a Filmus del empresario una razón para festejar de la misma manera -aunque esta vez quizás con más razón de su parte- que lo hizo cuando el ministro de Educación cosechó en primera vuelta el 23,7 por ciento de los votos y quedó casi 20 puntos detrás del empresario. >

El gobierno promete cantar victoria si logar acortar esa diferencia a por lo menos diez puntos, o bien a alcanzar y, en los análisis más optimistas perforar, el 40 por ciento de los votos. Aún en la derrota y en caso de hacerse realidad, ese escenario le permitiría al gobierno adjudicarse el respaldo de una importante porción de un electorado "inasible" en la lectura política de la Casa Rosada. >

A la inversa, para asegurarse un triunfo claro, Macri necesita ampliar su performance de la primera vuelta y descontar una diferencia -en PRO mostraron, hasta el minuto final de la campaña, entusiasmo por los sondeos que otorgaron una ventaja de 20 puntos y una cosecha del 60 por ciento de los votos- que garantice "gobernabilidad" y potencie la figura de Macri como referente de la oposición. >

El empeño de Filmus por acercarse a Macri y el del empresario por despegarse claramente de su rival delinearon el firme intento de ambos rivales por captar el respaldo de los votantes que hasta último momento se debatían entre no votar o hacerlo en blanco. Ese sector, descuentan en ambos campamentos, terminará de definir la lectura política de los resultados. >

Mirando desde el sur

Con ese enigma a revelarse en el recuento de votos, Néstor Kirchner decidió esperar el dictamen de los ciudadanos porteños -están habilitados para sufragar 2.573.731 electores- en su refugio sureño de El Calafate. Hasta allí viajó, acompañado de su esposa, la primera dama, Cristina Fernández, en el cierre de la semana.

Desde el sur, Kirchner buscará ampliar aún más la distancia que le impuso a su participación en la campaña porteña durante las últimas dos semanas. Fue después de comprobar que su intervención directa, traducida en duros ataques a Macri como sinónimo del "modelo de la derecha", y el intento de nacionalizar la compulsa, favorecía la posición del presidente de Boca Juniors. >

Atento a ese comportamiento de un electorado al que la Casa Rosada parece no terminar de comprender, el presidente prefirió concentrarse en la agenda de gestión y proponer la elección de octubre -con el persistente misterio sobre su posible reelección o la candidatura de su esposa- como eje del debate político. La oposición, en cambio, ensayó la articulación de un proyecto con pivote en el triunfo que los encuestadores adjudicaron, sin excepción, a Macri. Aunque el jefe de PRO coqueteó con esa iniciativa, las diferencias entre Roberto Lavagna, Ricardo López Murphy y Elisa Carrió no lograron que el plan se convierta, por lo menos en el corto plazo, en una amenaza para el kirchnerismo. >

Sin embargo, el presidente aspira a no recibir ninguna sorpresa de ese universo cuando, además de mirar a la Capital Federal, siga con atención el desarrollo de la elección de Tierra del Fuego donde el ARI de Carrió competirá con el kirchnerismo, también en segunda vuelta electoral, por la gobernación del distrito sureño.>

Tres meses

El presidente retornó ayer a su provincia natal, luego de casi tres meses durante los cuales no la visitara por el conflicto con los docentes que derivó en el relevo del gobernador. Luego del acto en Río Turbio, retornó a la villa turística de El Calafate, en la que estuvo por última vez para Semana Santa, pero no vuelve a Río Gallegos desde el 19 de febrero.

Viviana Mariño (CMI)