Distribución y comportamiento de cultivares de trigo en las distintas zonas
Influencia de la distribución de variedades en el país
La distribución de las variedades de trigo a lo largo de nuestro país se debe a distintos criterios que es importante tener en cuenta para saber qué puede llegar a pasar en los próximos años. El Ing. Emilio Satorre ofrece una visión sobre la heterogeneidad que existe entre las distintas zonas productivas.

Ing. Emilio Satorre/AAcrea

El objetivo es avanzar sobre este análisis de la distribución de las variedades de trigo en las áreas productivas, haciendo hincapié en los cambios producidos en los últimos años, una vez presentado el aspecto que presenta ese patrón de distribución, tratar de interpretar cuáles han sido los criterios dominantes de la elección de variedades y tomar ese mapa de distribución como un marco estratégico para poder predecir cuáles pueden ser los cambios que pueden ocurrir en ese escenario en los próximos años.

Para iniciar un análisis de la distribución de variedades en Argentina es muy bueno tener en cuenta cuál es el contexto general de producción del cultivo de trigo, sobre todo si el análisis va a ser amplio. >

El contexto productivo nacional ha cambiado, pero no muy marcadamente en los últimos años, la superficie se ha mantenido desde 1990 en el orden de las 5,7 millones de hectáreas. Sin embargo, hubo un cambio en la producción que hoy se estabiliza en un promedio de 13,8 a 14 millones de toneladas.>

Si uno hace un análisis general de la situación observa que la tendencia de incremento de la productividad del cultivo de trigo a nivel país, ha sido del orden de los 27 kilos por hectárea por año en estos últimos 15 años. Estos valores están por debajo de los países que han tenido las tasas más productivas en un período semejante, como México, que tuvo cerca de 77 kg/ ha/ año. Tampoco reflejan la heterogeneidad que hay internamente en la región productiva de trigo, donde hay zonas que han alcanzado tasas de crecimiento de productividad cercanas a casi los 200kg/ha/año en los últimos 10 años. >

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Heterogeneidad productiva

La heterogeneidad interna que existe en Argentina uno puede discernirla a nivel país si analiza las regiones productivas desde el NOA hasta el Sudeste y sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Se ve que a lo largo de ese trayecto tenemos variaciones de rendimiento en los últimos años realmente importantes. Pasamos desde 1000kg por hectárea de producción en el NOA a casi 2500kg/ha en las zonas más productivas para este cultivo, que es el sudeste de Buenos Aires, esto representa casi un 150% de aumento de la productividad.

Cuando uno se plantea este panorama y trata de pensar en el contexto de la variedad, lo que busca entender es el mapa de distribución y adopción de variedades en un escenario ecológico y productivo bastante heterogéneo. Si esto es así, la pregunta que uno debe hacerse es porqué en términos generales muchas fuentes de información coinciden en señalar que una basta proporción de la superficie sembrada lo es con sólo un pequeño grupo de variedades. Hay que pensar además que en algunas de estas zonas productivas, sobre todo las más marginales, el área sembrada con trigo ha aumentado drásticamente en los últimos años. En el NOA ha crecido cerca del 500% y en el NEA cerca del 650%.>

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�Por qué creció el trigo?

Es imprescindible tratar de entender cómo es que el cultivo se instala en ese escenario productivo, con lo cual hay que ver cómo se maneja el área productiva. El trigo se consolida en los últimos quince años de la mano de tres razones fundamentales. Una es ecológica, fundamentalmente por la enorme contribución que hace el cultivo al sostenimiento de los rendimientos de los que siguen en la rotación, tanto como el mantenimiento de los recursos naturales, fundamentalmente a través del aporte de rastrojo y de cobertura en los planteos en siembra directa o en el mantenimiento de los valores de carbono.

Especialmente en las zonas marginales el aumento de la superficie del trigo se debe fundamentalmente a la participación que en el sistema de producción tiene el cultivo, ligado a las cuestiones ecológicas que controlan su consolidación. >

Además, hay razones económicas, la principal de ellas es que en los últimos años, la rentabilidad del doble cultivo trigo/ soja es de las más altas, hoy sólo superada por el cultivo de maíz en las áreas más productivas. >

Hay una tercera razón que lleva a la adopción del cultivo y es que la especialización hacia la producción de cultivos de verano, con una dominancia del cultivo de soja, fue llevando a una mala distribución de los recursos, fundamentalmente de los humanos, en el sistema productivo. La distribución del trabajo, concentrado en el invierno en el trigo y del capital, por ejemplo la maquinaria, ha significado un fundamento para la consolidación y expansión del cultivo en muchas regiones productivas. >

En este contexto, en el que el trigo se está moviendo en los últimos años, la elección de la variedad es considerada relevante, llama la atención de los productores y profesionales, que se preguntan qué variedades hay, por qué razón sembrar una u otra y porqué incorporarla al modelo productivo. >

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La importancia de la variedad

La elección de la variedad es relevante, porque junto con los otros factores que definen la estructura del cultivo de trigo, como la fecha de siembra y la densidad, son los únicos componentes dentro del esquema productivo a través de los cuales podemos manejar lo que se llama el umbral del rendimiento potencial de nuestro cultivo. En este umbral la potencialidad del cultivo, dadas las características ecológicas de una región, fundamentalmente radiación y temperatura, puede ser manejada por factores definitorios, entre los cuales nosotros intervenimos en la elección del genotipo.

Esto contrasta obviamente con el otro umbral de rendimiento en el cual ya intervienen los factores limitantes, como el agua y los nutrientes y que pueden hacer que el rendimiento se separe del potencial hasta alcanzar lo que llamamos "altos rendimientos alcanzables en una zona". En muchas condiciones de producción, este potencial puede ser estimado a través de los máximos rendimientos cosechados en lotes de producción dentro de una región determinada. Pero los factores limitantes no son los únicos que regulan nuestra actividad, sino también los reductores, como las malezas, enfermedades y algunas adversidades, como por ejemplo el granizo. Las medidas de protección de rendimiento que manejan estos factores permiten hacer que nuestro rendimiento global reduzca la brecha y se acerque a los potenciales que podemos lograr en un cultivo de producción. >

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Importante

Cuando nosotros estamos eligiendo una variedad, en realidad, dentro del contexto de los factores que limitan la productividad de un cultivo, estamos tratando de manejar su potencialidad y utilizando el marco de esa brecha como una estrategia de planificación. Entonces cuando uno analiza, está pensando en lo potencial y cuando observa como varía la potencialidad de los sistemas productivos de las distintas regiones, se imagina diferencias muy grandes que de hecho las hay, pero no de la magnitud que uno podría esperar a priori sobre el mapa productivo.

El Sudeste de la provincia de Buenos Aires es la región más productiva del país y el norte de Córdoba es la ecológicamente menos apta por su condición de radiación y temperatura. Si bien hay diferencias en la potencialidad, a pesar de que no se puede controlar el patrón de producción del genotipo, el manejo de las fechas de siembra y la estructura del cultivo dentro de cada zona, reduce de manera muy marcada las diferencias en la potencialidad del cultivo.

Sin embargo, cuando comparamos esas diferencias con los altos rendimientos alcanzados, con una muy buena tecnología aplicada para cada una de las zonas, lo que encontramos es que las brechas entre los altos rendimientos y la potencialidad, son en realidad mucho más variables entre zonas que entre los potenciales. Eso significa que en el armado del paquete tecnológico hay una buena componente de la variabilidad productiva y del aprovechamiento o no de la variabilidad ecológica que presenta nuestra región triguera a escala de país.

De hecho si tomamos la región centro (norte de Buenos Aires, sur de Santa Fe y sur y centro de Córdoba) lo que vamos a encontrar es que este espacio entre el potencial y el alto rendimiento medio alcanzable sólo está limitado por factores como el hídrico y el nutricional, pero bajo un esquema de buen manejo, es realmente una diferencia importante de rendimiento que representa algo más de dos toneladas de trigo por hectárea: Es producto no sólo del manejo de los factores limitantes, sino de la interacción que estos tienen con la estructura genética en el patrón de variedades dominantes en la región.