El cambio climático y el campo
El efecto invernadero calienta los granos
Advierten sobre el aumento de las temperaturas y las lluvias. Los pronósticos serán clave para definir el manejo agrícola.

Alejandro RollánCMI Contenidos

Los 29 quintales de promedio que rindieron cada una de los 16,1 millones de hectáreas sembradas con soja en el país son una muestra de que la sociedad entre la producción y el clima funcionó casi a la perfección. "Un comportamiento climático aceptable, salvo el episodio de excesivas lluvias de finales de abril", fue la calificación que puso la Secretaría de Agricultura de la Nación para justificar en parte la cosecha récord de 47,2 millones de toneladas que aportó la oleaginosa en la campaña 2006/2007, según las estimaciones oficiales.

Sin embargo, las informaciones que manejan los especialistas dan cuenta de que el clima no siempre le va a guiñar un ojo a la agricultura. Muchos aseguran que en el futuro sus gestos serán más adustos y severos.>

En un planeta donde la temperatura en los últimos 40 años subió entre dos y seis grados centígrados, conocer cómo será el comportamiento del clima se convirtió en un insumo estratégico para el desenvolvimiento de la producción de granos.>

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Valor de los pronósticos

"A la hora de tomar decisiones en agricultura, la aplicación de información y conocimiento sobre el clima marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso", advirtió Emilio Satorre, durante el congreso Mundo Agro 2007 organizado por la empresa Sema.

El proceso de industrialización y el aumento de la población humana están provocando que la acumulación de gases en la atmósfera esté creciendo en forma sostenida. Una concentración a la que muchos ven como la principal amenaza que soportará la sociedad en los próximos 80 años.>

"Hay un cúmulo de evidencias que corroboran los cambios en el clima. Una de ellas es el hecho de que el año 1998 fue el más cálido desde que hay registros disponibles. El mes de julio de ese año fue el más caluroso de los últimos 10 mil años. Se puede esperar que 1998 entre al libro de los récords como el año más caliente del registro instrumental", aseguró Mario Núñez, doctor en ciencias meteorológicas de la Universidad de Buenos Aires. >

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Impactos

En los últimos años, el clima ha aportado datos suficientes de que algo no funciona bien. Basta con recordar los efectos provocados por el fenómeno El Niño (caracterizado por lluvias por encima de los valores normales) en la campañas agrícolas 1982/83, 1986/87 y 1997/98 y La Niña en el ciclo agrícola 1983/84. Sus consecuencias para la producción de granos están medidas. Modelos de simulación realizados para la zona de Pergamino demuestran que La Niña es capaz de provocar pérdidas de hasta 20 por ciento en la soja de primera y más de un 50 por ciento en los cultivos de segunda.

Si bien el fenómeno El Niño-Oscilación Sur (cuyas siglas en inglés es Enso) no es el único responsable de las variaciones climáticas en la Región Pampeana, su identificación puede ser de suma importancia para la planificación agrícola.>

Está demostrado que la depresión en los rindes que provoca La Niña es, en promedio, más pronunciada y menos variable que el aumento en la producción que se obtiene durante una fase El Niño. >

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Cómo manejarse

La identificación temprana de sus llegadas permite adoptar diferentes estrategias en el manejo de los cultivos. Modelos de simulación dan cuenta de que una variedad de soja corta sembrada temprano, durante la ocurrencia de El Niño, muestra sus ventajas en comparación con otras estrategias productivas para la oleaginosa. Si los pronósticos auguran la llegada de La Niña, se aconseja todo lo contrario.

En el caso del maíz implantado durante El Niño, el mayor provecho lo realizan los híbridos tempranos con altas dosis de fertilización. Durante la influencia de La Niña son evidentes los beneficios de retrasar la fecha de siembra y no hay demasiado aporte al incrementar la dosis de nitrógeno. >

Bajo los efectos de lluvias por debajo de lo normal, el manejo óptimo simulado para un establecimiento agrícola no da cabida a rotación trigo/soja de segunda, debido a los bajos rindes que aporta la oleaginosa en esas condiciones.>

La posibilidad de que se pueda adaptar el manejo de la producción de granos, en función de las expectativas climáticas, le otorga a esa información un valor económico. >

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Vulnerabilidad

Pero los pronósticos tampoco operan como sentencias firmes. Para los especialistas, la vulnerabilidad de los sistemas agrícolas no es sólo consecuencia de la variabilidad del clima, sino también de la imposibilidad de predecir en forma completa su comportamiento. "Se puede tomar una buen decisión en función de un pronósticos disponible, pero si las condiciones pronosticada no ocurren, el resultado es malo", advirtieron.

Si bien en la actualidad se puede pronosticar la llegada de algunas de las fases del Enso (El Niño o La Niña) con una moderada precisión con un año o más de anticipación, los pronósticos tienen asociadas probabilidades que hacen que el efecto más probable no ocurra. >

Un ejemplo, sobre los resultados promedio de margen bruto simulado para la soja en la zona de Pergamino, permite dimensionar el costo de un pronóstico errado. "Si se pronostica la llegada de La Niña, ella ocurre, y el productor no considera el pronóstico, obtiene 296 dólares por hectárea. En cambio, si el productor responde al pronóstico de La Niña, por ejemplo retrasando las siembras de la soja, y ocurre ese fenómeno, obtiene 346 dólares. Pero si el productor usa para sembrar el pronóstico La Niña, que es errado, y ocurre la llegada de El Niño, obtiene 362 dólares por hectárea", describió el ingeniero Federico Bert, investigador de la UBA, a partir del modelo de simulación.>

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Qué va a pasar

La mayor incertidumbre que desvela a especialistas y meteorólogos radica en cómo evolucionará el clima en los próximos años, a partir de la concentración de gas invernadero. "Nadie sabe qué magnitud alcanzará. Lo que sí se sabe es que si dejamos de emitir gases, reducir los efectos actuales demandará un plazo de 100 años", graficó el meteorólogo Mario Núñez.

A partir de un modelo numérico desarrollado en Inglaterra, el director del Centro de Investigaciones de la Atmósfera (Cima), trazó un panorama sobre cómo impactaría la variabilidad del clima en América del Sur en la década de 2090. "Los resultados están en función de comparar las diferencias entre el clima de la década 2080/90 con la 19080/90", aclaró Núñez. En un escenario con alto desarrollo económico regional, (el más pesimista desde el punto de vista de sus consecuencias) los efectos del clima en la próxima centuria son alarmantes. >

"Las lluvias en el verano registrarán aumentos de hasta 180 milímetros en la Pampa Húmeda, mientras que bajarán en el invierno", pronosticó el especialista. En cuanto a la temperatura, los máximos incrementos se producirán en invierno y primavera y alcanzarían una variación de hasta cinco grados centígrados hacia el norte del país. A nivel mundial, se proyecta que el nivel de los mares crecerá casi un metro. >

Si la decisión global es vivir en un mundo que preste mayor atención al medio ambiente, el impacto del efecto invernadero no será tan nocivo, sostiene el especialista a modo de recomendación. Si bien por ahora las proyecciones se apoyan sólo de simulaciones teóricas, los especialistas advierten sobre la necesidad de tomar conciencia. Por ahora, se avanza cada vez más en la capacidad para predecir el calentamiento global que en prevenir sus consecuencias.>

Entre ganar o perder

Modelos de simulación realizados para la zona de Pergamino demuestran que La Niña es capaz de provocar pérdidas de hasta 20 por ciento en la soja de primera y más de un 50 por ciento en los cultivos de segunda