Hace menos de un mes, El Litoral publicó la historia de Paula Mancini y de su mamá Noemí, una mujer que decidió no darse por vencida ante la falta de respuestas del Estado.
La nena tiene 11 años y padece de una malformación congénita en la médula que la obliga a movilizarse en silla de ruedas. Desde el 2003 asiste al Instituto Coral de la provincia que funciona en el segundo piso de la escuela Sarmiento, y para que pueda llegar hasta el aula su mamá debe subirla en brazos, porque el establecimiento no dispone de ningún medio de elevación.>
El peregrinar de Mancini por los organismos del Estado comenzó en 2004 y aún no acabó. Cansada de no obtener solución a su planteo, a fin de mayo envió una nota a la Defensoría del Pueblo, que tomó cartas en el asunto y remitió un oficio a la Dirección Provincial de Arquitectura e Ingeniería (Dipai) para conocer en qué estado estaba el expediente.>
"La finalidad de la intervención de la Defensoría es agilizar la cuestión para hacer realidad el elevador, en este caso concreto. El motivo esencial, además de nuestra inquietud para que esta infraestructura esté lista, es el hecho de que la ejecución está en mora. Hay un ciudadano que acudió a un organismo provincial, planteó un reclamo y todavía no tiene respuesta. Este es un poco el denominador común de las quejas que recibimos en la Defensoría. Somos un órgano de control de la Administración Pública de la provincia y una manera de hacerlo es auditar que los expedientes tengan el movimiento que tienen que tener para dar respuesta al ciudadano", explicó Julio Mufarrege, director de la Defensoría, quien refirió que aún no han tenido respuesta de la Dipai.>
Tras realizar una visita al complejo educativo y constatar que hay barreras arquitectónicas que impiden a las personas con discapacidad ingresar y desplazarse hacia los pisos superiores con independencia, la Defensoría convocó el martes a los directivos de las nueve instituciones que funcionan allí para acordar los pasos a seguir.>
"Todos los representantes de las instituciones que participaron en la reunión coincidieron en que la problemática de la falta de accesibilidad tiene que ver con la colocación de una rampa y del ascensor, que es una gestión que ellos vienen realizando desde hace muchos años", explicó Liliana Loyola, defensora adjunta para la zona norte, luego de finalizado el encuentro.
La funcionaria comentó que los representantes de las instituciones pusieron de manifiesto que la problemática "no sólo afecta a una sola persona, sino a toda la comunidad educativa de la escuela; que ellos estimaron que son más de dos mil personas".>
Tras expresar su adhesión al reclamo de Mancini, las instituciones presentes "solicitaron que se prosiga con las gestiones en el ámbito de la Defensoría del Pueblo", comentó Loyola.>
"Si bien enviamos un oficio a la Dirección Provincial de Arquitectura, porque allí está el expediente específico por la rampa y el elevador, nos comprometimos a hacer gestiones en la Regional IV de Educación, que es el organismo responsable de garantizar la prestación", explicó Loyola.>
La funcionaria sostuvo que seguirán de cerca ambas gestiones y de no obtener una respuesta concreta en donde se manifieste la fecha de inicio de la obra reclamada, "todas las actuaciones van a confluir en el fundamento de una recomendación del defensor del Pueblo al Ministerio de Educación para que éste le dé prioridad".>
"El caso de Paula es el disparador, pero en realidad el complejo educativo en donde funcionan nueve instituciones no está preparado para tomar ningún caso de discapacidad. Nosotros hemos tenido casos de papás en sillas de ruedas y el salón de actos está en el segundo piso: no teniendo ascensor, no es para que llegue cualquier persona. Por eso hemos tenido que buscar lugares especiales para que esos papás puedan asistir, por ejemplo, a los actos de colación", comentó Claudia Vanderverger, directora del Crei.
Cristian Gómez, del Instituto Coral de la provincia, sostuvo que "hay otro integrante del coro masculino que también tiene problemas para caminar y tiene que llegar media hora antes para poder subir con tranquilidad. Esto le puede pasar a la gente que participa en el Instituto Coral o aquel que necesita venir a la escuela Sarmiento, al Crei o a la escuela de teatro".
Uno de los presentes señaló durante la reunión que la ausencia de un medio de elevación no sólo afecta a las personas con alguna discapacidad, sino a la gente obesa o mayor, que concurre a alguna de las instituciones.
Por su parte, el intendente del complejo, Carlos Bassi, explicó que "es una problemática que viene de vieja data. Nosotros teníamos una profesora que necesitaba acceder a los ámbitos del complejo e hicimos gestiones para que se construyera una rampa para discapacitados. Elevamos un proyecto desde la Intendencia que, en el año 2004, se integró al (expediente del) elevador que gestionó en forma individual la mamá de Paula. Luego hicimos el seguimiento mediante las inspecciones que el organismo competente realizaba y tuvimos varias visitas de la gente de la Dipai. En el 2006 se perdió todo conocimiento de los avances del expediente y de la ejecución de la obra. Estaba el proyecto terminado y no se concretó", explicó Bassi.
Marisa Anselmo, directora del Instituto Coral, enumeró las múltiples gestiones que realizó desde que asumió la conducción en 2005, para que tanto la rampa como el elevador sean una realidad, y se lamentó de haber realizado muchas de ellas en forma telefónica.
"Seguía el expediente de la madre de Paula y la última información importante fue que en junio de 2006 ya estaba por salir el cheque para la ejecución de la obra", comentó Anselmo, tras explicar que tiempo después recibieron la noticia de que trasladarían a todos los organismos de cultura del complejo a otro espacio.