Rosarino, ferviente hincha de Central -y, por eso, orgulloso "canalla"-, de profesión humorista, dibujante y escritor, Roberto Fontanarrosa fue una de las figuras más destacadas de la cultura argentina de las últimas décadas. Su fallecimiento se produjo ayer, en su ciudad natal, a sus 62 años, debido a una esclerosis lateral amiotrófica. A esta enfermedad, el "Negro" la venía enfrentando desde 2003, guiado por sus acérrimas ganas de trabajar y por su emblemático sentido del humor.
Fue precisamente su personal humor el que lo acompañó hasta último momento, ya que, en la noche del miércoles, sus amigos del mítico Café El Cairo fueron a visitarlo a su casa, un día en el que su editor Daniel Divinsky intercambió e-mails con el escritor sobre un libro de cuentos que quería publicar.>
La noticia de su muerte recorrió el país y conmocionó particularmente a todos sus coterráneos. Hasta en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Cristina Fernández de Kirchner -acontecido ayer por la tarde-, se pidió un minuto de silencio en su memoria.>
La obra de Fontanarrosa mantuvo un sello personal indiscutible. La sensibilidad popular lo llevó a escribir desde cuentos sobre fútbol, sexo y política, hasta romper el formalismo del III Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en Rosario en 2004, con una exposición antológica sobre la utilidad de las malas palabras.>
El "Negro" nació en Rosario el 26 de noviembre de 1944 y desde chiquito fue fanático hincha de Rosario Central, además de copiar los dibujos de Rayo Rojo, El Tony o Misterix. Recién en 1968 publicó su primer chiste, que apareció en la revista Boom.
En homenaje al triunfo del club de sus amores, Fontanarrosa escribió el cuento "19 de septiembre de 1971", que fue incluido en un libro publicado por Ediciones de la Flor mucho más tarde.>
Ese mismo año, el Negro creó un personaje en la revista Tinta que luego se convirtió en "Boogie el aceitoso". Éste e "Inodoro Pereyra (el renegau)" alumbran en Hortensia, la revista de humor cordobesa.>
En 1973, de la mano de Caloi, ingresó al diario Clarín, trabajó en la revista Satiricón y en Mengano. Al año siguiente, Ediciones de la Flor publicó la primera compilación de las aventuras de "Inodoro Pereyra" y le siguió "Boogie, el aceitoso". Y los acompañan la Eulogia y el Mendieta en la revista Viva, del diario Clarín.>
Pocos como Fontanarrosa tuvieron el privilegio de instalar desde el humor tantas frases chispeantes en el imaginario colectivo. El latiguillo "mal pero acostumbrado" con que Inodoro Pereyra inició cada conversación es tal vez el más exitoso, pero también están el "negociemos, don Inodoro", del Mendieta, eterno acompañante de ese personaje gaucho.
"Soy modesto pa'l esfuerzo", solía declarar Inodoro Pereyra para confirmar aquel mote hernandiano sobre el gaucho "vago y malentretenido".>
Y no menos popular fue el lacónico "sheet" con que el inolvidable Boogie, el aceitoso solía emitir en el último cuadro de la tira humorística que el dibujante publicó durante tantos años.>
El escritor conoció a Les Luthiers a principios de la década del 80 y comenzó a trabajar con ellos como asesor creativo. En esos años apareció su primera novela "Best Seller" (1981) y, luego, "El área 18", "No sé si he sido claro", "Nada del otro mundo", "Uno nunca sabe", "El mayor de mis defectos", "La mesa de los galanes", entre otras compilaciones de relatos. En 1985, De la Flor publicó su novela "La Gansada".>
Ya en los 90, el "Negro" viajó a Estados Unidos contratado por Clarín para comentar el Mundial de Fútbol de la selección argentina. Este hecho le dio pie para que apareciera Doña Rosa, una mentalista capaz de predecir los resultados. Para mediados de la década, Inodoro cumplió 25 años.
La editorial Sudamericana publicó "No te vayas, campeón. Equipos memorables del fútbol argentino" y se estrenó el filme "Una historia de tango", cortometraje dirigido por Hernán Vieytes, basado en una historia original del rosarino.>
Recibió tres premios Konex, al tiempo que fue distinguido por universidades, instituciones internacionales y el Senado de la Nación, que en 2006 le entregó la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, en reconocimiento a su trayectoria y aportes a la cultura argentina.>
En enero pasado fue premiado por sus pares en el Festival de Cartagena (Colombia) y anunció su decisión de dejar de dibujar sus historietas, debido a que había perdido el control de su mano derecha. Sin embargo, continúo urdiendo sus historias, que ya están inscriptas en el acervo cultural argentino.>
Germán de los Santos, corresponsal en Rosario
"La ciudad quedó enmudecida". "Rosario llora en silencio", son frases títulos que podrían servir para graficar otro acontecimiento, y no para narrar cómo sintió Rosario la muerte de Fontanarrosa. Porque sólo unas horas después de que se conociera su fallecimiento en el centro de Rosario, la geografía por la que el Negro deambuló desde siempre, nadie dejó de hablar de él, sobre todo los habitantes o clientes ocasionales de los bares emblemáticos, como El Cairo o La Sede, donde anoche las anécdotas -algunas de dudosa autenticidad- crecían al ritmo del coñac que se consumía en varias mesas.
Durante la madrugada surgió material para escribir decenas de libros de un hombre que durante sus 62 años de vida se mantuvo cristalino, sin dimensionar, quizá, un talento que logró cumplir con la difícil misión de amalgamar una obra inteligente y popular. A sólo unas pocas horas de su fallecimiento, las anécdotas ya amenazan con convertirse en leyendas, y muchas deben estar provocando la risa del Negro.
El sepelio de Fontanarrosa se realizó este mediodía en el Parque de la Eternidad, un cementerio situado en Granadero Baigorria.
Sus familiares solicitaron públicamente que no se envíen ofrendas florales, pero que quienes deseen hacerlo destinen el importe al Hospital de Niños Zona Norte.
A pocas horas de conocida la noticia de su muerte, la Secretaría de Cultura de la Nación declaró día de duelo de la cultura nacional. Una resolución similar dictó la Municipalidad de Rosario, que adhirió a esa disposición e informó que las banderas de todos los edificios públicos fueran hoy izadas a media asta, al igual que la enseña del mástil mayor del Monumento Nacional a la Bandera.
Asimismo, el Ejecutivo provincial adhirió a la "manifestación de duelo y pesar".
Fueron numerosas las oportunidades en las que el escritor rosarino visitó Santa Fe. En la nota gráfica se puede apreciar su presencia durante el V Salón Santafesino del Humor, organizado por Diario El Litoral, en agosto de 1990, rodeado del afecto de los chicos, que se acercaban a solicitarle sus dibujados autógrafos. En otras ocasiones, visitó la ciudad para disertar acerca de su obra literaria y cabe recordar también que de la Cámara de Diputados de la provincia obtuvo un reconocimiento como Escritor Distinguido.