Como es de público conocimiento, el gobierno anunció, con intervención de Enarsa, una inversión superior a los 3.250 millones de pesos para la compra, llave en mano, de cinco centrales eléctricas con siete turbinas. La Nación dispuso que una de ellas -de 125 megavatios- viniera a Santa Fe y se citó como localización a la usina Calchines. De las otras seis, una irá a Córdoba y las demás, a la provincia de Buenos Aires. Va de suyo que lo dicho se concretará si existen posibilidades de contar con ellas en el mercado mundial y en el corto plazo.
A esta altura de los acontecimientos, no es necesario aclarar que la Argentina se encuentra inmersa en una crisis energética, que fuera anunciada por los expertos en reiteradas oportunidades pero que el gobierno nacional no tomó en cuenta en su real dimensión. A este autismo oficial habría que sumarle dos hechos objetivos: el crecimiento de la demanda por mayor actividad económica y consumo domiciliario, y temperaturas inesperadamente bajas durante este invierno.>
Cuando ya no se pudo ocultar más lo inocultable, con empresas con gas o electricidad interrumpidos por horas o en forma total, el gobierno nacional adoptó una serie de medidas que no siempre aparecen bien compatibilizadas con las jurisdicciones intervinientes.>
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Vaya como ejemplo lo ocurrido con Santa Fe. En la mañana del martes, cuando llegó la invitación al gobernador Jorge Obeid para asistir a la Casa Rosada, donde se concretaron los anuncios, El Litoral tenía prevista una entrevista con el presidente del directorio de la Empresa Provincial de la Energía, Luis El Halli Obeid, por otro aspecto de crisis energética. Pero, dadas las circunstancias, se lo consultó sobre el inminente anuncio presidencial. Así, el funcionario se explayó sobre el proyecto que la provincia le había presentado a la Secretaría de Energía de la Nación para instalar dos turbinas de 230 mw en Desvío Arijón, lugar en el que a futuro llegaría una terminal del gasoducto a construirse desde Bolivia.
Las dos usinas, en el relato de El Halli Obeid, serían de ciclo combinado: una turbina que funcionara a gas y otra, a vapor. Agregó que, con la cantidad de megavatios a producir, se iba a tener asegurada la oferta energética para el centro y norte provincial.>
No era un proyecto nuevo. Otros sectores, además de este gobierno provincial, habían evaluado con algunas variantes esta alternativa que llevó el director de la EPE a la Nación. Las generadoras se ubicarían en las cercanías del parque industrial en expansión y de la zona portuaria de usos múltiples a construirse.>
El martes por la tarde, todo fue sorpresa. No sólo no se daba lugar a la iniciativa santafesina, aduciendo que el caudal del río Coronda -por donde tendría que llegar el combustible en barcazas hasta Desvío Arijón- no daba suficientes seguridades a la Secretaría de Energía de la Nación, sino que, así, a menos de 24 horas del comentario de Luis Obeid, el proyecto se cambió por una turbina de 125 megavatios, a ubicarse en nuestra ciudad y en un lugar (Calchines) que la misma EPE considera totalmente inadecuado.>
El caso es que de unos 460 megavatios pasamos a 125, con una inversión mucho menor que la esperada para Santa Fe: 70 millones de dólares. Queda en pie el proyecto de Timbúes.>
Julio de Vido hizo los anuncios en una conferencia de prensa con fecha de licitación para compra, localización y puesta en funcionamiento de las turbinas. El desconcierto de los funcionarios santafesinos fue evidente y buscaron dejar en claro que el proyecto de Desvío Arijón sólo se había postergado hasta contar con el gas.>
Horas después, se sabía que directivos de la Empresa Provincial de la Energía habían viajado a Buenos Aires para comunicar a la Nación que el lugar no era el adecuado, a proponer otras alternativas de ubicación como el sur de Santo Tomé o San Agustín, donde se encuentra la planta de Transener, con las particularidades que cada una de estas localizaciones posee en cuanto a la mayor o menor capacidad de administración de esa energía producida por parte de la EPE.>
Pero, al margen de las precisiones técnicas, hay que decir que el caso del que El Litoral se hizo eco desde un comienzo deja estupefactos a los analistas. En primer lugar, todo indica que nos encontramos en una situación límite que se atiende con gran improvisación y en un escenario sujeto a anuncios de incierta concreción.
En segundo término, se debe mencionar la falta de comunicación entre los gobiernos nacional y provincial en lo que respecta a la adopción de medidas de fondo para solucionar la carencia de recursos energéticos. El mismo presidente de la Nación, Dr. Néstor Kirchner, en la planta de la automotriz General Motors, reconoció un menor crecimiento industrial como consecuencia de los problemas de referencia.>
El tercer punto a marcar es cómo resulta pensable que una turbina, para producir electricidad, se pueda ubicar en lo que hoy es un barrio densamente poblado y frente a una zona portuaria que se encuentra en trámite de reconversión urbana, sobre la base de un Plan Maestro que le agregará valor a la ciudad.>
En fin, esta suma de errores no sólo afecta a los actores intervinientes en esta historia, sino que, además, posterga las soluciones definitivas que la Argentina debe adoptar en materia energética.>
Estar pendiente del clima -que llueva o que no haga mucho frío o mucho calor- no es un buen método para superar el problema que nos acucia. Lo que hace falta es una sólida planificación estratégica que surja de los intercambios entre el Estado nacional y las provincias para arribar juntos a buen puerto.>