Primera etapa
Comenzarán a arreglar la Casa de la Cultura
Por fin, después de una larga espera por los fondos, llegó la primera partida de dinero para iniciar los trabajos de conservación, restauración y refuncionalización del histórico edificio de barrio Candioti.

Laura Osti

La Asociación Amigos de la Casa de la Cultura ya tiene en sus manos los primeros fondos para comenzar la tarea de restauración y puesta en valor del edificio, ubicado en la esquina de bulevar Gálvez y Güemes.

El monto, $ 725.526,61, estará destinado a una primera etapa que comprenderá los trabajos más indispensables y urgentes, como recalce de cimientos, estabilización de muros, reparación y reconstrucción de techos y recuperación de la escalera principal, ya que el inmueble está en riesgo de colapsar.>

El proyecto general implica una serie de obras que se irán desarrollando en etapas subsiguientes, por un monto total de casi cuatro millones de pesos.>

"El antiguo palacete de Manuel Leiva constituye un ejemplo único y destacado del patrimonio doméstico de los santafesinos; declarado Monumento Histórico y Cultural de la provincia por la Ley N� 11.659 del año 1998, ha sido sucesivamente ocupado como vivienda familiar, dependencia del Ministerio de Salud y Acción Social, proyecto de Residencia de los Gobernadores para finalmente, por el Decreto Provincial N� 2086 del año 1991, ser sede de la Casa de la Cultura de la Ciudad de Santa Fe, dependiente de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia", precisó la Arq. Silvia Bournissent, quien está al frente del Proyecto de Puesta en Valor, Restauración y Refuncionalización de la Casa.>

El edificio fue construido en 1910 y fue concebido como un objeto de representación social y económica, con la tipología del "chalet suburbano" con rasgos afrancesados.>

Según explicó la profesional, sus características son "la implantación exenta, las escalinatas de ingreso al plano noble con el gran hall de doble altura y las salas ricamente decoradas; típicas también son las habitaciones íntimas recogidas en el primer piso y las mágicas buhardillas de servicio en los altos de la residencia".>

Signo de desidia

En 1991, en coincidencia con la instalación de la Casa de la Cultura, se crea la Asociación Amigos de la Casa y se comienzan las tareas de relevamiento y diagnóstico con el fin de recuperar materialmente el bien. En aquel momento, por un convenio entre la provincia y las facultades de arquitecturas de las Universidades Nacional del Litoral y Católica, se integra un equipo de profesionales que confeccionan las primeras recomendaciones para su conservación y posterior restauración, especificaciones técnicas que sirven de base para otros tantos intentos de puesta en valor. "Desde entonces, y ante la falta de acciones concretas que detuvieran el proceso de deterioro, la obra ha ido acumulando patologías y lesiones que condujeron a la clausura del edificio en el año 2003", advirtió Bournissent.

La arquitecta destacó que la Casa "es un objeto en sí mismo valioso para la ciudad, es significativo de cómo fue la residencia privada de una época, da cuenta de la vida de un grupo humano muy paradigmático, que a través del tiempo siempre ha tenido vigencia en la comunidad. Hoy, aun en el estado ruinoso en que se encuentra, sigue significando y significa la desidia de una sociedad y de una ciudad que no valoran su patrimonio urbano".>

Por una nueva imagen

También señaló que "las casas no pueden ser objetos de museos, tienen que devolverse a la vida útil, por eso a partir de la restauración, también se refunda con un nuevo criterio, que implica tener espacios para que se divulguen y se promocionen las actividades culturales de cada una de las localidades de la provincia". De este modo, el inmueble adquirirá "una nueva imagen institucional".

"La Casa siempre tuvo una carga simbólica muy fuerte, más que una casa para habitar una familia era una casa para la representación social y sigue siendo valiosa en ese sentido", expresó Bournissent y resaltó como objetivo general del proyecto, el lograr que "la institución Casa de la Cultura sea una institución inclusiva para todos los grupos humanos de toda la provincia, de todos los grupos culturales, y para eso hay que adecuarla a la realidad de la vida actual, por eso está previsto más adelante incluir un ascensor, sistemas de climatización, de audio y video, de emergencias y evacuación, entre otros servicios".>

El emprendimiento surgió por una decisión política del gobernador Jorge Obeid, quien convocó a la Asociación Amigos de la Casa de la Cultura para que, a través del programa Prepac, se inicien gestiones y se elabore un proyecto integral de restauración que la devuelva a la vida útil para uso y goce de la sociedad. El proyecto es presentado ante los organismos oficiales y la Comisión Municipal de Preservación del Patrimonio Cultural y en diciembre de 2006, la Dipai dio inicio a los trámites para la financiación de la primera etapa que concluyó con la entrega del cheque por 725.526,61 pesos.>

Diagnóstico

La arquitecta precisó que "la obra presenta múltiples patologías y un grave estado general de deterioros físicos que, de no recibir urgentes medidas de protección, se corren serios riesgos, pudiendo -en aquellas partes de mayor compromiso estructural- llegar al colapso. Las causas más evidentes del estado actual las constituyen la pérdida constante de cañerías y las secuelas de las inundaciones periódicas que durante décadas afectaron los suelos de fundación, y que acabaron provocando los asentamientos diferenciales que comprometieron el sistema estructural. También ha influido significativamente la penetración de agua por filtraciones de las techumbres actuando directamente sobre la estructura de madera y las bovedillas, la yesería, las aberturas y los pisos de maderas, entre las partes más deterioradas".

Bournissent, que lleva adelante el proyecto junto al Ing. Adolfo Feruglio, advirtió que los primeros trabajos "no se van a ver, van a ser obras casi imperceptibles desde el exterior, pero serán fundamentales para la conservación del edificio" y adelantó que esperan que la Casa totalmente restaurada y refuncionalizada esté lista para el centenario, es decir, en 2010.>

El inmueble

La casa se ubica en bulevar Gálvez esquina Güemes, y fue construida en el año 1910 por encargo del Dr. Manuel Luciano Leiva, hijo de Dn. Luciano Leiva, quien fuera gobernador de la provincia de Santa Fe entre los años 1892 y 1896. Manuel había continuado con los negocios de su padre de explotación de tierras y bosques en el norte santafesino, lo que le permitió conseguir una considerable fortuna. A partir de esta situación, optó como modelo para su residencia particular, una residencia que fuera símbolo de belleza, comodidad y solidez. Como modelo arquitectónico, esta vivienda se transformó en un acontecimiento singular y sin precedentes para la ciudad de Santa Fe de aquella época. Sin conocer, fehacientemente, quién fue su proyectista, optó por el arquitecto Francisco Ferrari, quien por entonces desarrollaba los proyectos más significativos de la ciudad, para que se encargara de la construcción de la casa.

En el momento de su construcción, la casa estaba ubicada en el centro de un gran terreno (conformado por el que actualmente ocupa más el sector donde hoy se localiza el servicio de emergencias 107), rodeado por un límite de rejas de hierro forjado. En el portón de ingreso se puede observar la fecha de su construcción y las iniciales del nombre y el apellido de su propietario (L. L.) entrelazadas, según un anagrama de características versallescas.

El planteo general de la residencia responde a la tipología del "petit hotel" francés. Su imponente volumen se emplazaba en el marco de jardines planteados, por entonces, "a la francesa" que llegaban hasta la actual calle Castellanos. Sobre este sector ("del fondo"), se ubicaban dependencias de servicio tales como caballerizas e invernadero.

Manuel Leiva se alojó allí con su esposa doña María Santillán y sus hijos. Hombre de mundo, brindó su casa como lugar de reunión para la sociedad santafesina que gozó de sus bailes y banquetes que pronto se hicieron famosos. En el período 1916-1919, el gobernador Rodolfo Lehmann (pariente político de Don Manuel Leiva), ocupó la casa y la convirtió en su residencia familiar. Aquella ocupación le dio el nombre al edificio con el que aún hoy es identificado: "Casa de los Gobernadores".

En 1924, la mansión fue adquirida por Don Lorenzo Molina, que pasó a ocuparla con su familia hasta 1942, en que la vendió al gobierno de la provincia.

Por decreto 2086/91 el inmueble fue destinado al funcionamiento de la Casa de la Cultura, dependiente de la Subsecretaría de Cultura. Su director es el Prof. Juan Carlos Rodríguez.

Fuente: Secretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe.