Hay sonrisas, abrazos y pasos que quedan grabados en la retina, junto al olor de las comidas de la abuela, el pasto que se impregna en las rodillas y los primeros otoños en que el fresco obliga a dejar de jugar. Allí, en el mismo sitio, conviven las muñecas de porcelana, el balero, los autitos, el sombrero de bombero, las figuritas y el bebote que toma la mamadera y hace pis. Aquellas primeras acciones fueron parte de ciertos momentos, y esos primeros juguetes se convirtieron en verdaderos tesoros, en recuerdos de la niñez.
Para quienes hoy somos grandes, el desafío más importante -y tal vez el más difícil- es que el tiempo no se escurra en obligaciones y nos permita disfrutar de los más chicos, para construir con ellos una infancia feliz.>
"Porque el Día del Niño, más allá de una fecha, debe llenarse de momentos compartidos, de juegos y gestos que deberíamos tener todos días". Las palabras, aunque recurrentes, pertenecen a Gustavo Pizzico, titular de la juguetería que lleva su apellido y que, en los próximos tres años, celebrará medio siglo en el mundo de la niñez.>
Para este empresario -que es esposo y padre-, "la experiencia de compartir momentos con tu hijo, de enseñarle aquello que te entretuvo de chico, pueden constituir minutos mágicos, porque la diversión compartida se convierte en un recuerdo inolvidable".>
Más allá de los recursos y del juguete que se regale, existe un regalo para cada chico, uno para cada una de sus necesidades. Desde sonajeros que reproducen el llavero y el alarma del auto de papá, hasta juegos de metegol y pequeñas cocinitas. "Tratamos de encontrar un juguete adecuado para la necesidad de cada uno, para que puedan compartirlo con su hermano, para que pueda jugar solito si no lo tiene, para que exprese sus aspiraciones y hasta se convierta en princesa, dibujante o el científico que sueña ser, a través de juegos que despiertan y desarrollan sus capacidades, su creatividad", explicó Pizzico.
Es que la imagen del viejo juguetero cobró más magia y hoy fabrica juegos para pequeños artistas que crecen con el stencil y crean sus propias imágenes, juegos ecológicos que enseñan cómo cuidar al mundo, muñecas que se caen al suelo, se paran solas y hasta piden su mamadera. Más allá de los costos y complejidades, en madera, acrílico electrónico o a cuerda, cada uno de ellos ocupará un lugar preciado en la vida de los pequeños.>
Dentro de la gran variedad de opciones de regalos que hay hoy para los chicos, existen los juegos de imitación, que son entretenimientos "simbólicos" que nos preparan para la vida. "Allí están desde los disfraces a las herramientas, desde la valija de enfermera a la de veterinaria, que son juegos aspiracionales, a través de los cuales los chicos manifiestan lo que quieren ser, una aproximación lúdica a la vida real", sintetizó.
Pero nunca faltan los juegos deportivos, "que invitan a apagar el televisor y tomar una actitud activa para compartir entre padres e hijos", propuso Pizzico. Y están esos otros que despiertan la melancolía y devuelven a los grandes a jugar con los mismos juguetes que los entretuvieron de chicos.>
Lo cierto es que, más allá del tamaño o el costo de lo que se envuelve con papel de regalo, "lo importante es la alegría, la sorpresa, la ilusión y la risa que conforman, en chicos y grandes, una cara de juguetería".>