Francois Truffaut era un gran admirador del cine norteamericano clásico. De hecho, aquella corriente de la que fue un eslabón fundamental, conocida como "nouvelle vague" (nueva ola), encontró en las películas de Alfred Hitchcok, Howard Hawks y John Ford, entre otros, una fuente de inspiración inagotable. Es así que cuando realizó "La noche americana", un filme muy especial para los que aman el cine, el realizador francés le rindió su más emotivo homenaje a un director y a una película, que habrían sido decisivos para delinear su vocación. La película se llama "Ciudadano Kane" y el director Orson Welles.
Dueño de un talento prodigioso, realizador irrepetible con ideas novedosas y actor de portentosa presencia, Welles -como aquel célebre rey Midas, que convertía en oro todo lo que tocaba- logró dotar de un aura especial a todas las producciones en las que participó, ya sea con sus artes interpretativas o sus dotes para dirigir. El ejemplo más clarificador de esa condición tal vez lo constituya "El tercer hombre", el brillante filme de Carol Reed. Orson Welles no la dirigió, no la escribió, y su actuación no supera la media hora de extensión. Pero su intervención -que incluye una presentación memorable y un diálogo antológico con Joseph Cotten en un parque de diversiones- propulsó la condición mítica de la película.>
George Orson Welles nació en Wisconsin un 6 de mayo de 1915 y desde su temprana infancia dio muestras de un talento desbordante, que lo convirtió en un "niño prodigio". A los 16 años, huérfano, se inició en la actividad teatral durante un viaje por Irlanda, y cuando más tarde se trasladó a Nueva York, debutó exitosamente en Broadway. Estas experiencias de la adolescencia supusieron una marca indeleble que llevó toda su vida. Poco después, fundó la compañía de teatro Mercury Theatre.>
Hacia 1938 concretó una de sus más grandes genialidades, que resultó decisiva para lo que sería su carrera posterior. Acompañado por sus compañeros en las tablas, diagramó un ambicioso montaje radiofónico basado en la novela de H.G. Welles "La guerra de los mundos". Pero lo hizo con tal ingenio y acierto -en este sentido sobresale la claridad que tenía acerca de la influencia de los medios de comunicación sobre las masas- que miles de personas se aterraron al pensar que realmente naves marcianas estaban atacando la Tierra.>
El impacto que tuvo esta emisión radiofónica, sumado a los antecedentes notables que presentaba este veinteañero, fueron claves para que uno de los estudios que a principios de los cuarenta pugnaba por un lugar en la industria, como era la RKO, decidiera contratarlo y darle plena libertad creativa.>
Cuando puso su pie en Hollywood, contratado por la RKO, Orson Welles lo hizo como casi todo a lo largo de su vida: con una mezcla a partes iguales de brillantez y polémica. El primero de estos calificativos proviene de que su debut tras las cámaras fue ni más ni menos que una obra maestra por unanimidad: "Ciudadano Kane". Y el segundo obedece a que con sólo 25 años logró un contrato tan ventajoso y que le daba tal control de su trabajo, que le granjeó fuertes enemistades en el despiadado ambiente del cine, que nunca terminó de aceptarlo del todo, aunque su aporte fuera invalorable.
"El ciudadano Kane" fue rodada a principios de la década del cuarenta, y supuso la ruptura de numerosos criterios cinematográficos, que en cierta medida, inconscientemente, sentaron las bases de la cinematografía moderna. Se erigió como una especie de sentencia, de "ya nada será como antes". Acredita un trabajo narrativo sumamente complejo, repleto de significaciones, un trabajo de cámaras muy novedoso para la época, y un brillante trabajo visual, que la tornan fascinante, pese a las más de seis décadas que pasaron desde su realización.>
Consciente de la importancia de cuidar todos los detalles, Welles se rodeó de talentos. Herman Mankiewicz -en un trabajo en el que intervino el propio Orson- escribió un guión elaborado, complejo, donde reconstruye la historia a través de la investigación del periodista Thompson sobre la figura de Kane, y va de esta forma enhebrando los recuerdos de quienes lo conocieron en vida.>
Gregg Toland, en tanto, fue quien incorporó su sapiencia en un gran trabajo de fotografía, y el genial Bernard Herrmann (quien sería con los años colaborador habitual de otro gran director como Alfred Hitchcock) dota de una enorme fuerza expresiva a la música del filme. Finalmente, Welles eligió a actores como Joseph Cotten, Agnes Moorehead, Everet Sloane o George Colouris (provenientes del teatro) para conformar el nutrido reparto; y para sí mismo se reservó el papel central: el complejo magnate Charles Foster Kane.>
Para muchos el filme, que narra la vida de un millonario magnate de los medios de comunicación, está basado en la figura del magnate William Randolph Hearts, creador de un modo particular de concebir la actividad periodística, y de turbulenta vida privada. Lo cierto es que este último ejerció una campaña encarnizada para desprestigiar al filme, lo que sólo contribuyó para darle un mayor estatus mítico. Pero más allá de sus aportes narrativos y técnicos, la ópera prima de Orson Welles permanece como la gran metáfora que el séptimo arte entregó a la posteridad sobre el sentido de la vida, resumido esto en una palabra que encabeza cualquier diccionario cinéfilo: Rosebud.>
A fines de los años cuarenta, y luego rodar "Machbet" (la primera de sus tres adaptaciones de la obra de William Shakespeare), que pese a su enorme calidad y sus innovaciones estéticas resultó un fracaso a nivel comercial, Orson Welles decidió dejar Estados Unidos para emigrar a Europa, tierra que había recorrido en su juventud, evidenciando un particular encanto por España.
Una vez en el Viejo Continente trabajó a las órdenes de varios directores, para obtener los fondos necesarios para financiar sus proyectos personales. En esta etapa se destaca su intervención en "El tercer hombre".>
Una década después retornaría a Hollywood para rodar "Sed de mal" (ver "El toque del maestro"), para luego adaptar -con desiguales resultados, aunque que con escenas imponentes- la obra "El proceso" del escritor checo Franz Kafka, con la actuación de Anthony Perkins (quien personificara a Norman Bates en "Psicosis").>
Como actor, intervino en variadas películas, entre las que se destacan "Un hombre para la eternidad" de Fred Zinnemann, "Largo y cálido verano" de Martin Ritt, "Impulso criminal" de Richard Fleischer y "Moby Dick" de John Huston. Hacia 1973, realizó la que sería su última película concluida (puesto que su carácter perfeccionista le obligó a dejar muchas obras inconclusas): "Fraude", una rara mezcla que mixtura documental y ficción, y donde indaga sobre las falsificaciones y la naturaleza del falsificador.>
Pocos directores hubo a lo largo de la historia del cine que hayan buceado tanto acerca de las posibilidades expresivas, técnicas y narrativas que ofrece esta disciplina. De hecho, la mayoría de sus filmes contienen inexorablemente algún diálogo antológico o una angulación rebuscada que le dan un toque especial.>
"Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta", expresó alguna vez este polifacético creador. Y puso en práctica esta premisa en cada una de sus películas, que hoy se presentan como una aventura para todo aquel que quiera embarcarse en el descubrimiento (o redescubrimiento) de una obra magnífica, variada e irrepetible. >
Orson Welles murió en Los Angeles el 9 de octubre de 1985, a los 70 años, pero una cosa queda clara: si él no hubiera existido, el cine no sería cine.>
POLICIAL NEGRO
Hacia 1958, Orson Welles indagó nuevamente en el género policial y particularmente en su vertiente conocida como "policial negro" (ya lo había hecho con "La dama de Shangai" en 1948), al rodar "Sed de mal" (cuyo título original es "Touch of evil"). En esta grandiosa película, un policía (Charlton Heston) llega a la frontera mexicana junto a su flamante esposa (Janet Leigh) cuando explota una bomba, y decide participar en la investigación. El encargado del caso a nivel local, es el obeso Quinlan (Orson Welles), efectivo pero brutal en sus métodos. Rápidamente se produce un enfrentamiento entre ambos, que se culpan mutuamente del atentado.>
Desde su propia escena inicial (portentoso ejemplo de dominio técnico) se presenta como una película fundamental en su género. Los intérpretes están perfectos en sus papeles y la música de Henry Mancini le pone el broche de oro a una película que demuestra la ductilidad de Welles para adaptarse a los distintos géneros. Y, por si esto fuera poco, Welles reserva un personaje secundario pero de notable gravitación para una madura y excelente Marlene Dietrich. Un film imprescindible con todas las letras.>
Luego de alcanzar una cumbre con "Ciudadano Kane", Welles abordó su segundo proyecto con la RKO: "El cuarto mandamiento". Para esto, tomó como base la novela "The magnificent Ambersons" de Booth Tarkington. Pero resultó que el montaje del filme fue tan modificado por el estudio, que hasta el propio director consideró que el film había sido arruinado.
Sus orígenes teatrales acompañaron toda la vida a Orson Welles, quien admiraba muchísimo a William Shakespeare. De hecho, versionó al dramaturgo inglés en tres oportunidades, a cual más brillante y creativa: Macbeth (1948), Othello (1952) y Campanadas a medianoche (1966).
En los años cuarenta, Orson Welles contrajo matrimonio con una de las actrices más famosas de su tiempo (y de todos los tiempos): Rita Hayworth. Sus talentos se entrelazarían en un filme de notable factura "La dama de Shangai", donde Welles oficia de director y protagonista. Aunque durante el rodaje estaban en pleno proceso de divorcio.