SOCIEDAD / HISTORIAS DE VIDA
Un artesano de los instrumentos
Javier Benedetto. En sus manos se transforman la materia y el sonido. Él tiene la posibilidad de darle forma a la madera, el cuero y el metal hasta alcanzar el punto en que un golpe sobre un instrumento de percusión, se convierte en música. textos de Nancy Balza.

Hay ocasiones en que, si la lengua escrita pudiera expresar sonidos, sería mucho más fácil transmitir exactamente lo que se quiere contar. Porque no alcanza con un toc o con un tam-tam para describir el ritmo de un instrumento. En todo caso sería la suma ilegible de muchas consonantes las que mejor podrían nombrar aquéllo que se produce cuando se golpea con cadencia un parche, un platillo o un redoblante.

Javier Benedetto tiene todos esos sonidos en su cabeza y, en las manos, la habilidad para transportarlos a otros oídos. Músico y artesano, combina las dos actividades para extraer armonía de la madera, el metal y el cuero. Y así como cuenta en palabras lo que hace, explica con música lo que quiere lograr. Por eso una charla con Nosotrosincluye también frases inconclusas, no porque falten palabras sino porque no hay ninguna que pueda representar las melodías (reemplazadas a los efectos de esta nota por puntos suspensivos).>

"Empecé hace cuatro años por una necesidad, sobre todo porque buscaba nuevas cosas para tocar y no las conseguía". En esas "cosas" incluye todo lo que se pudiera agregar al set de batería, que es uno de los instrumentos que ejecuta. Porque para Benedetto, para encontrar el sonido del instrumento que se pretende realizar o modificar, es imprescindible saber tocarlo.>

Con el conocimiento que tenía por fabricar muebles, trabajar el hierro y la madera, acostumbrado a usar máquinas y materiales, incursionó en esta nueva tarea que desarrolla en su taller, en medio de la calma de Colastiné.>

Conocido, pero distinto

El punto de partida fue el holder para colgar otros instrumentos dentro del mismo set de batería. "Seguí con los soportes y me fui metiendo cada vez más en la fabricación de aquello que cuesta conseguir. En tornillería de percusión conseguí una persona en Tigre que fabrica y fuimos logrando elementos más `usables', sobre todo para los músicos", relata.

Es que el tema de la batería no es sencillo. Son muchos elementos en un solo lugar, mucho trastorno en el traslado y permanente necesidad de innovar y agregar o modificar lo ya conocido. Para todo tiene una respuesta, como esa suerte de "corralito" que él mismo diseñó y permite colgar de un solo soporte tones y platos de todos los tamaños. Y, para quienes se animan a experimentar, está la posibilidad de darle mayor profundidad a los tones y volver su sonido más melódico. O el doble bombo que permite dos sonidos distintos de acuerdo a las pulgadas, muy requerido por músicos de heavy metal.>

Pensar en los músicos significa tener en cuenta sus ensayos y, con ello, los horarios y hábitos de los vecinos. Para ellos existen también elementos que insonorizan los platos y permiten prácticas amigables.>

"El cuerpo de bongó que ves ahí es el mismo que tenemos más acá, pero la veta de la madera está al revés", cuenta a Nosotros en la plácida escenografía de su casa, y aporta que la modificación de la materia prima hace que el sonido salga pero de manera más envolvente. Es que la búsqueda musical y de materiales van de la mano y entonces cobra sentido el esfuerzo por encontrar maderas más livianas -en lo posible que se consigan en Santa Fe-, o el cuero en su forma más rústica para tratarlo y trabajarlo a gusto, hasta lograr la tensión y el sonido exactos.>

"A este cajón peruano logré darle más vibración colocándole adentro cuerdas de bajo. Se toca de esta manera... y queda la vibración que provocan las cuerdas", demuestra. "En percusión es muy difícil lograr ligadura, estirar las notas. Porque tiene un sonido bastante seco, �ves?... Así logramos que tenga más armonía".>

Una búsqueda constante

Es probable que a manos de Javier llegue una tabla y de ahí en adelante vaya tomando forma con el auxilio de un torno y de sus propios dedos, hasta alcanzar el punto justo: "hay piezas, como el cajón peruano, que tienen que llegar a un espesor muy finito y si se hace con una máquina se puede doblar y ya no sonaría así...".

Para Benedetto, en el instrumento es fundamental buscar el sonido y después de lograr que suene como uno quiere, completar la parte estética con herrajes, tinturas, laqueados. "En Santa Fe es difícil conseguir accesorios. Entonces diseño los herrajes en madera, y después los llevo a una fundición para hacerlos de aluminio o de alguna aleación".>

"Este es un parche de cuero de vaca absolutamente crudo. Es algo que en el mercado no entra. Las distintas marcas de percusión tienen sus modelos de partes para bongó, congas, tumbadoras con medidas estándares y las casas de música necesitan traer una cantidad bastante grande de medidas y son caras. Entonces no entran mucho al país". Ante la necesidad, una vez más se apela al ingenio: "a medida que me van trayendo las tumbadoras o los bongó, hago el molde en base a los originales y logro este sonido...", como el que surge de un cuero de vaca tratado, modelado y tensado a gusto.>

Con marca propia

El trabajo de Javier se centra en instrumentos de percusión, que es lo que toca, de manera que resulta más fácil encontrar la forma y el sonido que busca.

Antes que instrumentos, Benedetto hacía muebles, primero por hobby, luego para vender, más tarde como mayorista. "Después dejé todo y ahora estoy en esta etapa que tiene marca, Xava Drumspero que no va a llegar a ser comercializado en forma masiva".>

"Prefiero conectarme con los músicos, que vengan, conversamos y charlamos sobre lo que quieren. La idea es no hacer nada estándar, sino lo que el músico quiere y de acuerdo a cómo quiere que suene", repite, en medio de un diálogo que también es musical y que admite innovaciones en todos los ritmos.>

En la investigación, la experimentación y la realización concreta del trabajo no existen tiempos concretos: "quizá empiezo a hacer un bongó y luego se me ocurre que lo puedo cambiar o consigo una madera nueva". Es una búsqueda permanente, en base a una demanda que llega cuando se corre la voz entre alumnos y profesores, y los grupos de música de acuerdo a sus avances profesionales y las ganas de experimentar.>

"La idea es hacer el trabajo minucioso, terminado y que suene como lo mejor que hay en el mercado", dice Benedetto para definir su trabajo y a la hora de elegir, entre luthier o artesano, se queda con la última definición: "soy un artesano de instrumentos".>

Palabras y música

Javier Benedetto habla prácticamente todo el tiempo en plural, un poco porque incluye en la charla a su amigo Cristian Jacquier, reconocido percusionista también él, profesor de batería y mentor de varias de las ideas musicales que luego se materializan en su taller. Y otro poco porque los nuevos instrumentos o las innovaciones sobre los conocidos surgen de la charla con los propios músicos que recurren a él cuando buscan y no encuentran o, simplemente, cuando sienten la necesidad de experimentar un poco más.

"El instrumento de percusión surge esencialmente a partir de un músico y un artesano, por sugerencia de músicos artesanos que tienen experiencia en trabajar la madera, en ahuecar un tronco, en tensar un parche".>

El diálogo y las sugerencias mutuas son fundamentales y "la intervención de un ingeniero también puede ser importante, sobre todo en el manejo de los materiales".>

Así que la mixtura entre el lenguaje verbal y el musical están presentes desde la gestación del proyecto y en todo momento de su realización.>