Subtitulado "Tango, samba y nación", "Modernidades primitivas", de Florencia Garramuño, estudia el afianzamiento de esos géneros musicales como formas de identidad nacional en momentos en que arremete la construcción de una modernidad autóctona, sea en la Argentina como en Brasil, durante las décadas de 1920 y 1930.
A través de un repaso por la literatura, las artes plásticas, el cine, la cultura y la política, se analizan las condiciones que permitieron sea al tango como al samba transformarse en "músicas nacionales". Géneros musicales cuyos rasgos habían sido considerados como primitivos y exóticos pasaron a ser percibidos como signos de modernidad.>
"Hay una idea bastante común en las historias del tango y del samba que asevera una progresiva transformación desde sus oscuros orígenes en los arrabales de sus culturas hasta su canonización en las décadas de 1930 y 1940. Según estas historias, ese proceso habría sido posible porque el tango y el samba, junto con las culturas que les dieron origen, se habrían `civilizado"', anota la autora. Esa hipótesis fue puesta en cuestión; más actual es la idea de una estrategia común que habrían tenido escritores, intelectuales y vanguardistas brasileños y argentinos, tratando de elaborar el carácter "primitivo" y sensual de esos productos como una marca de la modernidad. "Esa misma característica que durante los primeros años había servido como prueba suficiente para imaginar operaciones de expulsión de esos bailes procaces (como ocurre en los textos de Auísio Azevedo o Leopoldo Lugones) es ahora resignificada como signo de modernidad. Aunque habría que decir que ese primitivismo ya no es el mismo, dado que en los años '30 va a connotar -por una serie de cuestiones nacionales e internacionales que este libro se propone investigar- simultáneamente lo nacional y lo moderno". Publicó Fondo de Cultura Económica.>