Muchos pensaron, anoche, que Carlos Trullet se había apresurado en autoemplazarse. O en señalar que el objetivo, ahora, es el ascenso. Error. Y aquí están las razones:
* 1) Nadie conoce tanto a Unión como Trullet; por lo tanto, nadie como él puede manejar las ansiedades y expectativas de la gente.
* 2) Hablar de ascender en la temporada pasada era una utopía; por eso dijimos que no se había fracasado en ese objetivo, planteado por el propio Trullet, hace un año, de foguear a los jugadores del club y de ir formando un plantel que luego estuviese capacitado para pegar el salto.
* 3) Trullet es muy sincero y no utiliza el habitual verso de los técnicos: sabe que nadie le va a dar 5 años de gracia, mucho más tratándose de Unión y en un torneo de ascenso del que quiere salir desde el 2003. Por eso, pasado el tiempo prudencial de trabajo y de formación del plantel, ahora Trullet se larga decidido a la tarea de conseguir lo que todos quieren en Unión.
* 4) Tiene el antecedente de, con estos mismos jugadores y sin los refuerzos que ahora incorporó, haber peleado arriba en el Clausura y de haber estado a un paso de clasificar para el reducido. Creyó en los jugadores del club, los solidificó, les dio confianza y consiguió de ellos algunos rendimientos más que interesantes. Ahora, reforzado el sector más crítico -el ataque- cree y está convencido de que puede pelear en los primeros puestos.
Digo que Trullet es coherente porque además de no venderle espejitos de colores a la gente -como muchos técnicos que llegaron diciendo que había que ascender y se terminaron yendo fracasados- supo tener valentía para aceptar el reto de jugar con los "eternamente postergados" jugadores del club. Y ahora, pasado ese tiempo de trabajo (que también era prudente), entiende que llegó el tiempo de los resultados. Y es el primer confiado en que se pueden conseguir.
Dentro de esta coherencia -que para muchos suene avezado-, hay una realidad que todos deben entender. El torneo es de 38 fechas. Es cierto que con menos posibilidades -y por lo tanto menos emotivo- como fue hasta la temporada anterior, pero ya no es una carrera corta sino una de largo aliento. Por eso, arrancar bien o mal no significará mucho. Importará que el equipo se vaya consolidando de a poco, que no se aparte demasiado de los que están arriba -si es que no le toca- y que tenga resto suficiente y a tiempo para el sprint final.
Y los dirigentes, que son nuevos y tienen 3 años por delante, y que ya le dieron a Trullet lo que necesitaba para reforzar el equipo, deben saber que el técnico no les plantea urgencias ni tampoco obligaciones prematuras. Sólo dice lo que piensa. Y es la primera vez, en mucho tiempo, que Unión empieza el torneo con un plantel armado, convencido, motivado y donde todos se conocen: el técnico a los jugadores y viceversa. No es poco. Y Trullet es el primero en saber que así como se auto-obliga, también tendrá, en caso de conseguir el ascenso, el derecho de considerarse principal protagonista otra vez.