Comerciante ejecutado a la vista de sus padres
Lo asesinaron cuando ya había entregado la plata que tenía
Ocurrió anoche entre San José y Don Bosco. A una hora donde las calles huelen a marihuana, dos delincuentes asaltaron y mataron gratuitamente a un hombre que con su trabajo era el sostén de su familia.

Dos desconocidos que empuñaban armas de fuego mataron a un comerciante e hirieron a una vecina del barrio San José.

Por el crimen consumado en el kiosco El Abuelo -calle San Juan 7100-, la policía apresó a tres jóvenes, dos hombres y una mujer.>

Héctor Cantero (51) se hallaba junto a la puerta con su padre, Salvador (79), cuando dos ciclistas se acercaron a ellos.>

La acción fue rápida, uno de esos individuos sacó a relucir un arma de fuego y bajo amenazas de muerte los obligó a entrar.>

Ante la sorpresiva irrupción de los delincuentes los Cantero ingresaron al local y pasaron después a una trastienda.>

En ese lugar el padre y el hijo, en presencia de su anciana madre, fueron obligados a entregar el dinero recaudado durante el día.>

La cantidad de efectivo no conformó a los delincuentes que una vez más presionaron a las víctimas para que regresaran al local comercial.>

Allí, entre el mostrador y las heladeras, los hombres fueron obligados a echarse boca al piso, ambos obedecieron, sin protestar.>

Luego, cuando la anciana madre de Héctor y esposa de Salvador, lograba abandonar el asiento donde pasa la mayor parte del día con intención de pedir auxilio, se escuchó un disparo.>

En ese punto alguien vio que dos hombres jóvenes abandonaban el local de los Cantero en veloz carrera y otro observó que al llegar a la esquina uno de ellos se volvió para efectuar otros disparos en dirección al lugar del hecho.>

Esos tiros habrían sido para Salvador, el padre de Héctor, quien se había asomado a la calle para pedir ayuda, pero uno de los proyectiles dio en la pierna de Lidia Salvador, una vecina de 63 años de edad.>

Otras personas que se domicilian entre los barrios San José y Fonavi Don Bosco advirtieron que una mujer había caído en la vereda y acudieron en auxilio, entonces tomaron conciencia de la gravedad del cuadro.>

La herida de la mujer sangraba profusamente y guiados por el desesperado padre, encontraron que Héctor -el hijo- yacía muerto, caído de bruces sobre el piso y con un agujero de bala en la cabeza.>

Quienes acudieron en ayuda de las víctimas llamaron telefónicamente al servicio de emergencias Dipaes 107 y a los agentes de la Seccional 9a., dependencia de la URI que tiene jurisdicción en la zona.>

La mujer sería trasladada en una unidad sanitaria en dirección al hospital público, pero para Héctor Cantero sólo quedó la intervención del médico policial, quien se limitó a consignar en su informe que el desafortunado comerciante había dejado de existir.>

La confirmación de la muerte de Héctor Cantero a quien todos apreciaban en el vecindario enardeció a los vecinos que a gritos hicieron oír sus quejas contra la autoridad judicial y la blandura de las leyes que permiten que los menores asalten, maten y lo sigan haciendo indefinidamente, con total impunidad.>

En tanto los peritos criminalísticos de la URI trabajaban en la escena del crimen en busca de huellas y rastros, otras comisiones encabezadas por Juan Faustino Ruíz -jefe de la Policía capitalina-, buscaban a los asesinos en las calles de la villa cercana y también en los edificios del Fonavi Don Bosco.>

Resultado de la pesquisa fue la captura de dos individuos jóvenes, pero no menores de edad, y también de una mujer, mayor de veinte años.>

En poder de éstos, los agentes encontraron prendas de vestir como las descriptas por los ocasionales testigos y también dos armas de fuego, un pistolón de caza y una escopeta calibre 16.>

Al cierre de esta edición los tres sospechosos permanecían alojados en dependencias de la Sección Homicidios como detenidos, incomunicados a disposición del juez de instrucción en turno.>

La familia

Dramáticos momentos se vivieron en el vecindario con la llegada de los hijos de la víctima y otros familiares directos, quienes en medio de la calle no lograban contener todo el dolor que les causaba la confirmación de la terrible noticia

Siguen las salideras

Un violento intento robo que por milagro no tuvo consecuencias graves ocurrió en el mediodía de ayer. Todo comenzó cuando un hombre salió del banco Boston luego de realizar un importante retiro de dinero.

Al parecer y según fuentes de la investigación el infortunado fue seguido de cerca por dos delincuentes que se movilizaban en motocicleta, quienes decidieron actuar en la zona de Facundo Zuviría y Llerena.

En palabras de la esposa de la víctima, quien en ese momento acompañaba al hombre, se habría tratado de una "salidera bancaria".

"Cuando mi marido bajó del auto con el maletín, una moto paró y uno de ellos le pidió directamente el maletín encañonándolo", relató la mujer y añadió que "después le arrebató el maletín y cuando mi esposo reaccionó, le tira el tiro, el cual falla y el que estaba arriba de la moto le vuelve a decir que tire, y le tira tres tiros más, gracias a Dios, ninguno le pegó", comentó la mujer.

La víctima luego del forcejeo logró recuperar el maletín y los delincuentes decidieron huir del lugar a bordo de la moto en la que se conducían.

Muerte dudosa

El cuerpo sin vida de Noelia Alejandra Coman, quien tenía 23 años de edad y se había ausentado de su casa el 11 del corriente, fue encontrado en aguas del río Salado a la altura de Empalme San Carlos. Lugareños dieron aviso a la policía y una comisión de la URI se trasladó al lugar para recuperar y trasladar el cadáver a la Morgue Judicial. Para Noelia Coman habían solicitado paradero sus familiares, trámite realizado ante las autoridades de la Seccional 9a. Fuentes policiales indicaron esta tarde que las circunstancias en la que Coman perdió la vida, se investigan.

José Luis Pagés