Ayer por la mañana el intendente Balbarrey recibió en el palacio municipal al secretario general e integrantes del Sindicato de Choferes de Taxis para atender el reclamo de obtener nuevas licencias. El pedido surge debido al aumento de la demanda del servicio y la incapacidad de cumplir con todos los viajes, ya sean los que se piden vía telefónica o en la calle.
"Tuvimos varias reuniones con gente de la Municipalidad, muy positivas. Hablamos con el secretario de Servicios Públicos y también con el intendente para mejorar el servicio de taxi en Santa Fe, siempre pensando en la gente", dijo Roberto Vázquez, secretario general del sindicato luego de la reunión.>
Aunque aún quedan cuestiones por definir, como por ejemplo, determinar lugares estratégicos para ubicar nuevas paradas, se estima que serían 100 ó 120 las nuevas licencias a otorgarse.>
Según explicaron los taxistas que estuvieron presentes en la reunión, desde el año 1995 no se otorgan licencias de taxi en la ciudad, por lo que desde entonces trabajan con la misma cantidad de vehículos o menos. >
También informaron que de los nuevos permisos que se obtengan deberán otorgar un porcentaje -establecido en una ordenanza- para que sean explotados por personas con discapacidad.>
Según comentaron los choferes la falta de móviles se empezó a sentir a diario hace ya bastante tiempo, pero hay momentos en que empeora y prácticamente colapsa el servicio.
"Diría que desde diciembre del año pasado la situación se volvió insostenible, en las fiestas de fin de año no dimos a basto y de ahí en adelante fue empeorando. La ciudad se expandió mucho al norte, cuando hay eventos o fechas especiales de los hoteles te piden muchísimos taxis, también hacemos viajes a Paraná, Esperanza, al aeropuerto y dejamos a la ciudad sin taxis", dijo Roberto Vázquez. >
Además de no poder cubrir la demanda, otro efecto de la falta de vehículos es la demora. "La gente se queja de que no consigue taxis, llaman y no se pueden comunicar o demoramos mucho en buscar los pasajeros. Antes en cinco minutos llegábamos, ahora demoramos 15 ó 20", explica un tachero. >
Los conductores reconocen las fallas actuales del servicio y también comprenden los reclamos constantes que reciben de los usuarios: "cuando el pasaje sube lo primero que te dicen es que estuvo 20 minutos tratando de comunicarse con la base. También nos damos cuenta en la calle que la gente levanta la mano para pararnos, no podemos porque vamos a buscar un pasaje y no hay otro que pueda cubrir ese pedido". >
Las horas más críticas son las siete de la mañana, seis de la tarde, 12 del medio día y ocho de la noche. >
"Si conseguimos esas nuevas licencias, mejoraríamos el servicio, generamos más trabajo -se necesitan dos choferes por taxi- y no afectamos a los otros servicios", explicó Vázquez refiriéndose a los colectivos y remises.>
Según relataron algunos taxistas existe en su trabajo la inseguridad por el aumento de delitos de dos formas: por un lado, deben hacer viajes con pasajeros que no se arriesgan a caminar unas pocas cuadras por temor a ser asaltados -lo que genera ocupación permanente de autos- y por otro, ellos mismos, corren serios riesgos cuando están cumpliendo con su trabajo.
"Ahora iluminaron algunos barrios donde hace unas semanas no podíamos entrar y es complicado a cualquier horario", sentenció Vázquez.>