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Darío Pignata - [email protected]
Ya nadie se acuerda que Colón estaba empachado de comerse tantos goles en las dos primeras fechas. Ya nadie se acuerda que Colón había arrancado para atrás, con derrotas dolorosas frente a Vélez y Arsenal. Ya nadie se acuerda del miedo escénico que generó -además de los insultos- ese doble gol de penal de Sand que ponía a Lanús 1-0 arriba y empezaba a certificar la tercera derrota consecutiva de Astrada en Santa Fe. En realidad, nadie se acuerda en lo más mínimo de todo esto y eso que fue ayer nomás, por la contundente reacción anímica y futbolística que generó el Colón de Astrada en tan poco tiempo. Es que tan importante como las tres victorias consecutivas y los nueve puntos en la tabla de posiciones debe valorarse el sinnúmero de dificultades, obstáculos y accidentes que este equipo fue esquivando en las últimas tres fechas. Sin embargo, jugara quien jugara, la estructura no se resintió y la idea de equipo se mantuvo inalterable. Y esto, que no se ve tanto para afuera en medio de tanto festejo ruidoso, es para adentro -cuerpo técnico y plantel- tan importante como la necesitada y esperada sumatoria de puntos.
Hay, por cuestiones obvias, un mérito enorme del entrenador. Primero, por no haber perdido nunca la calma, ni siquiera cuando Colón se había dado el lujo de abrir en la Argentina una nueva fábrica sin chimeneas: la fábrica de errar goles por todos lados. Segundo, porque nunca se escuchó de parte del técnico ninguna queja, ninguna excusa, nada de atajos. Tercero, porque algo debe tener Leo Astrada como entrenador, más allá de cómo para el equipo, en el manejo del grupo humano para tenerlos bien a los suplentes, a tal punto que quien está afuera entra y juega igual que quien antes estaba adentro. Porque Colón empezó jugando con un equipo-base y ahora terminó con otro totalmente distinto: Chitzzof por Jerez, Píccoli por Garcé, Rivarola por Juan Fernández, Romero por Centurión, Capurro por Falcón, Quinteros por Enría, Iriarte por Grisales.>
El partido, en términos reales, duró apenas algunos minutos. Hasta que Colón, que lo había arrinconado a Central al lado de Cristian Alvarez, le metió la primera mano. No por usar un término de boxeo como hacemos siempre, sino porque "Totono" Grisales le puso a Gandín la pelota como con la mano para que el "Chipi" Gandín lo fusilara al arquerito "canalla" en el arco de la J.J.Passo. Como si la cabeza rapada del cafetero hiciera acordar a ese segundo mágico del "pelado" Bochini en años anteriores del fútbol argentino, porque el pase fue "Bochinesco". Que, como si fuera una repetición de la tele, se volvió a dar cuando lo dejó solo a Enría, el "Caio" gambeteó al arquero y mandó a la red la bocha de cuero, como para empezar a festejar los 34 años que cumplía justamente ayer el rubio delantero nacido en Helvecia. Pero un fallo inoportuno del línea que marcaba el ataque de Colón en el primer tiempo invalidó otra asistencia letal de Grisales donde más le duele a las defensas rivales.
Ese pressing infernal de Colón se pudo frenar por dos cuestiones. Por un lado, descomprimió el gol de "Chipi" para marcar la diferencia. Por el otro, la baja irrecuperable de un Falcón que hoy es indispensable para desdoblarse entre recuperar y jugar.>
Entonces, así como la noche de Victoria lo puso a Colón en el desafío de aprender a jugar sin la gambeta de un Emanuel Centurión que finalmente se desgarró, la tarde de ayer lo dejó al equipo sin el "motorcito" que es Falcón por un inconveniente en su rodilla. Sin embargo, aun sin Centurión ni Falcón, Colón seguía siendo mucho más que este inexpresivo Rosario Central. Y Grisales, cuando la pelota pasaba por sus pies, marcaba las claras diferencias que marca el jugador que es distinto, que tiene técnica, que sabe con la bocha. Nadie discute que, estando todos, Colón tiene uno de los mejores mediocampos del torneo. Y eso que todavía se da el lujo, más allá de los accidentes de Centurión y Falcón, de tenerlo a Esteban González un poco extraviado. Para colmo, ayer "Teté" salió a jugar a pesar de tener a uno de sus niños internado en las horas previas al partido.>
Pablo Jerez, que fue reemplazado por Chitzzof a causa del choque con Stang, se cansó de contar en Santa Fe anécdotas del Boca de Bianchi. La mejor es la que cuentan todos los jugadores que pasaron por las manos del Virrey: "Lo de Bianchi es impresionante: tiene mejor a los suplentes que a los titulares, ninguno se queda afuera y anda con cara de c...". Cualquier parecido con esta realidad, no debería ser casualidad. Porque Píccoli la rompió ayer como en los viejos tiempos en lugar de Garcé, el "Rulo" Romero volvió a jugar bien con un golazo en el combo y el chileno Quinteros ratificó la impresión que dejó en el debut acerca de su inteligencia para jugar a la pelota. Tampoco desentonaron los laterales en su función primitiva: Rivarola por Juan Fernández y Chitzzof por Jerez.
Es por eso que uno escribe que ganar es importante, claro está. Y pasar a dos equipos juntos en la tabla de los promedios, también: los sabaleros "quebraron" la línea de Rosario Central y también la de Racing que anoche perdió un partido increíble con San Lorenzo. Pero tan importante como ganar y sobrevivir cómodo con la novelita del descenso es superar las piedras que van apareciendo en el camino. Entonces, de golpe, ahora nos preguntamos: �quién sale de atrás entre Píccoli y Merlo si vuelve Garcé?, �qué va a pasar con el "Rulo" Romero si sigue en este nivel?, �hasta cuándo estará el chileno Quinteros en el banco, que cada vez y en silencio impresiona mejor con su claridad para jugar cada pelota? Esos "problemas" del entrenador son, más allá del mérito directo de cada jugador, un mérito indirecto del propio Astrada. Porque en este fútbol que hoy es anímico, sicológico y mental, donde la palabra "actitud" se usa más que la palabra "jugar", el manejo del grupo es TODO y Astrada lo sabe.>
Con un "Totono" que juega cada vez mejor y un "Chipi" intratable con las defensas rivales, el equipo crece. Gana, escala en el promedio y pasa equipos. Es que en tiempo de elecciones, como los que vivimos de cara al domingo, el "Negro" siempre se agranda. Es más, Colón tiene su propia fórmula con un binomio definido para que lo voten: Grisales juega, Gandín la mete.>
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COLÓN 2
ROSARIO CENTRAL 0>
Colón: Laureano Tombolini; Diego Chitzzof, Alcides Piccoli, Omar Merlo, Germán Rivarola; Sebastián Romero, Esteban González, Juan Falcón, Freddy Grisales; Darío Gandín y Claudio Enría.>
DT: Leo Astrada.>
Rosario Central: Cristian Alvarez; Abel Espinosa, Ronald Raldes, Diego Braghieri, Andrés Imperiale; Tomás Costa, Damián Ledesma, Diego Calgaro, Emiliano Papa; Gonzalo Belloso y Martín Arzuaga.>
DT: Carlos Ischia.>
Gol en el primer tiempo: a los 12 minutos, Gandín (C).>
Gol en el segundo tiempo: a los 20 minutos, Romero (C).>
Cambios: en el primer tiempo, a los 23 minutos, Alejandro Capurro (C) por Falcón. En el segundo tiempo, a los 17 minutos, Luis Quinteros (C) por Enría; a los 22, Damián Díaz (RC) por Espinosa; a los 27, Hugo Iriarte (C) por Grisales y, a los 34, Gervasio Núñez (RC) por Ledesma.>
Incidencia: en el segundo tiempo, a los 32 minutos, fue expulsado Belloso (RC).>
Estadio Brigadier Estanislao López.>
Árbitro: Néstor Pitana.>
Más allá de la tercera victoria consecutiva con los goles de Gandín, el equipo de Leo Astrada superó en la jornada de ayer a dos equipos en la zona de los promedios: por un lado, a su derrotado Rosario Central; por el otro, al Racing de Gustavo Costas, que perdió un partido increíble frente a San Lorenzo de Almagro.
Ahora, con los tres de ayer, Colón llegó a 101 puntos en 81 partidos, acumulando un promedio de 1.246. Dejó atrás a Rosario Central, que se quedó con 99 unidades en 81 partidos (1.222); también a Racing, que tiene la misma división: 99 puntos en 81 juegos (1.222). Newell's, por ejemplo, tiene 92 puntos y dos partidos pendientes: si ganara los dos, tampoco alcanzaría a Colón. Se le escaparon tres puntos a los jujeños que jugaban hoy con Arsenal y se puso a uno de Argentinos Juniors -próximo rival el sábado 18.20 va codificado por TyC Max-, que jugaba con Huracán.
Casi como repitiendo lo que pasó ayer con el eclipse lunar cerca de las 5 de la mañana, también los sabaleros armaron su propio eclipse popular, pero a las 5 de la tarde en la ciudad de Santa Fe. Porque, a pesar de todas las contras -día laborable, horario laborable, partido televisado sin codificar-, el Cementerio de los Elefantes estaba al palo. La gente, a las corridas y haciendo "magia", llegó sobre la hora a la Catedral del Sur. Con un aliento ensordecedor, Colón se lo comió crudo a Rosario Central y se acomodó con 9 puntos en la tabla de posiciones. Los hinchas y socios sabaleros festejaron el tercer triunfo consecutivo de la mano de Astrada. Colón ayer se pareció mucho al eclipse lunar: porque todos se juntaron a las 5 para verlo, tal como lo registra esta foto, con el marco imponente de la platea este del Brigadier López.