Una voz en el teléfono

Siesta santafesina, más o menos, tres de la tarde. Para quien trabaja, es el momento de parar un momento antes de emprender la rutina vespertina. Suena el teléfono: íHola! ¿Cómo estás? ¿Está Pedro?. Respuesta: No, él murió hace algunos meses...

No hay silencio incómodo en el medio. La misma voz joven y asexuada se lanza: Bueno, ¿vos sos su esposa? Porque te hablo desde el Banco Tal, para ofrecerte un plan que no te podés perder. Se trata de un préstamo... Y continúa. Es inútil tratar de explicar que el plan no te importa, que no necesitás ningún préstamo porque no estás de ánimo para gastar plata en nada, que sentís cansancio, que querés dormir veinte minutos... La voz del teléfono no para de hablar y, como además no escucha, seguro terminás colgando el tubo, "puteada" mediante.>

Se trata de una nueva forma de marketing que, en la práctica, obliga al potencial cliente a atender largos mensajes grabados en los que se nos ofrece banda ancha, servicios premium de TV por cable, o convenientes planes telefónicos para llamar al exterior. De igual modo, llegan a los domicilios expresos con tarjetas de crédito habilitables con sólo llamar a un 0800 o préstamos de financieras o bancos que fueron otorgados pero nunca solicitados.>

La invasión de la privacidad, ya sea a través del teléfono, de la dirección de e-mail o por correo, es algo que se ha convertido en una plaga difícil de erradicar.>

El colmo en estos días preelectorales es la incursión en los domicilios, vía telefónica y a horas imprudentes, de algunos candidatos que tratan de venderse utilizando este moderno sistema punto a punto.>

Un ejemplo: en la noche, muy tarde, un señor con voz de galán setentista, quiere compartir con nosotros, los santafesinos, maravillosas sensaciones que uno no tiene ganas de sentir. Habla de generosidad, de logros, de compartir y asegura tener la certeza de que seguiremos estando en contacto.>

Los expertos en mercadotecnia deberían analizar qué resultados logran al poner en práctica lo que es, en definitiva, un asalto a la privacidad de las personas ya que, en muchos casos el fin obtenido es exactamente el inverso al que se proponen conseguir.>