Entrevista con Daniel Erbetta
"Los jueces van a tener que dar misa mirando a la sociedad"
Dijo que con los cambios en la Justicia provincial, Santa Fe sale del "anacronismo". Y consideró que "se debe romper con viejas prácticas que han hecho tanto daño a la Justicia santafesina".

Germán de los Santos

-Usted admitió tener diferencias con el gobernador. ¿Por qué lo propusieron para ser ministro de la Corte Suprema?

-Puedo imaginar por qué me eligieron para ocupar este cargo, aunque correspondería que lo responda el gobernador Jorge Obeid, quien me merece un profundo respeto. Es la segunda vez que me hace un ofrecimiento para un cargo de relevancia a nivel institucional. La primera vez fue al comienzo de su gestión, cuando me propuso que ocupara un cargo importantísimo, de una profunda significación, que era la Secretaría de Derechos Humanos. Él quería que ese puesto fuera ocupado por un extrapartidario. Pero por cuestiones relacionadas a la actividad privada no acepté. Ahora me sorprendió con esta propuesta, que me genera una gran responsabilidad. Creo que el gobernador ha tenido en cuenta la condición de que no pertenezco al partido de gobierno, aunque tengo afiliación política. Soy afiliado a la UCR desde el año 1983, algo que quiero que se sepa. En definitiva, considero que ha buscado a alguien que tuviera un perfil que englobara la experiencia profesional, científica y académica, y alguien que pudiera tal vez ser compatible con ese dato estructural que siempre he defendido y postulo como la independencia del Poder Judicial. Desde esa perspectiva, siempre he ejercido la profesión libremente y no tengo ningún compromiso con nadie. -¿Qué opinión tiene de la Corte Suprema santafesina? -No me corresponde dar una opinión. Sólo puedo decir que tengo una buena relación con los ministros del alto tribunal. En algunos casos tengo una vinculación personal por cuestiones académicas. Me voy a sumar con todo mi compromiso al trabajo compartido en lo que significa la actividad de un tribunal colegiado. -¿Cómo cree que van a impactar en la Justicia los cambios que se realizaron durante este año? -Es difícil pronosticarlo. Pero van a tener un fuerte impacto. Santa Fe sale del anacronismo. Abandona un sistema de enjuiciamiento y de investigación que era un atractivo turístico. Y se enrola en el movimiento reformador que se inició en la década del '90. Pero una reforma radical puede no llevar a buen puerto, si no existe un fuerte compromiso de los sectores políticos, que apunten a generar las inversiones presupuestarias necesarias para hacer funcionar el sistema. Debe existir además un fuerte compromiso republicano de los operadores del sistema judicial y de los propios abogados. Este compromiso tiene que ver con la política en el mejor sentido de la palabra y con la necesidad de cambiar la forma de trabajar, de apostar a una fuerte capacitación, para romper con viejas prácticas que han hecho tanto daño a la Justicia santafesina.

Evitar el gatopardismo

Una reforma no es nada más que un pedazo de papel. Y los papeles no se autorrealizan. Uno puede tener la mejor partitura, pero si el músico es pésimo lo más probable es que el resultado sea un desastre. Nosotros en Santa Fe tenemos en términos generales una buena partitura. Ahora depende de la Justicia y del poder político que esta reforma tenga éxito. De lo contrario va a ser una suerte de gatopardismo. Los fiscales tienen que asumir que van a cumplir un rol decisivo en la investigación preliminar, que la Policía debe trabajar para ellos y no por el contrario. Si no se asumen estas cuestiones los legisladores habrán cumplido con la reforma, pero difícilmente nosotros podamos alcanzar los objetivos de estos cambios.

Hay que dejar de sacralizar el papel. Es necesario informalizar la Justicia para ahorrar costos, porque la gente ni las víctimas ni los imputados pueden esperar los tiempos de la Justicia actual. Se debe asumir que hay que cambiar la forma de trabajar, porque los jueces vienen de dar misa de espaldas a la gente y ahora van a tener que dar misa mirando a la sociedad. También se tienen que usar con equilibrio los procesos abreviados. Estas cuestiones me han llevado en cierta medida a aceptar esta propuesta para la Corte Suprema. Quiero contribuir para que este proceso importante de transformación de la Justicia pueda llegar a buen puerto. Estos procesos no van a cambiar las cosas en cinco o seis meses, sino que es una inversión a largo plazo. Pero se deben asumir estos cambios éticos, ideológicos y culturales.>

-Con su designación se rompe la paridad de los miembros de la Corte entre Santa Fe y Rosario.-Es una cuestión que tiene que ver con una vieja tradición. Nada más.

No sirve la mano dura

-En Santa Fe existen altos niveles de inseguridad. Usted plantea que la "mano dura" es contraproducente para combatir el delito.

-La respuesta de incrementar el "palo" muestra su inutilidad. Hoy en el Código Penal argentino lo único que falta es la pena de muerte y la tortura, después se puso todo lo que Juan Carlos Blumberg pidió. Por lo tanto queda claro que de esta manera no se solucionan estos problemas. La inseguridad es un problema complejo, que demanda el diseño de políticas públicas, que requieren mucho diagnóstico e investigación de campo. Por ejemplo los homicidios de la ciudad de Santa Fe no se reproducen en otras ciudades de la provincia. Hay picos de violencia que requieren un diagnóstico claro. El problema del delito no puede nunca desvincularse de la necesidad de políticas educativas y sociales. Es un tema que está comprobado. Tampoco puede desvincularse de un correcto funcionamiento de las agencias de prevención. En la provincia la ley orgánica de la Policía fue muy positiva, aunque creo que era mejor la que impulsó Obeid durante su primera gestión. >

Desde el Poder Judicial hay que dejar en claro que cuando la Justicia interviene el daño ya se produjo. Entonces hay que bajar las expectativas de que la Justicia puede reducir el delito.>

Drogas

-¿Usted tiene una postura a favor de despenalizar el consumo de drogas?

-Soy un seguidor del fallo de la Corte Suprema de la Nación en 1986, que se pronunció a favor de la despenalización interpretando normas constitucionales. La reivindicación de la posición que legitima la penalización del consumidor, que muchas veces es un enfermo por lo que se penaliza un problema de salud, fue hecha por la Corte de Menem. Es muy probable que ahora la actual Corte vuelva al viejo precedente de 1986.