AFP-EFE
La operación de retirada de tropas británicas de su base del palacio de la ciudad de Basora, sur de Irak, se produce en un contexto de crecientes tensiones entre Londres y Washington respecto del conflicto en el país árabe.
Un contingente de unos 500 militares británicos terminó anoche su retirada del palacio que ocupaban en la ciudad y entregaron su control al ejército iraquí, anunció hoy una fuente el Ministerio de Defensa británico.
El retiro del palacio de Basora de las fuerzas británicas, que comenzó anoche, es parte del proceso de transferencia de poderes a las fuerzas de seguridad iraquíes, señaló la fuente.
Las fuerzas británicas han estado a cargo del sur de Irak desde 2003.
En declaraciones a la BBC, el primer ministro británico, Gordon Brown, negó hoy que el retiro de soldados británicos signifique una derrota.
"Esencialmente, éste es un movimiento de una posición en la que teníamos un rol de combate, en cuatro provincias, hacia un papel más de vigilancia", aseguró Brown, en la entrevista con la radiocadena británica.
El jefe de Gobierno subrayó que el número de soldados británicos en Irak seguirá siendo más o menos el mismo, y que las tropas británicas podrán "intervenir directamente de nuevo en determinadas circunstancias".
"La decisión es una iniciativa iraquí y es parte de un proceso aprobado por la coalición, desarrollado en consultas con el gobierno iraquí y como una continuación del éxito en el traspaso de poderes en otras bases dentro y en los alrededores de la ciudad", afirmó un comunicado del Ministerio británico de Defensa.
El analista Robert Lowe, experto en Medio Oriente del Instituto de Relaciones Internacionales, dijo que, aunque el retiro del palacio de Basora "no es una sorpresa" se produjo mientras arrecian las críticas de militares británicos a la política de Estados Unidos en Irak, y viceversa.
Ese retiro de más de 500 soldados británicos -que se unieron al último contingente de 5.000 soldados británicos en Irak, que se encuentra en una base cerca del aeropuerto, en las afueras de la ciudad- "forma parte de la estrategia a largo plazo en Irak" de Gran Bretaña, señaló Lowe.
"Pero aunque los gobiernos están tratando de que las cosas se pasen de la manera menos conflictiva posible", Estados Unidos "no debe estar muy contento con que los británicos estén reduciendo su presencia en Irak, mientras que Washington en cambio la está incrementando, y cuando la situación de seguridad en el terreno es cada vez más difícil", subrayó el experto.
El analista recordó que este descontento mutuo ha sido expresado por militares retirados, que son los que tienen la libertad de hablar.
Este fin de semana, el general británico Tim Cross calificó la operación estadounidense en Irak de "fatalmente equivocada".
Unos días antes, el general Sir Mike Jackson, que fue jefe del ejército británico en el 2003, afirmó que el enfoque estadounidense en Irak revela una "bancarrota intelectual".
Asimismo, se han levantado voces en Estados Unidos para criticar a las fuerzas británicas. En agosto, el general retirado Jack Keane expresó la "frustración" del gobierno estadounidense con el deterioro de la situación de seguridad alrededor de Basora, a cargo de las tropas británicas.
Interrogado respecto de si la decisión de Brown de empezar a retirar las tropas tiene que ver con el malestar de los británicos con el conflicto en Irak, el experto comentó que "sería muy extraño que el gobierno no tome en cuenta el creciente descontento del público" con una guerra que nunca ha sido popular en este país.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llegó inesperadamente a la capital iraquí luego de cambiar la ruta de vuelo del avión oficial que tenía destino final en Australia, con una escala previa en las islas de Hawai.
La partida hacia Australia estaba prevista para esta mañana, pero el Air Force One decoló en secreto durante la noche y llegó a Bagdad luego de 11 horas de vuelo, informó la agencia de noticias Ansa y las cadenas televisivas Al Jazira y Al Arabiya.
La llegada del mandatario estadounidense; sin embargo, parece tener poco de casual, ya que coincide con el día en que el Reino Unido, su principal aliado en la invasión al país árabe, completó la retirada de sus tropas de la ciudad de Basora.
Esta estrategia de retirada fue cuestionada por Bush, pero el primer ministro británico, Gordon Brown, hizo caso omiso y aseguró que la misma había sido planificada "desde hace tiempo".
Lo cierto es que Bush decidió marcar presencia en la convulsionada Bagdad y lo hizo acompañado por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el asesor de Seguridad nacional, Stephen Hadley.
"Error monumental"
El ex primer ministro francés Dominique de Villepin advirtió hoy al presidente Nicolas Sarkozy contra el "error monumental" que sería un apoyo a la administración Bush en Irak.
Dominique de Villepin, que fue también ministro de Relaciones Exteriores y uno de los principales críticos a la guerra y a la invasión de Irak por EE.UU., hizo un llamado a "abrir bien los ojos" y a "ser lúcidos".