Comicio impecable y cambios políticos en provincia y ciudad

La tercera fue la vencida. Después de ser derrotado en 1999 por Carlos Reutemann y en 2003 por Jorge Obeid, ambos justicialistas, el socialista Hermes Binner -candidato del Frente Progresista Cívico y Social- se alzó con un triunfo incuestionable en las elecciones provinciales de la víspera.

Hombre mesurado, nacido en la ciudad de Rafaela y formado políticamente en Rosario dentro del sector socialista que orientaba Guillermo Estévez Boero, Binner accede al gobierno de la provincia de Santa Fe luego de la derogación de la cuestionada ley de lemas, cuyo mecanismo de suma de fracciones internas le diera al justicialismo, durante largos años, buenos dividendos políticos.

Ahora, con la nueva normativa, y como lo anticiparan diversos pronósticos, Binner confirmó en las urnas las preferencias del electorado santafesino.

En poco tiempo más se iniciará para él un tramo de prueba en el que deberá demostrar la solidez de su compromiso, fijado en la letra impresa que contiene su contrato político con el electorado. En tal sentido, llega a la poltrona de López precedido por el testimonio de una militancia sin claudicaciones -pese a derrotas y dificultades- y la experiencia de gestión que le aportan sus dos períodos como intendente de la ciudad de Rosario.

En lo que refiere al campo del justicialismo, si bien Rafael Bielsa ha asumido con dignidad la derrota en los comicios, quien seguramente habrá de pagar la cuenta dura del resultado será el gobernador Jorge Obeid. Al respecto cabe decir que, honrando la palabra empeñada al asumir su segundo turno como gobernador, el mandatario próximo a cumplir su período envió a la Legislatura el proyecto de reforma de la ley electoral que ahora le abrió a Binner la puerta de la Casa Gris.

Y si en aquel momento ya hubo críticas y recriminaciones internas, es dable pensar que en estas circunstancias se volverán a escuchar. No obstante, y como lo hemos sostenido muchas veces en esta columna, el cambio legislativo era necesario por razones de transparencia democrática, legitimidad política y coherencia con una Constitución Provincial que, en aras de la gobernabilidad, le otorga al ganador una sustancial mayoría (que debería ser consistente) en la Cámara de Diputados. En lo que concierne al Senado, la victoria del justicialismo fue amplia, ya que ganó 13 de los 19 departamentos, lo que plantea la necesidad de futuras negociaciones para sancionar las leyes que hagan falta. La ecuación obligará, pues, a una convivencia civilizada.

En suma, Obeid deja una reforma que era necesaria y le será reconocida en la perspectiva del tiempo; también transfiere a su sucesor una provincia con las cuentas razonablemente ordenadas, hecho que contrasta con las otras dos grandes provincias del país -Buenos Aires y Córdoba-, que tienen sus cuentas al rojo vivo.

Por fin, con respecto a la ciudad, la puja entre el intendente Ezequiel Martín Balbarrey y Oscar Martínez en el campo justicialista, permitió el sobrepaso final del Ing. Mario Barletta, quien llegó a la meta con una luz de ventaja. En consecuencia, el rector de la UNL tiene por delante, como primer desafío, mejorar la legitimidad de base que le otorga el 32 por ciento de los votos.