"La derrota tiene un único padre y ése soy yo". Así, rápido y oportuno, el candidato Rafael Bielsa reconoció el triunfo opositor a las 22.12 de anoche y con sólo el 51 % de mesas escrutadas.
Simultáneamente, algunos medios daban a conocer cifras favorables para el Frente para la Victoria y preveían tendencias más o menos definitivas para alrededor de la una de la mañana de hoy.
Por eso, los reflejos del candidato derrotado lo convirtieron en una rara avis de la especie política. Más allá de las razones por las cuales la mayoría ciudadana no lo eligió, ese acto, en apariencia simple pero tan difícil para cualquier humano, el de aceptar la derrota y felicitar al adversario triunfador, lo distingue.
Podrá leerse que algunos hombres entendieron que la política como está no sirve. Que la sociedad está harta de determinados comportamientos que degradan a la democracia. Quizás todavía quedan algunos hombres que tienen más honor que ambiciones y eso falta en política. Parecería ser ese el caso del candidato Bielsa. Inteligente al momento de reconocerle a la ciudadanía la libertad de haber elegido otra propuesta, y autocrítico cuando se atribuye el hecho de no haber podido tener un discurso más convincente que el de su rival.
Tuvo palabras elogiosas para Obeid y para Rossi, su rival de internas, y agradeció a la gente que respaldó su proyecto. El gobernador saliente, en la misma línea, felicitó a Binner y lo invitó a trabajar juntos en la transición. Y elogió la figura del candidato oficial. Sin teatralizaciones dramáticas, sin demoras, sin las clásicas acusaciones de fraude. Lejos de especulaciones mediáticas, estos políticos se hicieron cargo de sus actos. Quizás entendieron que los hombres deben estar cerca de los hombres aun en política. Queda en pie la promesa explícita de un candidato honorable de trabajar codo a codo con el nuevo gobernador para que los santafesinos hagamos de éste un mejor lugar para vivir. Si los que gobiernan dejan de lado vanidades y ambiciones personales y hacen de la honestidad una costumbre, la democracia podrá oxigenarse.