Señores directores: Ya en 1996 me ocupé de este tema en mi libro "Divagaciones y otras yerbas", recordando emocionado la tragedia de un matrimonio judío de amigos y pacientes, que con tanta alegría esperaron y gozaron con la llegada de su primer hijo que, a la postre, fue el único; lo perdieron desangrado en su bombachita impermeable, después de haber sido circuncidado, por aferrarse a la secular y peligrosa costumbre ritual y tradicional, procedimiento quirúrgico que ni siquiera inventaron los judíos, ya que la copiaron de los egipcios durante su cautiverio y esclavitud previos al Éxodo. Esta nota tiene por objeto alertar a los jóvenes judíos actuales, futuros padres, y exhortarlos a abandonar esta práctica arcaica, innecesaria y sin sentido, que sólo debe llevarse a cabo cuando existe una fímosis, que es una estrechez del prepucio que impide desnudar al glande, obligando a una intervención quirúrgica para liberarlo. La circuncisión ritual era efectuada primitivamente por el rabino al octavo día del nacimiento, seccionando el prepucio con los dientes, hasta que un buen día se constataron casos de transmisión de sífilis, con lo que se optó por abandonar el método tradicional, substituyendo el instrumento quirúrgico por un bisturí aséptico. Probablemente, el fundamento de la circuncisión era el de una ofrenda simbólica a Dios de un trozo del miembro viril, portador objetivo del germen de vida. El padre era un sacerdote portador; la madre, sólo una participante pasiva, ya que se ignoraban la existencia y la función de los ovarios y de los óvulos. Social y genitalmente, la mujer poco contaba. Tampoco existía una diosa mujer como Isis, Ishtar, Astarté o Afrodita, ni tampoco sacerdotisa, hasta que el cristianismo jerarquizó las figuras de María, su madre; Ana y María Magdalena. Pero ésta es otra historia.
La circuncisión no es una cirugía menor para practicantes ni para improvisados, sino una intervención que tiene sus bemoles y debe ser efectuada por especialistas, puesto que exige un conocimiento clínico y hematológico del niño y efectuarse en un ambiente quirúrgico adecuado, bien surtido, para cualquier contingencia y con sangre compatible a mano.
Cirujano, anestesista, instrumentadora, enfermeras, hematólogo, etcétera, aseguran tranquilidad y evitan preocupaciones
Alberto Niel.
Ciudad.
Señores directores: Agradezco a la Defensoría del Pueblo, que me dio una inmediata y lógica respuesta, al acceder a mi petición. Especialmente, a la gestión del Dr. Roberto Mauviel. Finalmente, se logró que una institución bancaria me restituyera de inmediato el dinero que, al cabo del segundo mes consecutivo, me retenía en forma indebida por un préstamo cancelado en tiempo y forma, al igual que el importe de dos cuotas de una mutual a la que no pertenecía más y a la cual había sido compulsivamente afiliado por la entidad bancaria.
Con este accionar, quiero manifestar a aquellos posibles captores de préstamos que sepan que se exponen a lo procedentemente citado, como también a la compulsiva afiliación de una entidad que para los empleados públicos de la provincia no aporta bien alguno, ya todos poseen Iapos y ello redundaría en otra merma para su salario.
Hugo Palermo.
DNI: 6.239.404. Ciudad.