Minutos antes de que el doctor Rafael Bielsa, con hidalguía, reconociera la derrota del Frente para la Victoria, en Rosario, y asumiera ser su "único padre", esta periodista subía las escaleras de la Casa Gris. La sensación de vacío se apreciaba en todos los ámbitos. Nunca, antes, la sede gubernamental había transmitido esa imagen en un día de elecciones para todos los cargos provinciales y municipales. Había dos razones: ya se insinuaba una tendencia irreversible a favor del Frente Progresista Cívico y Social y por primera vez en muchos años, el escrutinio provisorio no se realizaba en el Salón Blanco. Todo era distinto. Unos pocos obeidistas entraban y salían del sector de la gobernación donde Jorge Obeid esperó los resultados, acompañado por integrantes de su gabinete y los más íntimos.
Pero la sensación de vacío no era sólo física. Se correspondía con la pregunta sobre el futuro del justicialismo, que otrora fuera tan fuerte en el territorio santafesino. En alguna medida lo sigue siendo. El Frente para la Victoria se impuso en trece de los diecinueve departamentos y retuvo algunas intendencias importantes como Rafaela. Otras, como Santa Fe y Santo Tomé, cambiaron de signo.
Una primera lectura de los guarismos la hizo el diputado Mario Lacava, quien con mesura, invitó a esperar a que las urnas terminaran de dar su veredicto. Los hechos se habían concatenado de una manera muy distinta que cuando ganaron las respectivas gobernaciones Carlos Reutemann y Jorge Obeid. Los anuncios de medios metropolitanos sobre la visita de figuras del gabinete nacional o de la misma pareja presidencial habían quedado como expresiones de deseo. Nunca supimos que ello iba a ocurrir, dijo -palabras más, palabras menos-, Lacava. Minutos después, el ministro Coordinador Rubén Michlig hilvanaba una serie de factores políticos y no políticos que habían llevado a cambiar el mapa de la provincia. El resultado aporta tela para mucho análisis.
El justicialismo enfrenta el imperativo de rever sus pasos en pos de una reorganización, que en los últimos tiempos no exhibió. Rafael Bielsa anunció que renunciaba a su banca de diputado nacional por la Capital Federal. Poco después, Jorge Obeid, al analizar la elección, señaló que el peronismo había ganado para la provincia un hombre del prestigio del ex canciller. El PJ, hoy enrolado en el Frente para la Victoria, cuenta para un nuevo punto de partida con los intendentes que renovaron sus pergaminos y los senadores departamentales, jefes territoriales natos. Las elecciones del 28 de octubre, donde se elegirá la fórmula gubernamental y se renovarán las bancas de diputados para el Congreso, es una fecha inflexible que se les viene encima. Obeid cifra allí las esperanzas de su partido y nuevamente sobre sus espaldas -por ser primer candidato- recae la responsabilidad del triunfo.