Con una producción que por momentos lució rayana con la perfección, el Seleccionado Argentino de Rugby venció en la víspera a su par de Francia por 12 a 7, en el match inaugural de la VI Rugby World Cup que hasta el 20 de octubre venidero se desarrollará centralmente en territorio galo, y en Gales y Escocia, como subsedes.
Para alcanzar el triunfo más importante de la historia del rugby nacional -por el contexto, supera a los grandes hitos del pasado- Los Pumas cumplieron con creces con las pautas preestablecidas, denotando una concentración y disciplina excepcionales durante la totalidad del desarrollo.
Esto hizo posible que a partir de una defensa virtualmente inquebrantable y una respuesta técnico- táctica ideal, desde el punto de vista individual y colectivo, lograran imponer condiciones con absoluta autoridad, nada menos que ante el tercer equipo del planeta, que además es anfitrión de esta cita ecuménica.
Argentina jugó un primer tiempo extraordinario, en el que no sólo controló a Les Bleus, sino que los condicionó a intentar contener una supremacía albiceleste que fue muy superior al 17 a 9 a favor con el que concluyó la etapa.
A punto tal, que los europeos lograron atravesar la mitad de cancha con la pelota controlada en escasas oportunidades, merced a que Los Pumas prácticamente no cometieron errores (apenas un penal innecesario y un line-out perdido), respetando a rajatabla lo tan minuciosamente planificado.
Con una solvente obtención, un impecable control de la pelota y la serenidad a flor de piel, Argentina se adueñó de un trámite que dejó impávido al grueso de la multitud que colmó el imponente Stade de France, enclavado en los suburbios parisienses.
Como era dable esperar, el segundo tiempo arrancó con una incipiente reacción de los Coqs, la que por momentos incluyó posibilidades abortadas por la fiereza de la defensa sudamericana. Como en uno de los momentos clave del match: cuando el pack galo estuvo durante más de tres minutos a centímetros del ingoal argentino, pese a lo cual no sólo no pudo ingresar, sino que hasta terminó con un penal en contra.
Los Pumas cimentaron semejantes argumentos con una actuación colectiva inolvidable. Porque todos y cada uno de los forwards respondieron notablemente en las funciones específicas a las formaciones fijas y espontáneas; alcanzando además un gran protagonismo en el reposicionamiento defensivo y ofensivo (descollaron Leguizamón, Juan Fernández Lobbe, Roncero y Albacete).
Por su parte, los medios cumplieron con creces, estableciendo una supremacía notoria con sus pares franceses (Mignoni decepcionó y Skrela se limitó a defender) en la conducción.
En tanto, los backs alcanzaron rendimientos altivos en materia defensiva y ofensiva, donde cada uno supo cómo actuar de la forma más eficiente, para terminar una actuación colectiva superlativa.
Más allá de que recién se consolidó con el pitazo final del referee inglés Tony Spreadbury -de irreprochable tarea- esta épica actuación comenzó a gestarse mucho tiempo atrás...
A partir de la coherencia que caracterizó al exitoso ciclo que desde 2000 encabeza Marcelo Hernán Loffreda, el que a partir de una conducción impregnada de sapiencia y convicción, fue capaz de superar los no pocos inconvenientes que surgieron desde las falencias estructurales del rugby argentino.
Tarea que encontró óptima receptividad en un importantísimo número de rugbiers que con el paso de los años hicieron posible construir el plantel más calificado de la historia de Los Pumas; respetando los inequívocos valores que distinguen al emblemático seleccionado.
Aggiornándose a las bondades del profesionalismo actual, el proceso hizo posible concretar una preparación ideal, atendiendo a las posibilidades de la UAR.
Todos estos factores, sumados a la calidad deportiva y humana emergente de cada uno de los integrantes del grupo, engendraron un presente tan feliz. Dentro del cual, hombres hambrientos de gloria, ayer comenzaron a escribir desde un nuevo hito, una historia que puede alcanzar ribetes insospechados.
Lo que viene.
El próximo partido de Los Pumas será ante Georgia, el martes venidero a las 15 (hora de nuestro país), en el Stade Gerland de Lyon, con capacidad para 41.000 espectadores. Loffreda anticipó anoche que no se arriesgará a ninguno de los integrantes del plantel que tengan lesiones o molestias de algún tipo, por lo que se avizoran variantes.
El match se disputó en el Stade de France de Saint Denis, ante 80.000 espectadores, con el referato del inglés Tony Spreadbury, secundado por el australiano Stuart Dickinson y el neozelandés Bryce Lawrence como jueces de touch.
César Miño