Con una producción que básicamente estuvo destinada a mantener el desarrollo bajo control, el Seleccionado de Nueva Zelanda derrotó esta mañana a su par de Italia por un categórico 76 a 14, en el match que abrió el Grupo C de la VI Rugby World Cup iniciada en la víspera en Francia.
Como era previsible, los All Blacks no encontraron equivalencias ante La Nazionale, elenco que debió limitarse a intentar contener con más entusiasmo que argumentos, los ostensibles atributos de un adversario infinitamente superior.
Casi jugando "a media máquina", el máximo candidato al título ya se imponía al cabo de los cuarenta minutos iniciales por 43 a 7, "función" que culminaría con la conquista de once tries de diferentes características; aunque casi siempre priorizaron el desplazamiento veloz y preciso de la pelota hacia afuera.
La supremacía neozelandesa comenzó a vislumbrarse rápidamente, ya que al cabo de los siete minutos iniciales ya se imponía por 14 a 0, dentro de un contexto que se mantuvo a lo largo de casi todo el encuentro.
Apenas hubo espacio para algún momento de confusión, cuando los de Oceanía se perturbaron por el sin bin aplicado al pilar Carl Hayman, lo que insinuó una leve recuperación azzurra.
El match se disputó esta mañana en el Stade Velodrome de Marsella, ante 58.000 espectadores, con el referato del inglés Wayne Barnes.
Eddie O'Sullivan, head coach de Irlanda, que comparte el Grupo D con Argentina y Francia, formuló declaraciones esta mañana con respecto al match inaugural de ayer.
"En realidad, no hemos visto a Les Bleus. Observamos errores que no reflejan su juego; es difícil creer que Francia jugará tan mal durante este Mundial. Argentina disputó el partido que quería y cuando estuvo bien adelante en el marcador, bajó la cortina. Los Pumas sabían exactamente lo que debían hacer, cómo hacerlo y lo llevaron a la práctica. Es un buen rugby; mientras que los franceses forzaron su juego, cometieron errores y no jugaron bien", explicó el conductor del Irish Team.