Uno de los atacantes conocía a la víctima
Dos procesados por la muerte de un vecino en Siete Jefes
La Justicia de Menores ordenó el encierro de los jóvenes, que planearon un asalto y acabaron apuñalando al dueño de casa para robarle un DVD y otros objetos de valor.

Juliano Salierno

Dos adolescentes de 16 y 17 años continúan detenidos por orden de la Justicia de Menores, que los procesó el último viernes como presuntos responsables del asesinato de un vecino de barrio Siete Jefes, ocurrido un mes atrás.

La Jueza de Menores N° 2, Ana María Elvira, habló con los padres de los imputados, a quienes comunicó la decisión de internarlos en el pabellón juvenil de Las Flores.

A los dos muchachos se les imputa el delito de "homicidio doblemente agravado, por alevosía y criminis causa", de Roberto Miguel García, un jubilado de 82 años que vivía en su casa de Vélez Sarsfield 3642.

El agravamiento de la medida -de carácter provisorio- se corresponde con las características de las lesiones provocadas a la víctima, que fue apuñalada una y otra vez. Por otra parte, los atacantes resolvieron matar a García, dado que él ya conocía a uno de los asaltantes y podría denunciarlos.

Si bien ninguno de los dos se hace plenamente responsable de lo sucedido; es más, niegan la autoría del crimen, se culpan mutuamente. No obstante quedó claro para la Justicia que uno de ellos conoció a García el mismo día del asalto.

Con saña

El cuerpo de la víctima fue encontrado el martes 7 de agosto, en horas de la mañana, tendido sobre un charco de sangre, en el suelo de su casa de barrio Siete Jefes.

La trágica sorpresa fue descubierta por un familiar de García, que vivía con una de sus hijas y una nieta. Ocasionalmente, y dado que se llevaban a cabo tareas de refacciones en la vivienda, las dos mujeres que acompañaban al jubilado no pasaron la noche allí.

De esa circunstancia sacaron provecho los dos adolescentes, que planearon todo como un simple robo y terminaron quitándole la vida al dueño de casa.

Lo que no encuentra explicación es por qué actuaron con tanta saña, hecho que queda prácticamente demostrado con las heridas infligidas sobre el cuello y pecho de la víctima.

Los delincuentes actuaron sobre seguro, porque sabían que no había otra persona en el hogar. Además, hubiera sido sumamente fácil para los muchachos inmovilizar al hombre de 82 años, sin ocasionarle mayores daños.

Pero eso no ocurrió. García recibió una puñalada tras otra, con un cuchillo de gran filo que se arqueó y quedó inutilizado, por lo que recurrieron a cuchillos de cocina para terminar la tarea.

Cabe aclarar que el procesamiento por el delito de homicidio es una calificación provisoria de la responsabilidad en el hecho. De ahora en más tomará conocimiento el fiscal de la causa, y luego se requerirá la elevación a juicio. Mientras tanto, ambos adolescentes seguirán alojados en Las Flores.

Rubén y Cacheco

Uno de los agresores de Roberto García se llama Rubén, tiene 17 años y se dedicaba a hacer trabajos de albañilería. Un mes antes del ataque había estado trabajando para el hombre, y conocía a la perfección los movimientos de la casa.

Entre los objetos robados había un reproductor de DVD, que a la hora de ser recuperado en barrio Los Hornos, incriminaría directamente al joven que lo estaba vendiendo.

Tras su detención, Rubén condujo a la policía hasta una vivienda de calle Güemes y Salvador del Carril, donde el GOE atrapó a "Cacheco", de 16 años.

En una alcantarilla a una cuadra de su casa, se encontraron tres armas blancas y un martillo del tipo bolita, todos elementos utilizados en el crimen.

Además se recuperaron prendas de vestir con manchas de sangre y un secador de pelos, todo en poder de los jóvenes delincuentes, que no alcanzaron a borrar todas las pistas.

El DVD

fue uno de los elementos que llevó a los investigadores a atrapar a los presuntos culpables. El equipo fue mal vendido por $ 100 a una joven conocida de los imputados, que ahora deberá rendir cuentas a la Justicia y hasta podría ser acusada por encubrimiento. Lo mismo podría ocurrir con su madre que habría consentido la compra del objeto electrónico, a sabiendas de su procedencia ilícita.