-Personaje 1: ... pero, entonces, ¿la vida es esto?
-Personaje 2: sí, claro. ¿Cómo, no lo sabía?
-P. 1: bueno, ahora no tengo la certeza. Por ejemplo, ¿cuándo empezó?
-P. 2: hace mucho más de lo que cree; sólo que en su caso, primero la infancia, luego los enamoramientos, luego la inconsciencia, quizás amortiguaron...
-P. 1: ... ¿mi percepción de lo real?
-P. 2: ... podemos decirlo así y créame, no es tampoco para que se autoflagele, es un fenómeno común...
-P. 1: ... ¿el despertar tardío a lo que es la verdadera existencia?
-P. 2: veo que es hábil para las definiciones, pero tiene que saber que sirven de muy poco; a lo que iba es a que debe dejarse de tonteras y simplemente vivir...
-P. 1: sí, pero, por favor, entienda mi perplejidad sobre el hecho de vivir, que se me precipita de repente, ahora.
-P. 2: mire, no hay demasiado, el vivir no necesariamente es una cosa ardua o compleja, sólo que los hombres tienden a problematizar todo.
-P. 1: ¿cómo los hombres, qué quiere decir con eso?
-P. 2: eso no es importante ahora. Observe a su alrededor: lo que ve es lo que hay: amistades, amores, trabajo, experiencias, proyectos...
-P. 1: veo, pero, ¿sabe qué?, antes de superar este letargo, o quizás justamente por hallarme inmerso en él, todo era muy diferente: nunca pensé que la vida era esto, o así, la veía de otro modo
-P. 2: por supuesto. Insisto: es un proceso común en los adultos, muchos de los cuales, súbitamente, parecieran despertar. ¿Despertar a qué?; ¿despertar de qué?, preguntará. Bueno, despiertan, como dice usted, a la existencia; despiertan de una suerte de entumecimiento, o más bien, de negación. Por lo tanto, acaso por primera vez, ven
-P. 1: ... ¿qué cosa?
-P. 2: en primer lugar, a ellos mismos, y todo lo que eso implica. Los hombres viven, ejercen el vivir, digamos, muy a menudo torpemente, pero algunos, algunas veces, ven...
-P. 1: no sé si entiendo...
-P. 2: usted, hoy, vio. Vio a su alrededor pero, antes, se vio
-P. 1: ¿qué se supone que vi?
-P. 2: vio que la vida era esto; y que, por extensión, usted es esto
-P. 1: perdón, pero usted ¿quién viene a ser, concretamente?
-P. 2: eso no es importante ahora, concéntrese en preguntar, que no hay mucho tiempo...
-P. 1: bien, y ahora ¿qué debo hacer?
-P. 2: vivir. Pasará, ahora que ha despertado, por diversos estados o instancias. Se las adelantaré: quizás trate, sucesivamente, de huir: lamento decirle que no hay lugar alguno, además de éste; acaso intente aplicar alguna experiencia que vagamente memore: lamento comunicarle que ésta no sirve de nada. Las gentes no funcionan por acumulación de información, o más bien, ésta no se acopia como un capital a utilizar. Tal vez se sienta incompleto o vacío: lamento manifestarle que éste es el estado normal de los seres conscientes: a cada satisfacción se crea una nueva tensión, en un crescendo que no tiene solución...
-P. 1: no sé si agradecerle.
-P. 2: no tiene por qué, créame. Ahora tengo que dejarlo. Una cosa más, no es raro que extrañe, en el futuro, la supina ignorancia que acaba de abandonar.