Al margen de la crónica
De la teoría a la práctica

No hay manera más efectiva de hacer llegar a los adultos mensajes ambientales y ecológicos que a través de los chicos. Como verdaderas esponjas absorben todo cuanto ven y escuchan sobre la protección de la capa de ozono, el cuidado de los recursos naturales y el uso adecuado de los más variados productos. Allí están, al pie de la pileta de la cocina, controlando cronométricamente el tiempo que nos insume lavar los platos, con el dedo índice siempre listo para señalar la gota o el chorro que cae de más. Allí están, también, vigilando que apaguemos la luz en todas las habitaciones de la casa, que recorremos -casi sin pisar el suelo- cada noche, mientras intentamos devolver a todo una falsa imagen de normalidad.

Siguen allí -íparece que se multiplican!- leyendo tubos de aerosoles para confirmar que no dañen el ambiente, atentos a que no mezclemos cloro y detergente, pendientes de que prioricemos los envases reciclables o de rápida degradación, compeliéndonos a comprimir las botellas de plástico para que no ocupen más lugar que el necesario, pidiendo que no mezclemos residuos húmedos y secos aunque les expliquemos que en nuestro barrio no hay recolección diferenciada, preguntándonos qué vamos a hacer con esas pilas... como si, después de tantos años, lo supiéramos.

Fuera de casa cambia el escenario, pero no las condiciones. Salvo la obligación de viajar en el asiento de atrás, conocen las reglas a la perfección y funcionan como sensores de alta tecnología: el auto no arranca si no tenemos cinturón, los semáforos no se cruzan ni siquiera en amarillo, las sendas peatonales no se pisan, el celular no se atiende mientras se conduce.

Inapelables, irreprochables. Así son los argumentos que usan para garantizar que la teoría se traduzca en práctica, para asegurar que algo llegue a salvo a ese futuro que ponemos todos los días en sus manos y que todo lo que aprenden -incluso de nuestra propia boca- tenga un correlato con los hechos cotidianos y concretos. Coherencia, que le dicen.